El sábado pasado tuve la oportunidad de ver el regreso de Derrick Rose a las canchas de la NBA después de 17 meses de pura inactividad profesional. Aunque parezca algo muy prematuro, debo decir que lo observé de una manera en la que jamás pensé verlo en su primer partido tras la ruptura y posterior cirugía del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda.
Rose está más veloz que nunca y sigue tan explosivo como en su temporada de Jugador Más Valioso. Luce indicar que tomarse más tiempo de lo previsto para regresar dejó sus frutos. Rose, a pesar de que los médicos le dieron el visto bueno durante la temporada pasada, se percató de volver cuando estuviera física y mentalmente en óptimas condiciones. Lo ha demostrado en los dos encuentros que hasta anoche habían jugado los Bulls de Chicago.
La salud mental es lo que más me llama la atención. Siempre pensé que cuando hiciera su regreso iba a ser otro Rose, pues tenía que verse obligado a cambiar su juego explosivo. El muchacho no mostró ninguna señal de miedo y sus penetraciones así lo han hecho saber. Tiene confianza de sobra y eso sólo se puede ganar con trabajo y con tiempo, pues todos sabemos que las secuelas que deja una lesión a veces se torna más mental que física.
Tiempo es mi palabra mágica en el caso de Kobe Bryant, quien se recupera de una operación en su tendón de Aquiles en su pierna izquierda. Siempre se ha dicho que él está por delante del calendario de recuperación y el martes Kobe insistió en este asunto.
Lo cierto es que no veo forma de que Bryant esté para el inicio de la temporada y me atrevería a decir que se perderá al menos el primer mes de la contienda que arranca el próximo día 29 para los Lakers.
Kobe tiene muchas cosas en juego esta vez, incluida la presión de llevar a los Lakers a la postemporada, y no quisiera pensar que esto se convierta en un exceso motivacional para el jugador, conocido por su capacidad de competición.
Es verdad que a nivel de edad hay una gran brecha, pero viendo el panorama me gustaría que Kobe hiciera como Rose.