Hay que apostar a Danilo Medina

La crisis que finalmente quedó disipada con los acuerdos alcanzados a lo interno del PLD ha sido en estos días la mejor noticia recibida por los parciales de esta organización política.La angustia y la incertidumbre entre peledeístas…

La crisis que finalmente quedó disipada con los acuerdos alcanzados a lo interno del PLD ha sido en estos días la mejor noticia recibida por los parciales de esta organización política.

La angustia y la incertidumbre entre peledeístas es ya cosa del pasado, lo que afortunadamente marca el punto de partida para que esta agrupación se concentre ahora en definir y ajustarse a su calendario político-electoral, de cara a las elecciones programadas para mayo del 2016.

Muy al margen de cualquier apreciación respecto a los términos y criterios que fueron decisivos para lograr este pacto de unidad en el PLD, hay aspectos que merecen ser analizados sin que necesariamente tales juicios estén orientados a enrostrar culpabilidades y consecuencias funestas para el devenir de este partido, que en cierto modo ha sido una de las grandes distorsiones que impiden dar una mirada objetiva a esta interesante coyuntura.

En primer lugar, cualquier reflexión de lo ocurrido dentro del PLD debe partir de la idea de que el presidente Danilo Medina y Leonel Fernández son ramas de un mismo árbol político, formados por un mismo maestro y egresados de una misma escuela política-ideológica.

Por eso, no son enemigos, como fallidamente intentó proyectar hacia afuera una oposición política entrampada en sus propias redes. Danilo Medina es un dirigente que ha sabido marcar diferencia ante sus iguales, por exhibir un estilo de gobernar basado en un acercamiento franco y abierto hacia el pueblo y con el pueblo.

Y fue precisamente este estilo el que durante esta crisis partidaria puso en evidencia un dirigente de la sapiencia de Danilo Medina, quien sabe administrar el silencio y manejar oportunamente la palabra, de forma magistral y razonable.

Danilo nunca perdió de vista que lo que estaba en juego no era sólo la pérdida del poder en las próximas elecciones, sino la unidad del partido más premiado por el pueblo dominicano en las últimas tres décadas. Haber gobernado 16 de los últimos 25 años confirma la exitosa trayectoria de esta organización.

Sólo el tiempo será capaz de deshacer aquellos cuestionamientos y críticas malsanas de esos miopes y pesimistas que mantienen opiniones retorcidas sobre lo que realmente motivó la decisión más relevante tomada por estos líderes, por el bien de su partido y la tranquilidad del pueblo dominicano.
Es, después de todo, el desenlace más juicioso e inteligente que muchos acaso esperaban. El PLD es un legado histórico de la sociedad dominicana, por ser un instrumento a favor de la democracia y del bienestar colectivo.

El reconocimiento consciente de este postulado fue la inspiración que impulsó a Danilo Medina a mantener una actitud conciliadora y de amor al partido donde se formó y desarrolló un liderazgo respetado y ampliamente valorado, postura que los peledeístas y diversos sectores de la vida nacional respaldaron sin titubeos.

Con la crisis superada, el presidente Danilo Medina tiene la gran oportunidad de terminar sus ejecutorias como gobernante y mantenerse en sintonía con los lineamientos generales trazados desde antes de asumir la conducción del Estado. Así lo ha estado haciendo y entiendo que a eso apuesta. El Presidente tiene así despejado el camino para pensar y organizar mejor sus ideas frente al reto que deberá plantearse como mandatario que busca reelegirse por otros cuatro años, un proyecto proclamado dentro y fuera del PLD.

Pero igual tiene Danilo Medina un contexto mucho más favorable para terminar en buena lid su labor de gobierno. Es un momento especial para el Presidente, porque hallándose en el último tramo de gestión gubernamental, su partido y más del 70 por ciento de los dominicanos aclaman su permanencia en el poder.

Se encuentra Danilo Medina, quizás, frente al desafío más trascendente de su carrera política. Al PLD le corresponde condicionar más aún el terreno para que Danilo siga siendo un Presidente que sólo responde a los mandatos de un pueblo que cree y apoya lo que hace para garantizarle su bienestar.

Estoy segura de que ese mismo pueblo sabrá interpretar, sin manipulaciones perversas, el accionar de un hombre a quien la historia le ha reservado el espacio para afianzar, desde la conducción del Estado, su pensamiento político y ponerlo al servicio de los mejores intereses de la República Dominicana.

Posted in Sin categoría

Más de

Más leídas de

Las Más leídas