Pese a las solicitudes y gestiones para que sea convertido en un museo, la histórica Casa de Caoba, que perteneciera al dictador Rafael Leonidas Trujillo, permanece en abandono.

La construcción de hormigón armado, que data del 1940, fue levantada en una superficie de 3,162 metros, repartidos en tres niveles, dos de los cuales estaban decorados con caoba, es ocupada por una fundación que pocos conocen en San Cristóbal.

En la otrora vivienda del dictador, desde donde se observa a la distancia el centro de San Cristóbal, opera la Institución de Prevención de Narcóticos, entidad que, según su directora Olga Lidia Amador, no cuenta con un permiso por escrito para ocupar la histórica edificación, aunque aclara que autoridades del más alto nivel tienen pleno conocimiento del caso.

Portando uniforme de tipo militar y con rango de coronel dentro su organización, atribuye a intenciones malintencionadas la denuncia que recientemente hizo el exregidor de San Cristóbal, Jorge Hiches Ramírez sobre la alegada privatización de la otrora casa del “Generalísimo”, que está en avanzado estado de deterioro.

Lo que sí posee Amador es el registro de su fundación en la Onapi y en la Procuraduría General de la República, al igual que más de dos docenas de certificados colgados en la que alguna vez fue la casa de Trujillo.

En la comunidad Hato Damas, algunos lugareños defienden las operaciones de la fundación, mientras otros la desconocen.

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