Entre 1990 y 2024, el gasto del Gobierno central de la República Dominicana ha crecido a un ritmo superior al de sus ingresos, lo que ha generado déficits fiscales persistentes, de acuerdo con un estudio del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES).

Mientras los ingresos fiscales aumentaron en un 2,528% o 26 veces, el gasto público se incrementó en 29 veces, reflejando un desbalance estructural en las finanzas públicas. Para cubrir esta brecha, el Estado ha recurrido a deudas, lo que ha elevado la carga de intereses sobre el presupuesto. Sin embargo, el problema no radica solo en la cantidad de gasto, sino en su composición.

Según el estudio del CREES, el crecimiento del gasto ha sido impulsado principalmente por el gasto corriente, que incluye pagos de nómina, subsidios, contratación de bienes y servicios, y pagos de intereses de la deuda pública. Entre 1990 y 2024, este rubro se expandió en un 4,993%, pasando de US$415.2 millones a US$21,150.0 millones.

En contraste, el gasto de capital, que comprende inversiones en infraestructura y equipamiento, creció 657%, al pasar de US$413.9 millones a US$3,133.7 millones en el mismo período.

El informe del CREES advierte que financiar el consumo presente con deuda no es una estrategia financiera sostenible, ya que limita la capacidad de inversión futura y obliga a mayores cargas impositivas para el pago de compromisos financieros. Además, este patrón de gasto ha reducido el espacio fiscal para proyectos de infraestructura y desarrollo.

El centro de estudios enfatiza la necesidad de aplicar medidas para mejorar la calidad del gasto público.
En lugar de aumentar la deuda para sostener el aparato burocrático, la entidad sugiere reducir el gasto innecesario, evaluar su eficiencia y promover una mayor inversión privada en sectores estratégicos.

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