En un país donde todavía no hay necesidades básicas cubiertas ni de salud ni educación ni comida ni protección a la vejez, donde aún tenemos analfabetismo, vivimos sin respeto a las leyes de tránsito y nos obligan a convivir con una cultura africana atrasada en pleno Caribe, no se les puede exigir a los pobres que paguen.
Lo primero que hay que hacer es enseñar a la gente a pagar impuestos para que sus necesidades puedan ser resueltas. El Gobierno debió hacer una campaña de información para mostrar a la gente lo que puede hacerse si todos nos sacrificamos un poco y ponerse de ejemplo con una ley de austeridad, y disminuir el gasto excesivo en salud para los haitianos.