República Dominicana sigue destacándose como una de las economías emergentes más estables y con mayores oportunidades en la región. En un mundo marcado por la volatilidad de los mercados y la apreciación del dólar, el país mantuvo un entorno atractivo para la inversión extranjera, que consolida su posición como un destino seguro para los capitales internacionales.
Uno de los indicadores más relevantes es la reducción del riesgo país, que ha alcanzado su nivel histórico más bajo con 200 puntos básicos. Es una buena noticia. Este dato refleja la confianza de los inversionistas en la estabilidad económica dominicana, que supera a economías como las de México y Colombia.
No es casualidad que la inversión extranjera directa (IED) haya alcanzado un récord de más de US$4,500 millones en 2024, que posiciona a esta nación como líder en el Caribe y Centroamérica.
La fortaleza de la economía también se evidencia en otros frentes: la inflación dentro del rango meta, el desempleo en niveles bajos y el crecimiento económico entre los más altos de la región, con una expansión del 5% en 2024. A esto se suma un sector financiero bien capitalizado y una reducción progresiva de la deuda pública.
En el escenario global, el impacto de la apreciación del dólar, impulsado por las políticas comerciales de EE.UU. bajo la administración de Donald Trump, ha supuesto un desafío para muchas economías emergentes. Nuestro país no ha sido ajeno a estos efectos, pero mantiene una estabilidad cambiaria relativa, que minimiza el impacto en la inversión extranjera y el crecimiento económico.
Si bien eventos como el “viernes negro”, de finales de noviembre pasado, y la reposición estacional de inventarios han generado fluctuaciones en la demanda de divisas y una apreciación temporal del dólar frente al peso, el Banco Central proyecta que estos efectos serán pasajeros y que la economía mantendrá su dinamismo en los próximos meses. Con una inversión extranjera que crece y un panorama favorable para 2025, el país está bien posicionado para seguir avanzando.
La clave en este entorno desafiante sigue siendo la confianza. República Dominicana ha demostrado su capacidad para adaptarse a los cambios del mercado global y aprovechar oportunidades. A esto se suma la toma de decisiones oportunas y estrategias adecuadas, en especial en materia monetaria. Confiamos en que el país está preparado para enfrentar los retos y consolidar su crecimiento económico en los próximos años.