Espero que tu respuesta sea: Alumbrando a lo grande. Para muchos, lamentablemente, no es así.
Hace unos días, al terminar una conferencia, se me acercó un participante y me dijo que algo que dije le cambió la vida. Ya no se expresará hacia su hijo de la misma manera.
–Diego Sosa, mi hijo no quiere ir al colegio y le insisto en que es bruto. Usted me acaba de mostrar que solo lo mal programo y puede llegarse a creer que sí es tonto.
Le dije que quizá su hijo no quiere ir al colegio porque se aburre, muchas veces es por no saber lo que puede hacer con el conocimiento que va obteniendo… quizá es muy listo y piensa que está perdiendo el tiempo.
Indiqué que su función será orientarlo para que saque provecho a lo aprendido. Inculcarle la importancia de hacer lo que hay que hacer y no solo aquello que nos gusta. Y más importante aún: la disciplina para alcanzar logros a largo plazo.
Una vez dibujada la anécdota, retorno al título. Como a ese niño, nos han programado. En una época, y algunas personas en específico, nos querían hacer creer mandatos como ese de que somos brutos. Muchos no creyeron en nosotros y ni siquiera se enorgullecieron más tarde por nuestros logros.
La sociedad de competencia en que vivimos nos trata de hacer creer que no somos buenos para nada. Denigran nuestros esfuerzos y quieren tapar la luz propia que tan fuerte brilla. Y ya sabes, mientras más brilla, más querrán taparla.
Si te diste cuenta, hablo de tapar la luz, porque no creo que deja de brillar, solo está oculta. La pregunta que les hago a los que se han creído el dicho de sus detractores de éxito es: ¿Dónde está tu luz propia?
Es momento de quitar las frazadas que han puesto sobre nosotros y dejar salir la luz. ¿Cuál creencia que te limita te quitarás hoy o a quién ayudarás a quitarse una?