Observando el derrotero que ha tomado la reforma fiscal, con la que dieron tumbos porque se cerraron a la sociedad, queda claro que no siempre funciona aquello de que luego del “palo dao” nada lo quita. Esta vez se quitó, con la enseñanza de que nunca debiera estar ausente del ánimo de los que gobiernan consensuar primero, auscultar los diversos puntos de vista, porque es dialéctico que donde se dan contradicciones hay vida.

Cuando las cosas ocurren como sucedieron, dar primero y dialogar después, para finalmente imponer su voluntad, resultaba un bufeo, un choteo; era como decirle al ciudadano: el tabaco es fuerte, y hay que fumárselo. Pero el tiro salió por la culata y se impuso otro dicho popular: fume usted primero, y déjeme el cabo.

Posted in Dan de qué hablar

Más de opiniones

Más leídas de opiniones

Las Más leídas