Cierto que figuras claves del gobierno en ningún momento sacaron la cara para defender la reforma fiscal y también que se reaccionó tarde para convocar al “bocinazgo” y a los directores de comunicación de las dependencias gubernamentales para que pregonaran sus “bondades”. Pero la ausencia en todos estos menesteres reformadores del PRM, como estructura y la de sus principales dirigentes, resulta inexplicable, lo que hace pensar que se encuentra marginado. Eso lo explica que el viernes al mediodía ese partido hizo un enérgico llamado a su militancia a que saliera a las calles durante el fin de semana en defensa del paquetazo, pero no apareció quien le avisara que precisamente a esa hora Abinader daba los toques finales al discurso para retirarlo. Eso se llama desconexión partido-gobierno.

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