Besos para Melania

La aparición ayer de la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, en la Casa Blanca para presentar el programa Be Best (Sé Mejor), una campaña contra el abuso en el consumo de opiáceos y contra el acoso infantil en Internet,

La aparición ayer de la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, en la Casa Blanca para presentar el programa Be Best (Sé Mejor), una campaña contra el abuso en el consumo de opiáceos y contra el acoso infantil en Internet, permitió a su marido Donald, mostrarse compasivo con un gesto público: un beso a su esposa. Una expresión de humanidad de una Presidencia que resalta más por la hostilidad y el temor que genera ante pueblos y naciones.

Un gesto necesario para un hombre escándalo envuelto en una saga con la actriz porno Stormy Daniels, quien asegura que tuvo una aventura con él en 2006, cuando ya estaba casado con Melania.

La primera dama, cada vez más estimada por los norteamericanos, con una popularidad que según una encuesta publicada por la cadena CNN, remonta el 57%, por encima de la aprobación popular de su marido.

Al estilo de Trump, ha sido “magnífico” para la salud ciudadana norteamericana y de una buena porción del mundo, que el impredecible mostrara ese lado afectuoso, precisamente con su Melania, ausente de la mayoría de los actos oficiales. Su espaldarazo no sólo se limitó a varios besos en la mejilla, sino que firmó una proclama mediante la cual instituye el 7 de mayo como “Día Nacional del Programa Sé Mejor”.

Una cosa simple y graciosa para un mundo sometido al estrés de la presidencia de Trump, sea por la incertidumbre en torno al destino del acuerdo nuclear con Irán que siguen respaldando sus aliados de la Comunidad Europea o por cualquier peligrosa ocurrencia.

Cae bien el “gesto sensible” ante las tensiones de las guerras comerciales, el incierto Nafta, la combativa hostilidad hacia los inmigrantes, la trama rusa, la más reciente e imprudente declaración sobre el diálogo con Corea del Norte, la renovación de la guerra de baja intensidad con Cuba, las tirantes relaciones con los medios de comunicación y las “fake news”.

Si no existiese Venezuela, probablemente no habría porqué preocuparse hacia el Sur. América Latina está en el zafacón del olvido. Mejor, el estrés sigue siendo menor. Besos públicos para Melania constituyen un aliento para la humanidad. Sí… Candorosamente sensible, aunque no perciba el cambio climático.

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