Camboy se fue a Washington durante la Revolución del 65 hasta hoy en día. Considera esa ciudad como la única que se parece a Santiago de los Caballeros
A sus 83 años, 12 hijos y 38 entre nietos y bisnietos, Camboy Estévez se considera un hombre dichoso. Agradece a Dios por la familia que le ha da y un público que lo ama y lo aclama en todos los tiempos.
En cuanto a sus padres, Octavio Antonio Estévez y Amada del Carmen Acosta, más que respeto, siente una gran admiración, porque fueron dos personas que dedicaron su vida a educar a sus nueve hijos, a inculcarles la importancia de los valores, la responsabilidad y el respeto hacia las personas. “Siempre digo que soy dichoso porque pertenezco a una época de respeto y muchos valores”, afirmó Estévez en entrevista con elCaribe.
- Nacimiento congestionado
Nací en Moca, el 9 de enero de 1942, pero me crié en Santiago de los Caballeros. Siempre digo que mi nacimiento fue un poco congestionado, tuve la suerte de nacer en el suelo. Me contó mamá que cuando tenía casi nueve meses fue a visitar a mis abuelos, ella dormía en un rancho como a 500 metros de la casa y le dieron a su hermano menor de 12 años para que durmiera con ella. Una noche le empezaron los dolores y lo mandó a que fuera a avisar a la casa, pero el muchacho se escondió. Como ella dormía en un catre y estaba sola, tuvo temor a caerse, arregló algo en el suelo y ahí me parió. Al otro día cuando fueron a ver como estaba me encontraron pegado de la teta aun con el ombligo pegado”. - Primeros cantos
De pequeño cantaba, cogía una caja de madera de esas donde venían las manzanas de Navidad, mi papá como era camionero siempre llevaba de esas cajas a la casa. Me acuerdo que metía la cabeza y le decía a Ramona, mi hermana mayor que prendiera el radio y me ponía a cantar, me sabía todas las canciones de moda. Primero lo hacía para mi familia, después en el patio, los vecinos venían a oírme. Recuerdo que mamá me decía que antes de comenzar a hablar ya trataba de cantar. Siempre fui un niño obediente, trabajador, estudioso, nunca les di problemas a mis padres. Trabajé como ayudante de ebanistería a los ocho años, luego entré a hacer mosaico a la Fábrica de Mosaico Aguayo a los 12 años, ahí duré como ocho”. - Al borde la muerte
Me crié cerca de la orilla del río Yaque, mi casa quedaba como a un kilómetro de ahí. En ese tiempo había un play a la orilla del río y a veces la bola caía al agua. Un día mientras jugábamos, caí en el agua sudado, y eso me hizo daño, estuve al morir, duré internado como 15 días, tenía como 13 años. Me acuerdo cuando me llevaban en la ambulancia, el sonido de la sirena del vehículo, pero no recuerdo nada más. Me contaron que hasta a Puerto Rico tuvieron que mandar a buscar unos medicamentos que no había aquí. Me salvaron la vida”. - El nombre de Camboy
El nombre de Camboy surgió cuando mi padre trabajaba en una compañía bananera en Manzanillo, allí escuchaba a los gringos que decían se va el camboy que es una palabra de equipos militares, parece que le gustó mucho y me puso así, la gente cree que es mi nombre artístico, pero no lo es. Papá me contó que cuando me fue a declarar como Camboy, le dijeron que ese no era un nombre, entonces me puso el suyo Octavio Antonio Estévez, pero me quedé con el de Camboy. Si me llaman por Octavio Antonio, tienen que hacerlo muchas veces para poder responder”. - De hacer mosaicos a cantante
En Santiago estuve en el coro José Ovidio García, era tenor lírico, Primitivo Santos era mi maestro de solfeo, ahí fue que nos juntamos. Luego formó un combo y me propuso unirme, aunque mi mamá no quería, él la convenció, le explicó que en la fábrica de mosaico ganaba seis pesos semanales, y que él me iba a pagar 15 por baile, que tocaba 3 y 4 semanales, que serían unos 60 pesos. En ese tiempo era un dinero grande. Comencé en el combo con Primitivo a final del 61, grabé una sola producción que hizo la Compañía Texaco, llamaba Quisqueya baila, la primera canción que grabé se titula “Perdóname”. Ahí participaron además el combo de Johnny Ventura y las orquestas Santa Cecilia y José Reyes. Eso fue a mediados del 62. Ese fue el inicio, todo eso me sorprendió porque vi el cambio, de hacer mosaicos a ser cantante”. - Presentación en el Hotel Paz
De Santiago nos trajeron a presentarnos en el Hotel Paz que ahora es Hispaniola, tocábamos en el bar Anacaona con Casandra Damirón y don Luis Rivera. Ahí comencé a ver otro mundo, me decía a mí mismo, voy a vivir bien, empezaron a acercarse las muchachas, todo era diferente y me empezó a gustar. Un día vino un señor procedente de Washington que andaba buscando un grupo para llevárselo, entonces hicimos la audición, le gustó, nos contrató y nos fuimos para allá en el 65 escuchando los tiros de la Revolución. Para llegar al aeropuerto tardamos como dos horas, por donde quiera nos encontrábamos una guerrilla y teníamos que parar. Así salimos del país rumbo a Washington donde he permanecido hasta el día de hoy. Ahí me desarrollé, Washington es la única ciudad que se parece a Santiago”. - Estrellas norteamericanas
Ese señor tenía una cadena de restaurantes en Washington, tocábamos fiestas a políticos, a embajadas de muchos países, a la OEA… Tuve la dicha de conocer a grandes estrellas norteamericanas como Frank Sinatra, Tony Bennett, Dean Martin, Elizabeth Taylor, Sammy Davis junior, entre otros, ellos siempre terminaban la noche donde nosotros tocábamos. Me elogiaban mucho, especialmente Tony Bennett, siempre decía que nadie cantaba mejor que yo, que parecía un ángel cantando. En el 65 hicimos la primera producción en Washington junto en el combo de Primitivo, hice la traducción de Yesterday de inglés a español “Ese ayer”. Como cantaba bolero, ellos notaron que ese era mi fuerte, entonces decidieron sacarme del combo y grabarme como solista. Nos dividió la compañía disquera española Montilla Records, que ya no existe. Luego Primitivo se fue a Nueva York, y yo me quedé en Washington. La siguiente producción vine como solista en 1967, se tituló “Mi calle triste”. Hacía una producción anual, he tenido mucho éxito en Sudamérica, la canción “Qué pasa entre los dos” es una de las que más se conoce en Perú, Argentina, Ecuador, Colombia, Venezuela…” - Anécdota
Para el mes de febrero siempre nos buscaban para dar serenatas, Primitivo con el bandoneón y yo con guitarra nos llevaban de un pueblo a otro. Una vez fuimos a San Francisco de Macorís, era en una casa donde había seis muchachas solteras, las serenatas empezaron desde las once de la noche, parece que tenían cansado al viejo de la casa. A nosotros nos tocó la última como a las dos de la mañana. La casa tenía una puerta partida en el medio, entonces cuando Primitivo sonó el bandoneón y yo empecé a cantar, el viejo abrió la parte de arriba y voceó abajo Trujillo. Se armó una cosa fea, hasta fueron a Santiago a buscar a quienes dieron la serenata. Cuando el Servicio Secreto fue a mi casa les dije que yo cantaba, pero que ese día estaba durmiendo en mi casa. En eso salió mi mamá y les dijo déjenme el muchacho y se fueron. Mi madre era de un carácter fuerte, recuerdo que siempre tenía un machete en la cocina, al lado del fogón”. - Fallecimiento de sus padres
Mis padres fallecieron en el 97, papá en el país y mamá en los Estados Unidos. Ellos fueron ejemplo del vecindario donde vivian. Mamá parece que sabía que se iba a morir, porque ese día como siempre pasé a verla en la mañana y a llevarle unos pesitos antes de irme de viaje. Ella hizo una sopa y cuando estábamos comiendo me dijo: Camboy si me pasa algo quiero que te encargues de Quico y Marino, dos de mis hermanos. Cuando llegué a la Florida, la que era mi esposa me dijo tienes que devolverte, llamaron para decir que tu mamá esta grave y me devolví de una vez, estaba en el hospital. Mi mamá había visto al esposo de una tía que duró buen tiempo como un vegetal, con muchos aparatos en el cuerpo, entonces nos dijo que si a ella le pasaba eso no quería estar así y lo dejó por escrito en una carta. Cuando murió papá iba manejando de Nueva York a la Florida, iba a pasar por Virginia para ver a mi hija Julieta que estaba en la universidad. Cuando la llamé, me dijo pero papi a ti te andan buscando porque abuelo murió. De una vez llamé a mi hermana al país, pero me dijo que no viniera porque papá estaba muy deteriorado y lo iban a enterrar de una vez. Entonces vine a los rezos, no lo pude ver. Papá sabía de cosas espirituales, él curaba gente de erisipela, le iba haciendo una oración y una cruz, uno le veía los labios moverse pero nunca se escuchaba lo que decía. Eso se le pasa al hijo primogénito, pero yo no estaba ahí cuando él murió”. - Cosas espirituales
Hace como tres años a mi hijo Adán le explotó la pasola que tenía y lo quemó de la cintura para abajo, eso fue una cosa terrible, tuvieron que operarlo, la operación duró como 12 horas. Cuando lo llevaron a la sala, al rato derperto con un dolor desesperante, llamé a la enfermera para que le pusiera más calmante, me puse como loco en el hospital, llamaron a los médicos, hasta la seguridad del hospital, pero ellos me dijeron que si le ponían más medicamentos mi hijo podía morir, que aunque firmara una autorización no lo harían. En ese momento dije: mamá, papá, Dios mío se me muere mi hijo, recordé cómo papá curaba, me paré frente a su cama y empecé a decir cosas y hacer la cruz en su pierna quemada como lo hacía mi papá. Nunca he podido recordar qué decía, pero se le quitó el dolor. Recuerdo que mi hijo me dijo Papa rézame en la otra pierna y ahí se quedó dormido. Cuando amaneció comió de todo y no volvió a sentir dolor. Estuve 10 días con él en el hospital”.
Una serenata que nunca olvidará
Una vez en Navarrete fuimos a dar una serenata a un rico tabacalero, la quería con piano, pero no teníamos dónde llevarlo. Creo que nos iban a pagar 100 pesos. Me acuerdo que buscamos una carreta con dos mulos y mandamos a Fidelio, que era el carretero que se fuera alante. Cuando llegamos Primitivo, otro guitarrista y yo, él quería que bajáramos el piano de la carreta, pero le dije que Artista, como le decíamos al pianista se podía subir a tocarlo.
Cuando él se subió, vi cómo los mulos pararon las orejas, se lo comenté a Primitivo, le sugerí bajar el piano, pero él no quiso. Cuándo Artista pisó el primer acorde, esos mulos salieron corriendo y en la primera cañada que encontraron se voltearon con todo y carreta, solo se oyó la voz de Artista que dijo “Ay mi madre”. El piano le cayó encima, duró como seis meses internado con muchísimos huesos rotos”.