Obra. Prólogo del historiador Bernardo Vega, del libro “Ahora que puedo contarlo, Memorias”, de monseñor Agripino Núñez Collado, puesto a circular en la Capital y Santiago.

Una de las personas más cercanas a monseñor Agripino Núñez Collado escribió sobre él lo siguiente: “Monseñor Agripino, muy dominicano, es un personaje encantador y fascinante, despistante y sorpresivo. Luce simple y es complejísimo. Aparece iluminado y es fulgurante. Se muestra remansado y es torrencial. Da la impresión de premioso y es acelerado. Uno lo percibe acompasado y es inquietísimo. Tiene aire de razonador y es increíblemente intuitivo… A tan excepcional dimensión humana hay que añadir la de su tenacidad e indesmayabilidad”. Monseñor Francisco José Arnaiz, conocía muy bien a Agripino Núñez y con la agudeza que le caracterizaba nos dejó una sugerente semblanza del autor de este libro, destacado protagonista de la historia social y política dominicana tras el fin de la dictadura trujillista.
Durante más de cincuenta años, Monseñor Núñez Collado realizó un intenso y prolongado trabajo de mediación y concertación social, que inició como delegado de la Conferencia del Episcopado Dominicano, y luego en múltiples escenarios, a solicitud de sectores en conflicto: empleadores, sindicalistas, partidos políticos y gobierno. Desde su primera actuación en 1985 como impulsor y coordinador del Diálogo Tripartito, pasando por el liderazgo y la gestión del Pacto de Solidaridad Económica en 1990 y el Pacto por la Democracia, hasta el inicio y la coordinación de los trabajos del Consejo Nacional de Desarrollo, de la Reforma de la Constitución en 2001, y del Consejo Económico Social, entre muchos otros, Monseñor Núñez Collado ha sido el principal y más destacado promotor de una auténtica cultura de diálogo en el país.

Comparto totalmente la apreciación expresada por Adriano Miguel Tejada, poco antes de morir, sobre Monseñor Agripino Núñez Collado: “Uno de los dominicanos más prominentes de la segunda mitad del siglo XX y los primeros cuatro lustros del siglo XXI… ofreció al país una nueva vía pacífica y fecunda, para solución de sus problemas políticos, al cambiar la confrontación por la concertación… Cuando se escriba la historia del devenir dominicano de 1962 al 2020, es decir del período democrático, el nombre de monseñor Agripino Núñez Collado aparecerá como un creador de instituciones de indiscutible valor para el desarrollo dominicano y como uno de los artífices de la paz social que hemos disfrutado por más de cincuenta años”. Adriano Miguel agrega “Núñez Collado ha sido el mediador, el artífice del diálogo nacional, el conciliador por excelencia”.

Usualmente un libro de memorias no sobrepasa más de un volumen y lleva un orden cronológico. No es el caso de Ahora que puedo contarlo, pues según explica el autor cuando publicó su primer volumen, en 2019, “muchos amigos observaron que revelé muy pocos detalles sobre mi infancia antes de ir al seminario”. Es por esta razón por la que en esta segunda entrega encontramos referencias a los lugares donde transcurrió su niñez: La Galeta, Baitoa, Sabana Iglesia y Los Ranchos de Babosico, además de entrañables recuerdos, que el lector agradece sobre personas y episodios de esos años, cómo para asistir a la escuela iba generalmente a caballo y a veces a pie, solo, ocho o diez kilómetros por caminos prácticamente solitarios, una sola cañada que cuando llovía se inundaba. Extraordinario y admirable, un ejemplo para las nuevas generaciones que un hijo de nuestra sierra, de origen campesino, haya llegado a ocupar el lugar cimero de Monseñor, de influencia determinante en la construcción y fortalecimiento de nuestra democracia, y en el desarrollo de la educación. También cita como su padre murió a los 112 años por lo que hereda su actual estado de buena salud, con sus 88 años, a la herencia genética de su padre.

Monseñor Núñez Collado conoció y estableció relación con numerosas personalidades, mandatarios y líderes políticos de todos el mundo y de ellos nos deja sus impresiones y las circunstancias en que los conoció con perspicaces observaciones como las que hace sobre Lech Walesa, René Preval o Cristiano Ronaldo, de quien dice exhibir, muy orondo, su camiseta auto grabada en las paredes de su casa.

Pero es cuando se refiere a la galería que tiene de fotos con los Papas, donde Monseñor Núñez Collado, a instancias de los amigos, se detiene con mayor fruición. Desde Juan XXIII hasta el actual, Francisco, nos narra sus conversaciones con esos pontífices. Si está orgulloso de esa galería, suponemos que cerca de ella tiene colocados los ocho libros de su autoría: De la palabra a la acción; Testigo de crisis: 10 años después; Seminario sobre reforma institucional y democracia; UCMM: Nuevo estilo universitario; Cultura de diálogo y concertación; Computación y educación; Cinco ensayos sobre la corrupción; Concertación y la cultura del diálogo.

Adriano Miguel Tejada hace énfasis, entre las cualidades de Agripino, en su “paciencia y el perdón. A Monseñor Núñez se le ha insultado y se le ha acusado de todo pero de sus labios no ha salido una palabra altisonante en respuesta a los agravios. Por el contrario, ni siquiera en los momentos más álgidos del conflicto político, se le ha visto acusar a nadie”. Y explica cómo en el primer volumen tampoco lo hizo. Como el mismo Agripino ha dicho: “He sido objeto de calumnias y ataques públicos y anónimos, estuve envuelto en altercados y motines y nunca me retiré de la labor de conciliador porque estaba convencido de que lo hacía por el bien de la sociedad, el imperio de la paz y la justicia”. Durante la muy accidentada campaña presidencial de 1994, cuando los principales candidatos fueron Joaquín Balaguer y José Francisco Peña Gómez, ante las acusaciones de fraude Agripino Núñez, junto con el representante de la OEA, jugaron un papel de intermediarios. El lado reformista envió una serie de faxes asegurando que Agripino Núñez Collado quería ser presidente de la República para unificar al país con Haití. Tanto la PUCMM como la Asociación para el Desarrollo de Santiago emitieron largos comunicados defendiendo al Rector de esa calumnia.

Pero ya en este segundo volumen Núñez Collado aparentemente no puede más y se queja de cómo en el año 2020 el presidente Leonel Fernández, en dos discursos, buscó descalificar al Consejo Económico y Social que encabezaba como ente para buscar acuerdos políticos. “Tengo que decir, con pena, que me sentí lastimado con esos dos discursos del presidente Leonel Fernández”. Pero al final de ese capítulo agrega: “Deseo muchos éxitos al doctor Leonel Fernández en lo personal y en su carrera política. Mi condición de cristiano no me permite guardar resentimientos. Estas notas sobre lo sucedido en el 2020, son un desahogo”.

Núñez Collado también tuvo un segundo “desahogo” en este nuevo volumen al referirse a “un ingrato recuerdo” con motivo del abuso de menores en que incurrió el ex Nuncio Apostólico Josef Wesolowski, pues reveló a la prensa lo que sabía sobre el hecho y, precisamente, compañeros de iglesia, “bajo el alegato de que no tenía una diócesis, intentaron desautorizarme para hablar. Esa reacción me dolió mucho. No entiendo aún las razones de esa crítica” y es que en sus comentarios a la prensa había dado la primicia de que nuestro cardenal había ido a Roma para informarle personalmente al Papa sobre ese escándalo.
Hasta en asuntos económicos, como la participación dominicana en el Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica, y la subsecuente reforma fiscal, estuvo involucrado nuestro monseñor.

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