En conmemoración del Día del Periodista, que coincide con la fecha posterior al nacimiento de Américo Lugo, reconocido historiador y escritor dominicano, la Zona Retro rememora la portada del periódico El Caribe publicada en 1970 con motivo del centenario de su natalicio.

“Recuerdan Hoy A Américo Lugo”

Así se tituló uno de los artículos publicados en la portada del 4 de abril de 1970, en la edición que conmemoró los 100 años del nacimiento del ilustre escritor. En él se destacan diversos aspectos de su vida profesional y personal.

La publicación de 1970 resaltaba que Américo Lugo había nacido en la ciudad de Santo Domingo un siglo atrás, el 4 de abril de 1870, siendo hijo de Tomás Joaquín Lugo y Cecilia Herrera y Beras.

Asimismo, destacaba que la familia Lugo emigró de Santo Domingo tras la firma del Tratado de Basilea, estableciéndose en Venezuela, país desde el cual su abuelo, Nicolás Lugo, regresó posteriormente a la capital dominicana.

Vida estudiantil

A los diecinueve años, se graduó como licenciado en leyes. Su tesis, titulada “¿Es arreglada al Derecho Natural la prohibición de la investigación de la paternidad?”, fue dedicada al educador antillano Eugenio María de Hostos.

Posteriormente, dedicó la mayor parte de su vida a analizar los grandes problemas que afectaron durante mucho tiempo la nacionalidad dominicana, destacándose como un escritor por excelencia.

Cuando las tropas norteamericanas ocuparon el territorio nacional en 1916, adoptó una postura ideológica firme en contra de los objetivos de la ocupación militar ordenada por el presidente Woodrow Wilson. Su campaña nacionalista comenzó con su periódico Patria y culminó con la restauración de la República en 1924.

A nivel internacional, Lugo representó a la República en la Cuarta Conferencia Panamericana, celebrada en Buenos Aires en 1910. Allí pronunció dos discursos en los que destacó la profunda brecha social entre los pueblos de América y la necesidad urgente de que sus gobiernos desarrollaran y ejecutaran un programa de colaboración que los uniera en pro del progreso, el bienestar, la paz y la democracia.

Su propuesta planteaba la descentralización del panamericanismo, teniendo en cuenta los orígenes sociales, históricos y etnográficos de las tres regiones distintivas del hemisferio. De este modo, “el supremo sentido del ideal panamericano invocado en estos congresos” podría fortalecerse con la esencia propia de la geografía y la historia.

Lugo sostenía que el panamericanismo debía evolucionar hacia una síntesis integral que respetara las raíces étnicas y sociales de cada grupo. Su tesis fue criticada por la prensa estadounidense y quedó en el olvido debido a la indiferencia del Congreso.

La ideología nacionalista de Lugo quedó reflejada en el editorial de Patria, donde afirmaba que, independientemente del nivel de desarrollo político alcanzado hasta abril de 1921, la existencia de la patria dominicana era incuestionable.

Su Matrimonio

A sus 95 años, la señora Josefa de los Dolores Romero viuda Lugo, cariñosamente conocida por familiares y amigos como Doña Lolita, atesoraba los recuerdos de cada instante feliz de su matrimonio, calificando toda su vida conyugal como plenamente dichosa.

Con motivo del centenario del nacimiento del doctor Américo Lugo, una comisión de la Secretaría de Educación hizo entrega de un ramo de flores a la señora Lolita Romero, viuda Lugo.

En el recuerdo de quien fue su esposa, la imponente figura del intelectual y patriota adquiría matices de ternura y emoción. Don Américo la conoció en Puerto Plata cuando ella aún era una niña. Se enamoró y decidió esperar. Cuando la joven cumplió 18 años, se casaron; él tenía entonces 22.

“Fuimos muy unidos Américo era conmigo muy cariñoso y yo trataba de compensarle en igual forma. Siempre estuvo atento a complacerme en todo y vivía pendiente de mí”, expresaba Doña Lolita en el texto publicado en el diario. Asimismo, resaltó que durante los 58 años que compartieron como esposos, prevalecieron la comprensión, el respeto y el amor.

Él la llamaba Cucusita y ella a él, el Cucusito. Compartían una vida sencilla y reservada, disfrutando de la intimidad del hogar, con afinidades en muchos aspectos, incluyendo su entusiasmo por la música clásica. Mozart era su compositor favorito.

Don Américo sentía predilección por las flores pequeñas y de delicado aroma, y Doña Lolita cultivaba violetas imperiales y heliotropos, que cada día colocaba en su escritorio. Uno de los libros de poemas de Lugo lleva por título Heliotropo y está dedicado con estas palabras: “A Lolita Romeo, mi mujer. Para ella el aroma de aquella flor divina”.

Aunque Doña Lolita no participaba directamente en las labores intelectuales de su esposo, era una mujer muy leída y con dominio del francés y el inglés. “Con frecuencia conversábamos en alguno de esos idiomas para mantenernos al margen de los demás”, recordó durante la entrevista.

Para la señora Lugo, uno de los momentos que más marcaron su vida fue la celebración de sus bodas de oro. Al cumplirse cincuenta años de una verdadera felicidad conyugal, Américo aún se mostraba vigoroso y afectuoso. La viuda conservaba con especial cuidado las fotografías de aquella ocasión, las cuales mostraba con orgullo y alegría.

Américo Lugo y Lolita Romero viuda Lugo.

Legado vivido

En una conferencia organizada por la Secretaría de Educación y Bellas Artes, impartida por Julio Jaime Julia en el auditorio, se expresó que la vida de Américo Lugo se distinguió por una integridad moral excepcional, sin manchas de deshonra ni actos que pudieran causar vergüenza.

Entre las cualidades que Jaime Julia destacó de Lugo, lo describió como un hombre de familia, un ciudadano ejemplar, un patriota, un civilista, un educador y un periodista.

Asimismo, resaltó las contribuciones que hizo a la bibliografía dominicana y recordó un juicio de Manuel Arturo Peña Batlle sobre el ilustre: “Un buen dominicano. Ha vivido para su país y para el bienestar de sus compatriotas”.

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