Londres.- A cuatro días de que el Parlamento británico vuelva a votar sobre su controvertido acuerdo de Brexit, la primera ministra Theresa May pidió públicamente el viernes a los responsables de la UE “un impulso más” que permita la aprobación del texto.
Responsables británicos y europeos mantuvieron en los últimos días una nueva ronda de negociaciones que prevén reanudar durante el fin de semana antes de un segundo voto decisivo, el martes en la Cámara de los Comunes, que en enero ya rechazó masivamente el texto acordado entre Londres y Bruselas.
Pero, a tres semanas de la fecha prevista del Brexit -el 29 de marzo-, los contactos entre las dos partes, que el gobierno británico calificó de “difíciles”, no permitieron según la Comisión Europea identificar “ninguna solución” al punto más conflictivo del acuerdo: la salvaguarda irlandesa.
Este mecanismo busca evitar la reinstauración de una frontera física entre la República de Irlanda -país miembro de la UE- y la provincia británica de Irlanda del Norte, para proteger el acuerdo de paz que en 1998 que puso a fin a décadas de sangriento conflicto en la región.
Los diputados británicos más euroescépticos temen que esta salvaguarda deje al país indefinidamente atrapado en una unión aduanera con la UE, impidiéndole negociar acuerdos comerciales con terceros países.