El incierto porvenir que construimos

Poco a poco, pero sin pausa, las presentes generaciones estamos destruyendo el porvenir de las venideras sin tomar en cuenta que con ello estamos aportando criminalmente al desmoronamiento del mundo.

Desde que nacen, los niños, con la anuencia cómplice de los padres irresponsables, comienzan a sumarse al imprudente mundo de la rebeldía, adquiriendo valores falsos construidos por los más perversos enemigos de la humanidad, haciendo uso de la tecnología aportada en el Ciclo Telemático.

Cuando un infante, un niño, un adolescente o un joven se conecta a una “Tablet” o a un “Celular” con las diversas aplicaciones que se sirven, prácticamente se aísla, se aparta de la natural obediencia a los padres y tutores, no escucha, no entiende y se apropia de la razón sin importar las consecuencias negativas que tenga.

Además de la distracción que en ellos causa, las que han de ser las generaciones del porvenir se centran en sus aparatos y, muy poco les interesa lo que acontece en su entorno. Incluso, en el mundo académico hacen depender todo de los equipos tecnológicos y cuando están lejos de ellos, navegan en el vacío. En sus cerebros no quieren guardar nada.

El autor argentino, doctor Mario Fiurmeni, fue visionario al prevenirnos sobre lo que habría de venir en el marco del ciclo telemático, pero ni él quizás imaginó que sería tan grave.

Ya no valen los padres, los maestros, los más adultos ni los ancianos. Estas generaciones quieren ascender al mundo del buen vivir sin sacrificios y, desde los primeros años, muchos nacidos en la desgracia social del abandono se lanzan a las calles con ese propósito y, al final, sus vidas se convierten en grandes problemas para ellos y para los demás.

En este contexto, es nuestro interés despertar la atención de las autoridades, los padres educadores, políticos, sacerdotes pastores y personas de buena voluntad para que juntos procuremos cambiar las cosas por un mejor. ¿Quién se atreve?

Queremos ofrecerte lo mejor de nosotros
¿Te gusta el contenido de este artículo?

Compartir
Noticia anteriorLa nueva cara del Chelsea
Noticia siguienteApunte sobre “La alimentación y las razas” (II)
Santos Aquino Rubio
El autor es periodista y abogado.