“Vivo con la satisfacción de lo que he enseñado”

Irina de Fernández expresa que “la relación con mi mamá fue maravillosa, ella fue quien me enseñó a coser”.
Irina de Fernández ha formado decenas de diseñadores, ilustradores de modas y modelos, que han mostrado su arte en pasarelas internacionales y en concursos de belleza

Irina Vargas de Fernández fue la primera diseñadora de modas en Santiago, pero su mérito va más allá de ser la pionera en este campo, pues ha multiplicado sus conocimientos, y a través de su escuela ha formado diseñadores que están diseminados por el mundo, algunos de los cuales han pasado por prestigiosas casas de moda como Oscar de la Renta y Benetton.

Irina inició con su escuela de costura Irina Modistil, y al notar que sus alumnas tomaban como referencia vestidos de las pocas revistas de la época, y que luego las clientas se quejaban de que coincidían con la misma moda, decidió formarse en Santo Domingo, en la escuela de diseño de Hilda Kelly. Más adelante, fundó la Escuela de Arte Laié, la cual cumplió 35 años formando diseñadores de moda, modelos, ilustradores de moda, diseñadores interiores, actores, entre otros.

1. Niñez y creatividad
Nací en el Mamey de Altamira, un campo que me encanta, crecí en una finca, mi papá era un hacendado, le gustaba cultivar la tierra. La relación familiar era maravillosa, éramos 10 hermanos, teníamos que ir al río a buscar agua, era maravilloso, había una cantidad de árboles en el camino, cada uno tenía nombres de gentes muy queridas. Cuando me mandaban sola, iba hablando con cada uno de esos árboles. Uno de los momentos más bonitos que recuerdo, es que nunca había subido un vehículo, tenía unos 8 años, mi mamá me hizo una ropa especial, porque iba a subir mucha gente. Estuve todo el día esperando cambiadita, pero eso hizo que tuviera más interés de ver cómo eran los vehículos, porque todavía no me habían llevado a la ciudad. Fue un momento lindo, porque en mi mente dibujaba el vehículo, veía cómo se movía, creo que ahí comenzó mi creatividad. Cuando hice la primaria me mandaron a estudiar al Colegio Sagrado Corazón de Jesús, en Santiago, hice mi vida entre el campo y la ciudad, cuando terminé hice un secretariado comercial, en esa época era lo que las señoritas estudiaban, entonces me quedé aquí trabajando”.

2. Matrimonio
Trabajaba en Farmacia Santiago, en la calle Del Sol, allí visitaban muchos médicos, conocí a mi único novio, el doctor Enriquillo Fernández, con él me casé, fue mi esposo por 40 años. Junto a él recuerdo varios momentos lindos, porque tengo un problema o tal vez una virtud, y es que las cosas malas no las pongo en mi mente, en mi subconsciente quedan las cosas buenas; es una maravilla haber llegado a tantos años de matrimonio, no puedo decir que no hubo ni un sí, ni un no, como dice la gente, fue un matrimonio normal, con nuestras diferencias. La gente regularmente recuerda la fecha en que alguien murió, yo no, solo recuerdo la fecha en que nació, celebro su vida el día de su cumpleaños, pero el día que murió no lo tengo registrado”.

3. Descendientes
Tuvimos cinco hijos, esos son los 5 tesoros de mi vida, también los nietos, todos buenas personas. Tuve primero tres varones, estaba encantada de que el primero fuera varón, el segundo también, van dos, y el tercero vino varón también, tenía todo preparado para hembra, entonces tuve ese muchacho grande, rozagante, metido en un moisés rosado, todos esos momentos fueron agradables, de triunfo, porque eran muchachos sanos. El cuarto embarazo fue una hembra, eso fue la llegada de la reina de la casa; después tuve una segunda. Agradezco a Dios el privilegio, primero de ser mujer, segundo por el matrimonio que me dio, y por mis cinco hijos, quienes me han regalado 12 nietos y 5 bisnietos”.

4. Inicios en la moda
La relación con mi mamá fue maravillosa, me enseñó a coser, creo que sin querer, porque ella no era una maestra, era una madre mandona, eso hizo que uno aprendiera obligado. Como aprendí a coser de niña, cuando me trajeron a estudiar al Colegio Corazón de Jesús, tenía 11 años, el uniforme de la época tenía muchos detalles, entonces yo misma hice mi uniforme. Durante mis estudios hacía ropa a la medida a las vecinas, después que me casé hacía ropa para vender, entonces vi que en la capital había una escuela de diseño, mi esposo se quedaba con los niños los sábados, mientras iba a estudiar diseño de modas con Hilda Kelly, la primera diseñadora dominicana. He hecho muchas ropas que me han marcado, por ejemplo el traje de novias de Miralba Ruiz. También, hice tanta ropa de quinceañeras, era muy satisfactorio ese tipo de costura. Ahora hago ropa para grandes ocasiones para recién nacidos y para niños hasta 5 años”.

5. Enseñanza
Antes de estudiar diseño, puse la escuela de costura Irina Modistil, a las mujeres de Santiago les gustaba la exclusividad, venían con las revistas para mostrarme el traje que querían, a veces venían varias de ellas con el mismo modelo de la revista, coincidían con el mismo diseño, eso no les gustaba, entonces se me ocurrió estudiar diseño para poder diseñarles su propio atuendo y ofrecerles algo diferente a cada quien. Después surgió Laié, que es la escuela de arte. Con la escuela de costura duré 10 años y la escuela de arte acaba de celebrar 35. Tenemos muchos diseñadores fuera del país, mi hija Érika tiene una marca de ropa de gimnasia en Estados Unidos, además es diseñadora de interiores. Tengo también a Carlos Suárez en Nueva York, trabajó mucho con Oscar de la Renta; a Aristóteles Rosario, quien trabaja en Benetton, aquí en Santiago hay muchos que trabajan en el área de diseño. Después que la gente estudió diseño, querían hacer desfiles de moda, entonces surgió la escuela de modelaje, las modelos le servían de percha, podían hacer desfiles. Hemos graduado mucha gente, que han sido productivas, sobre todo las modelos. La gente piensa que el modelaje es un relajo, las modelos de aquí son muchachas que se graduaron, tenemos reinas de belleza como Dalia Fernández, Miralba Ruiz, Sarah Nolasco, Pachy Méndez y Frank Perozo, que estudiaron teatro aquí”.

6. Viajes
Los viajes son una maravilla, la gente que viaja vive dos veces. Entre mis viajes inolvidables están las dos veces que fui a Roma, creo que nadie se puede morir sin ir a Roma, principalmente la gente que cree en Dios. Puedo decir que la ciudad más bella del mundo es Estocolmo, aunque Roma también es linda. También hice un viaje a Suecia. Cuando mi esposo recién había muerto, hice un crucero, pude haber pasado el viaje más odioso de mi vida, porque iba sola, con ese peso de que había muerto Quillo, como le llamaba, sin embargo fue un viaje muy placentero, porque me centré en lo bonito que iba a ver, aunque lloraba todo el tiempo, lo aproveché para leer El Monje que vendió su Ferrari, nunca había leído un libro en una semana, entonces tengo en mi cabeza los pasajes del libro mezclados con ese inmenso mar, y todo lo bonito que provee un crucero”.

7. Herencia materna
Mi mamá cumplió un año que murió, tenía 106 años, estaba en silla de ruedas, pero no la recuerdo viejita, sino joven, rozagante, recuerdo, que cuando tenía un almuerzo, planchaba los manteles, las servilletas, recuerdo cómo colocaba la mesa, si uno la ponía torcida le pegaba a uno un trompón, enseñó a uno a hacer las cosas correctamente, tal vez por eso soy maestra de etiqueta y protocolo, todo lo de ella era muy fino a pesar de que era una mujer de campo. Somos tres hembras por parte de mi mamá, pero tengo 22 hermanos”.

8. Etiqueta social
Es maravilloso haber abierto los cursos de Etiqueta y Protocolo, esa oportunidad para que la gente aprendiera etiqueta social ha sido maravillosa, creo que todo profesional debe manejarse en ese ambiente, ya sea cuando se gradúe de su profesión o antes, mejor todavía. Es muy significativo haberle dado la oportunidad a hombres y mujeres para formarse, siempre tenemos pocos hombres en las clases de etiqueta, si tenemos 20 mujeres tenemos 3 hombres, pero cuando los políticos ganan, y tienen que ir a Palacio al banquete que del día de la toma de posesión se me llenan las aulas de hombres, quieren que les den las clases en dos horas, les digo que no puedo enseñarles a tomar un tenedor de la mano izquierda, el cuchillo en la mano derecha, cuando la mayoría de la gente come con cuchara”.

9. Sobreviviente de cáncer
Tuve cáncer de garganta hace 16 años, cuando me lo diagnosticaron pensé que esa no era yo, es algo que no procesas, siempre he sido una persona sana. Recuerdo que mandé a hacer análisis por casi todo el mundo, decía que ese resultado no era mío, me fui a dar radiaciones a Estados Unidos, fue muy fuerte, pero me encomendé a Dios, el Señor estuvo en todo momento conmigo, se manifestó conmigo, le agradezco muchísimo a los médicos, pero sé que el Señor me salvó. Cuando estaba enferma soñé que fui al Vaticano, le había diseñado la túnica al papa Juan Pablo II, en el ajetreo no podía estar con el papa, había un equipo que recogía la ropa que se la llevó, decía que después de haber hecho trabajo, no podía verlo, entonces le pedí que hiciera algo por mí. En el mismo sueño él me puso debajo del lugar donde da la bendición, sentí sus manos sobre mi cabeza, sentí un cierto bienestar de salud. Como a los cinco años hice el viaje a Roma, fuimos caminando a la plaza, cuando vine a darme cuenta estaba debajo de donde el papa iba a dar la bendición, aquello fue increíble, el papa se paró ahí, sentí en ese momento lo mismo que sentí en el sueño”.

10. Tarea pendiente
Asisto a actividades benéficas, cuando puedo coopero con algunas causas. En un futuro pienso hacer una fundación para ayudar a niños o ancianos, me da mucha pena lo que pasa con ellos. Ahora que soy anciana veo lo mal que lo pasan en este país, donde hay tanto irrespeto, de cómo les hablan a los ancianos. Estoy en un grupo que se llama Las Muchachas, empezamos siendo 12, actualmente somos 9, a través del grupo hacemos labores altruistas, ayudamos a cualquiera que lo necesite”.

Milagro de vida

Uno de mis hijos, que era cadete, tuvo un accidente en automóvil, le diagnosticaron muerte cerebral, estábamos en la capital, porque el accidente fue allá, perdió un ojo y una pierna, tenía dos meses en cuidados intensivos, no teníamos habitación, nos pasábamos el día sentados en un baño que había abajo, mientras mi hijo estaba en intensivo. Una noche me dijeron que me lo iban a entregar, que le quitarían los aparatos, esa madrugada cuando bajaba al baño, me detuve en un piso, donde había una mata, tenía un capullo, le dije al Señor, que así como hace tantas cosas lindas, como ese capullo por ejemplo, le dije que mi niño tenía 20 años, que no estaba preparada para verlo ir, que me lo dejara como sea. Cuando subía para la sala, escuché a alguien cantar el canto de marcha de los cadetes, pensaba que eran los ángeles que se habían llevado a mi muchacho, al llegar, me encontré con un corre- corre, había despertado, estaba cantando, le conectaron los aparatos rápidamente, llamaron a Ney Arias, el cirujano que lo estaba atendiendo. El Señor hizo un milagro, eso fue increíble, gracias a Dios es un muchacho sano, dentro de lo que cabe, le da epilepsia después del accidente, tiene problemas de conducta, pero va al supermercado, al banco es quien hace todas las diligencias.

Prueba
Cuando tuve cáncer de garganta, el Señor estuvo en todo momento conmigo, a los médicos les agradezco muchísimo por sus atenciones, pero sé que el Señor me salvó”.

Agradecimiento
Cada día que me levanto le doy gracias a Dios por los talentos que le da a las personas, Dios para mí es el centro de mi vida, después todo lo demás está alrededor de Él”.

Satisfacción
Cuando termine mi vida, me iré contenta, porque he trabajado primero para mis hijos, y después para toda esta gente que ha venido aquí. Me siento satisfecha con lo que hecho”.

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