“Ahora les toca a los docentes garantizar mejores aprendizajes”

La educadora Dulce Rodríguez puso en circulación el libro “La educación dominicana hoy: retos y desafíos”.
Experta habló a propósito de la puesta en circulación del libro “La educación dominicana hoy: retos y desafíos”

La directora del Centro de Investigación en Educación y Desarrollo Humano (CIED-HUMANO) de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Dulce Rodríguez, puso ayer en circulación el libro “La educación dominicana hoy: retos y desafíos”, el cual constituye un análisis cronológico de los acontecimientos educativos y decisiones ministeriales después de la asignación del 4% al sector, y que sirve de referencia para el conocimiento y el estudio del proceso de reforma que experimenta la educación dominicana.

La educadora y articulista de elCaribe, compartió con este diario su parecer sobre distintos tópicos de actualidad como la orden departamental que busca establecer una política de género en el Ministerio de Educación, la lectura de la biblia en las escuelas, la violencia escolar y los pobres resultados de los estudiantes dominicanos en las evaluaciones nacionales e internacionales.

Según la experta en Transformación Curricular que ha sido consultora para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) y el Banco Mundial, en los últimos años se han realizado esfuerzos importantes en cuanto a rediseño curricular, mejoras en equipamiento e infraestructura e inversión en formación docente y en gestión institucional, sin embargo, el país no ha avanzado a la par de las inversiones realizadas. “Seguimos con atrasos importantes en cuanto a la mejora del desempeño general de nuestros estudiantes en Lengua, Matemática y todas las demás ciencias”.

En ese sentido, Rodríguez considera que la mejora del contenido debe organizarse más eficientemente, con la expansión de estrategias como la de “Formación Continua Centrada en la Escuela” que lleva a cabo el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (Inafocam) con varias universidades e instituciones educativas que exhiben resultados positivos en los distritos educativos en donde se ha implementado.

“Específicamente, la PUCMM tiene estudios que demuestran cuánto avanzan los niños expuestos a esta experiencia. Tenemos el caso del Distrito de Montecristi, que después de ser acompañado por la Estrategia, en las pruebas diagnósticas de tercero y más recientemente de sexto, sus estudiantes muestran unos desempeños comparables a los distritos que acogen las escuelas privadas élites de Santo Domingo. ¿Por qué no extender este modelo? Ya tenemos evidencia de que funciona…”.

Más compromiso de los docentes

Asimismo, la académica considera que ya es hora de comenzar a aplicar el Estatuto Docente y responsablemente comprometer más a los docentes con la mejora del proceso de enseñanza–aprendizaje.

En ese sentido, destaca que la calidad del docente es medular en un proceso de mejora. “En nuestro país ya se cumplió con la mayoría de las demandas históricas con la clase magisterial en lo relativo a salario, seguro y oportunidades de capacitación, ahora les toca a los docentes retribuir a la sociedad, garantizando más y mejores aprendizajes para los niños dominicanos”.

Hay temas medulares por discutir

Sobre la resolución del Congreso que establece la lectura de la biblia en las escuelas, Rodríguez asegura que aunque no atenta contra la libertad de cultos consagrada en la Constitución, no es una prioridad en este momento ya que hay temas medulares en el sector que deberían discutirse.

“De nuevo, creo que estamos evadiendo enfrentar lo fundamental: los aprendizajes de los niños. ¿Cómo vamos a correr para cerrar las brechas de conocimiento y oportunidades entre sector rural y urbano entre niños de escuelas públicas y niños del sector privado? Miremos los resultados del último informe de pruebas de diagnósticas del Instituto de la Evaluación de la Calidad del MINERD”, advierte.

Con respecto a los incontables actos de violencia entre estudiantes y contra profesores que se producen en las escuelas públicas, considera que reflejan lo que se vive en la sociedad lo que supone un desafío que va más allá de la educación y también atañe a otros ministerios.

“Las instituciones rectoras del sector educación deben iniciar programas rigurosos tendentes a bajar esos índices de violencia escolar. De nuevo, el docente es un actor medular en este proceso, debe mover su indiferencia, involucrarse más, y crecer en compromiso… cada uno con su aula, con apoyo del director puede generar cambios”.

Asimismo, aboga por el fortalecimiento de la modalidad de Jornada Escolar Extendida, cumpliendo con los lineamientos estipulados para hacerla un espacio más efectivo y productivo.

“Por otro lado, activar los órganos de cogestión de las escuelas, sobre todo las Asociaciones de Padres, Madres, Tutores y Amigos de la Escuela (APMAE), puede también ser una ruta viable para incidir en la solución del problema. Está demostrado que una buena relación escuela-familia-comunidad impacta positivamente toda la gestión escolar”.

El libro “La educación dominicana hoy: retos y desafíos”, es un compendio de los artículos publicados por la autora en el periódico El Caribe.

Orden departamental no atenta contra la familia

En cuanto al debate que ha dividido a la sociedad dominicana a raíz de la elaboración de una política de género de aplicación en todo el sistema educativo, la experta quien también participó en la firma del Pacto Nacional para la Reforma Educativa, cree que algunos sectores han adoptado una postura “fundamentalista”. Afirma que la orden solo intenta coadyuvar a que los dominicanos aprendan a construir la igualdad entre hombres y mujeres que establece la Constitución, y hasta la propia Ley de Educación. “La orden no atenta contra los valores fundamentales de la familia dominicana… ¡estamos viendo fantasmas! Tal vez evadiendo una gran responsabilidad. Entiendo que las decisiones, estrategias y acciones que se desprenderán de la aplicación de la orden, pueden contribuir a mejorar el estado de exclusión y violencia de que somos víctimas las mujeres dominicanas”.

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