Fuentes radiactivas en desuso están resguardadas en RD

416
Desde el 2010 la CNE maneja un lugar donde almacena de forma segura los desechos; tiene un personal especial

República Dominicana tiene desde el año 2010 un lugar donde almacenar de forma segura los desechos radiactivos y las fuentes en desuso que los generan, con el fin de evitar que esos materiales puedan afectar al medio ambiente y salud humana.

Es conocido que los materiales radiactivos son inestables en su núcleo en el átomo y emiten energía. Esa energía puede hacer daño al ser humano, es decir, la misma fuente que ayuda a tener aplicación beneficiosa en diferentes sectores (como la medicina, por ejemplo), cuando no se guarda, se usa bien y se protege, puede ser un peligro en algún momento.

El lugar donde se protegen los del país se llama Centro Nacional de Gestión de Materiales Radiactivos y Fuentes en Desuso y está ubicado en Sierra Prieta, Santo Domingo Norte. El surgimiento de ese lugar tiene su historia. “A raíz de la muerte de un líder de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), se encontró unos planos de una bomba que se hacía con elementos radiactivos. Estados Unidos se preocupó por eso, considerando que ese tipo de material pudiera caer en manos de personas que finalmente lo usaran con fines dañinos. “En ese contexto, le donó a Colombia un almacén, que es idéntico al que existe en República Dominicana, que es una especie de bunker. Fue el primero que ellos hicieron y luego realizaron la donación del dominicano, que es como una réplica del colombiano, pero más pequeño”, le dice a elCaribe el encargado del centro, Arismendy Portorreal, en una conversación junto al director Nuclear de la Comisión Nacional de Energía (CNE), Luis Morilla.

Arismendy Portorreal conoce al dedillo cada uno de los procesos del establecimiento.

Como el enfoque del donante es proteger las fuentes radiactivas y los materiales, eso explica, en gran manera por qué en la zona donde está ubicada la estructura de protección hay tantas alarmas, cámaras, muchos biométricos, y un gran componente militar. Las radiaciones ionizantes pueden ser producidas por fuentes radiactivas o equipos generadores y dentro de ellos están, por ejemplo, los tomógrafos y equipos de rayos equis, donde se utilizan radiaciones ionizantes. Pero solo hay ese tipo de radiación mientras esos equipos están operando. Hay otros sectores de la vida nacional, como la industria y la investigación, donde se utilizan fuentes radiactivas, que son aquellos materiales que emiten radiaciones ionizantes de manera permanente. Por ejemplo, las empresas de producción de cemento las utilizan en algunos tipos de medidores y las usan las personas que trabajan en carreteras, vía los densímetros nucleares con los que determinan la humedad y la densidad del suelo. En la industria, también se puede encontrar fuentes radiactivas en la medida que hacen radiografías industriales, por ejemplo, en una tubería, lo que equivale a decir, una radiografía a un hueso, si se hiciera la comparación con un humano (guardando las diferencias). En el centro de Sierra Prieta hay un almacén de pintura, un banco de baterías, que almacena la carga que proporcionan los paneles, y otros componentes y equipos.

Estos tanques, herméticamente cerrados, tienen parte de lo que aquí se maneja.

La estructura tiene 377 metros cuadrados de construcción y consta de seis áreas. En un espacio de esas seis áreas se planifica todo lo que hay que hacer cuando se va a gestionar una fuente.

Las fuentes radiactivas pueden ir desde dispositivos muy grandes hasta dispositivos muy pequeñitos. Esas fuentes deben mantenerse bajo control para evitar los riesgos, según explican tanto Arismendy Portorreal, como Luis Morilla. Arriba de la estructura hay 25 kilowatts de potencia instalada con paneles solares. En el lugar se usa un generador eléctrico y paneles solares. Las paredes son de concreto armado.

El uso de equipos de última generación es fundamental para agotar cada etapa.

En 2017 el Organismo Internacional de Energía Atómica -OIEA- cumplió 60 años de haber sido fundado. En 1957 República Dominicana fue de los tres o cuatro países de Latinoamérica que participó en la fundación de ese órgano, rememora Porterreal. Y agrega que el país ha tenido gran avance en los últimos seis o siete años en cuanto a la gestión de los desechos. Anteriormente, los materiales solo se guardaban en un lugar, sin ningún tipo de criterio de gestión. El ingeniero Luis Morilla fue quien inició los trabajos en Sierra Prieta, cuando era el encargado del Centro Nacional de Gestión de Materiales Radiactivos y antes de tener la función de director Nuclear de la CNE.

La tecnología que se usa en el lugar permite ver y medir una serie de puntos, propios del tema en cuestión. Se trabaja en el sentido de proteger tanto la parte física como la radiológica. Los materiales radiactivos y las fuentes de radiación producen las llamadas radiaciones ionizantes, que al incidir sobre el organismo humano producen ciertos efectos. Para cuantificar esos efectos se utiliza una unidad que se llama dosis de radiación. El impacto que causan estos efectos ha de reducirse tanto como sea posible.
El Estado solo tiene que aportar el material gastable del centro y los salarios del personal que labora en allí. El mantenimiento de paneles, de la planta, de la bomba, del sistema de alarmas y de los sensores, es cubierto por el programa que donó la obra. Se supone que en el año 2020 concluye lo que ha sido el primer empuje para que el centro fuera posible y exista, luego el Estado asumirá el costo. “Los desechos radiactivos se dan cuando algún material sufrió una contaminación con materiales radiactivos. En ese sentido, nosotros solo aceptamos desechos cuando sucede algún evento en algún lugar. El órgano regulador autoriza a las personas a que hagan prácticas con fuentes, pero es posible que no siempre lo hagan de manera segura; se le pudiera salir de las manos el día a día. Si eso llegara a pasar y se generara alguna urgencia, entonces ese material se guarda aquí”, explica el encargado Portorreal.

Este lugar es una referencia para Latinoamérica y el Caribe por parte de OIEA.

¿Y hay un calendario para hacer eso, para recibir material? Pregunta elCaribe. La respuesta es: “No, no tenemos un día para recibir porque la producción que tenemos no es constante. Por ejemplo, el pasado año recibimos apenas una fuente, debido a que Aduanas la detectó en un movimiento de mercancías, y este año hemos recibido una”.

En la política y estrategia, que es un documento oficial de la CNE (una resolución) se establece que si una persona compra una fuente, debe asegurarle al órgano regulador que la va a devolver. En el Centro Nacional de Gestión de Materiales Radiactivos y Fuentes en Desuso hay 64 metros cúbicos para almacenar, lo cual constituye un espacio importante. Si se siguiera el ritmo al que “las cosas” se han ido moviendo en el tema en cuestión, la instalación podría tener entre 60 y 70 años de vida útil, sin necesidad de que sea ampliada.

“Aquí no hay días ni calendarios establecidos para recibir material o fuente. Si tú eres dueño de una fuente, un día dices que necesitas que se haga la gestión de ella. Eso vendría siendo como una instalación de servicio. Yo, obviamente pediré que me digas si hiciste la diligencia para devolverla. Si me das alguna certificación del órgano regulador, que tiene que autorizarlo, entonces la recibimos en el centro. Hay unos criterios de aceptación bien definidos aquí”, dice Porterreal.

El personal que labora en el lugar tiene unas vestimentas especiales, así como una serie de instrumentos. Eso incluye bata, casco, gafas, guantes y medidores. Los dosímetros se utilizan para estimar la cantidad de radiación que toman los trabajadores. Se utiliza dosimetría de cuerpo entero, de extremidades y dosimetría en cristalino.

Y para las personas ajenas al tema (los que no son empleados), cuando van a visitar el lugar, las medidas son bastante rigurosas y se debe seguir un protocolo para la obtención de la autorización.

La Dirección Nuclear, de la cual es dependencia el Centro Nacional de Gestión de Materiales Radiactivos, se encarga también de coordinar la Red de Transporte Seguro de Material Radiactivo del país, que es un ente interinstitucional compuesto por 18 agencias estatales y dos organismos no gubernamentales. Sus objetivos son implementar medidas para reforzar la cooperación internacional en materia de seguridad nuclear, radiológica y física del transporte, reducir retrasos y/o rechazos de expediciones de material radiactivo, tanto de importación, exportación o de tránsito por el país. Asimismo, debe apoyar la preparación de un marco para la planificación y medidas de prevención de accidentes de transporte con material radiactivo.

Energía nuclear se aplica en diversas áreas en RD

En República Dominicana la energía nuclear tiene aplicación en distintas áreas. Una de ellas es la parte médica. En el país hay 14 instalaciones de medicina nuclear, de acuerdo con datos ofrecidos por el director Nuclear de la CNE, Luis Morilla. En estos centros se realizan gammagrafías tiroideas, estudios cerebrales, detección de hemorragias digestivas, pulmonares, renales y de vasos linfáticos. También se realizan marcajes de anticuerpos, detección de procesos inflamatorios crónicos, estudios hematológicos, estudios de absorción de vitamina B-12, estudio del metabolismo del hierro y otros.

De radiodiagnóstico hay unas 500 instalaciones licenciadas a nivel nacional.

Es una técnica que usa equipos de rayos X convencionales, tomografía computarizada y radiología intervencionista, entre otros.

Queremos ofrecerte lo mejor de nosotros
¿Te gusta el contenido de este artículo?

Compartir
Noticia anteriorLa única mujer piloto que vuela los aviones Super Tucanos
Noticia siguienteVerónica Saladín, del baloncesto a las pesas