¡Soñé!

Dios va más adentro, por encima de lo que creemos desear, viaja a lo profundo de nuestro ser y desciende a lo más recóndito y escabroso de nuestra necesidad, lo sabe todo. Conoce lo que deseamos sobrevolando el límite de lo que creemos desear, trasciende tiempo, recuerdos y sueños y traza un verso de tiza entre sus nubes para preparar el descenso de una lluvia de insospechadas bendiciones. Ni aun tu suspiro le es oculto. ¿ Hacia dónde iré con mi canción, cómo podría huir de su presencia, por qué renunciar a mi paraíso de ilusiones? No hay paraíso sin Dios. Pero si entras en mi interior tocaré las nubes con mis dedos, y las palmeras servirán champagne de luna llena. Abrí mi corazón y floreció, abriste mis ojos y soñé.

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