“Más que amigos, somos hermanos que compartimos el sueño de ser grandes peloteros”

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Aunque Kelvin Peñaloza y Luis Meza no tienen sus familias en el país, se han ganado el cariño y el apoyo de los dominicanos que les rodean. Kelvin Mota
Expresa Luis Meza sobre su amistad con Kelvin Peñaloza. Peloteros venezolanos y amigos, que se mantienen unidos “peleando” la batalla en República Dominicana

Un 30 de abril del 2017, y con apenas 16 años, Kelvin Peñaloza y Luis Meza empacaban sus sueños en una maleta para irse de Venezuela con boleto de avión rumbo a Santo Domingo, República Dominicana. Aunque en ese momento eran menores de edad, sus familias estuvieron de acuerdo en dejarlos viajar: una nueva oportunidad para esos dos futuros prospectos del bésibol y mejores amigos, que en un momento vieron sus sueños desvanecerse, pero que desde que pisaron tierra dominicana surgió una nueva esperanza.

Desde los ocho años, Meza y Peñaloza se conocen. “Nosotros somos de Guarenas, Venezuela. Vivimos, el uno del otro, a tan sólo 10 minutos. Nos conocimos cuando jugábamos béisbol para los equipos Gigantes y Leones”, cuenta Meza al periódico elCaribe.

Desde ahí, surgió entre los dos una complicidad que los hace ser buenos amigos, y que los delata ante aquellos que han tenido el privilegio de conocerlos.

Llegada al país

“Todos los días habían manifestaciones en Venezuela, y ninguno de nuestros compañeros estaba entrenando. En ese entonces, como somos muy unidos, el entrenador nos plantió la idea de llegar a Dominicana, y sin dudarlo, en menos de una semana ya estábamos aquí. Nos sentíamos muy emocionados, porque íbamos a estar luchando por nuestros sueños”, indica Meza.

“Llegamos a Pantoja. En unos días nos separon, y nos comunicaron que no todo el tiempo íbamos a estar juntos. Pero afortunadamente, sólo fue por una semana, porque entendemos que si llegamos de la mano así debemos permanecer”, comenta Peñaloza.

Cualidades

“Más que amigos, somos hermanos que compartimos el sueño de ser grandes peloteros. Desde que nos conocimos andamos uno al lado del otro, y gracias a Dios nunca hemos tenido diferencias, porque si él está fallando en algo y lo tengo que corregir, lo hago, y por supuesto, lo mismo hace él. No hay vergüenza, más sí confianza, por eso se convirtió en mi hermano. Una de sus mejores cualidades es su alegría con la que contagia a los demás”, así se expresa Meza de Peñaloza.

Mientras que Peñaloza destaca “también lo considero mi hermano desde que lo conocí. Sabía que era una buena persona y por eso siempre pensé que nos íbamos a llevar bien. Los hermanos siempre se dicen la verdad. Lo que tenga o consiga, lo compartimos; siempre ha sido así”.

Actualmente, no viven juntos (fueron acogidos por familias dominicanas), pero sí cerca, algo que no ha sido impedimento para que sigan compartiendo. Desde que se levantan, van juntos al campo de juego, donde Meza es catcher y Peñaloza infield. “Cada uno hace su rutina de ejercicios y nos corregimos el uno al otro. Además, seguimos comiendo, ejercitándonos y jugando juntos, cuenta Peñaloza.

Vicisitudes

Aunque al principio, les prometieron que sólo durarían una semana para lograr el éxito, lo que no tardó en llegar fueron las vicisitudes, entre ellas, hambre, debido a que el entrenador con quien llegaron tuvo que regresar a su país. “Ha diario teníamos que caminar horas para llegar a donde practicábamos. Comíamos una vez al día. Meza cocinaba para los dos arroz con sopita para poder sostenernos cuando no había suficiente alimentos para comer. Si él no hubiese estado, creo que me hubiera enfermedado”, manifiesta Peñaloza. Asimismo, indicó que hubo un momento en que él (Meza) tuvo un problema y estaba decidido a irse y no jugar más. “Cuando hablamos su actitud ante esa situación cambió. Y aquí estamos entrenando fuerte y dando lo mejor de nosotros, hasta que llegue nuestro momento”, puntualizó.

Unidad
Peñaloza y Meza, con casi dos años en el país, se consideran “hermanos de guerra”, ya que han tenido que vencer muchos obstáculos, que de no estar juntos, aseguran que hubiese sido más difícil.

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