Librería La Trinitaria, medio siglo de historia

La librería nació en la calle La Trinitaria esquina 30 de Marzo, pero actualmente está en la calle Arzobispo Nouel 160. Danny Polanco.
Escritores como Mario Vargas Llosa, José Saramago, Elena Paniatowska, Freddy Gatón Arce y Pedro Mir estuvieron ahí

Con cincuenta años de existencia, cumplidos justamente el 22 de noviembre pasado, La Trinitaria, que inició en el sector San Carlos, en la calle La Trinitaria esquina 30 de Marzo, se ha mantenido como la librería pionera en salvaguardar y promover únicamente la literatura dominicana.

Aunque en sus inicios ofrecía libros de corte marxista, debido a la época en la que se instituyó –justo en los doce años de gobierno de Joaquín Balaguer–, posteriormente La Trinitaria se enfocó “en constituirse en un espacio donde se resalte el esfuerzo de nuestros escritores”, según cuenta su fundadora, Virtudes Uribe.
Empezó sus operaciones en 1968, en la casa de Idalia Guaba, entonces esposa de José Francisco Peña Gómez. Sin embargo, diez años después, fue reubicada en la dirección que ocupa en estos días en la Ciudad Colonial; la calle Arzobispo Nouel 160. Cuando inició, recuerda Uribe, había 18 librerías, de las cuales actualmente solo quedan cuatro.

Tras la caída en las ventas de los libros que giraban en torno a temas de presos políticos y persecución, Uribe se propuso especializar su oferta bibliográfica. De esa forma, emprendió la distribución de las obras de la Academia Dominicana de la Historia, la Fundación Rodríguez Demorizi, los Premios Siboney, entre otros escritores.

Según cuenta Uribe, tras terminar la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), notó que los escritores dominicanos no tenían tanto apoyo por parte de las autoridades. “Eso me motivó a dar ese paso, por la preservación e impulso de la literatura nuestra, que fue sobradamente conocida en la región por la calidad de los escritores”.

La Trinitaria ha acogido a lo largo de este medio siglo a verdaderas figuras de la literatura universal, tales como Mario Vargas Llosa, José Saramago, y Elena Paniatowska, “que en cada visita reconocían los esfuerzos por promover la obra local, que comprendía a historiadores, investigadores, así como otros intelectuales”. Además, en el mismo espacio estuvieron escritores nacionales de la talla de Virgilio Díaz Grullón y Freddy Gatón Arce, quienes representaron para Uribe “verdaderos protectores”.

Esta librería, que alberga hoy día miles de investigaciones, obras literarias, y textos especializados, organizaba varias actividades para promover la producción literaria quisqueyana, como exposiciones, tertulias, y talleres. La primera exposición fue realizada en la Casa Rodrigo de Bastidas, en la Ciudad Colonial, con el apoyo de la entonces directora del museo, Rosa María Vicioso. “Ese es uno de los recuerdos que más atesoro; como ejemplo de solidaridad y bondad. Cuando fui a preguntarle a la señora Vicioso sobre la disponibilidad del espacio para realizar la actividad, me dijo que contara con ella incondicionalmente. Así lo hice y nunca me falló”, contó Uribe.

También logró organizar varias ferias y talleres en diferentes centros educativos y espacios dispuestos por los ayuntamientos de provincias como Santiago, La Vega, San Cristóbal, Puerto Plata, entre otras. “Tiempo después, me encaminé a crear un espacio para la edición de libros, y publiqué alrededor de cien obras de historia y literatura, de escritores nacionales y residentes en el exterior”, resaltó Uribe.

Mientras promovía los libros en el país, tuvo la oportunidad de mostrar en otras tierras su iniciativa. Lo hacía a través de ferias internacionales, en países como Costa Rica, Venezuela, y Colombia. “En una ocasión, en México, los libreros que participábamos en una feria teníamos que presentar nuestros proyectos. Al contar ante los presentes que me dedicaba única y exclusivamente a vender y promover de diferentes formas la literatura dominicana, se quedaron asombrados. No comprendían la razón y, sobre todo, cómo lo había logrado, porque de todos los países participantes no había una librería como La Trinitaria”, recordó.

En 1985 la librería, uno de los referentes principales para las instituciones locales y extranjeras interesadas en adquirir o conocer el libro dominicano, produjo el “Catálogo del Libro Dominicano”, instrumento importante para difundir la bibliografía local fuera.

Además de las exposiciones, que también realizaba en centros de altos estudios como el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PCMM), y la Universidad Iberoamericana (UNIBE), la librería también se dio a conocer por sus tertulias, organizadas originalmente por el Poeta Nacional Pedro Mir, en las que se discutían temas sociales, históricos y culturales.

“Estas tertulias son una de las más tradicionales en la Ciudad Colonial, en la que autores e intelectuales libremente hacían críticas sobre diversos tópicos. Ahí el amor por la literatura nos reunía a todos, la pasión por las letras nos mantuvo”, aseguró Uribe, quien destacó que algunas de las figuras que continuamente participaban en estos encuentros eran Miguel Cepeda, Alejandro Paulino, Hamlet Hermann y Bonaparte Gautreaux Piñeyro, entre otros. Actualmente las tertulias se realizan los sábados, aunque “cada vez más vienen menos personas, por todo lo que cambió la forma de leer y discutir sobre literatura”.

“Mi decisión de atesorar las obras nacionales parecía un riesgo al principio, pero rindió sus frutos porque fue valorado en su justa medida. Ahora, lamentablemente, funciona entre más sombras que luces la venta de libros solo de autores criollos”, lamentó Uribe.

Uribe admite que aunque hace esfuerzos por mantener a flote la librería, “sin el apoyo del Gobierno y otras instituciones se nos hace muy difícil, porque ya la gente tiene otros hábitos de lectura. Además, si antes fue duro sostenernos con solamente libros dominicanos, ahora mucho más”.

Todos estos años de dedicación han sido recompensados con varios reconocimientos de diferentes instituciones. Entre ellos, el del Ministerio de Cultura y la Dirección General de la XVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo en el 2015, que calificaron a La Trinitaria como “un bastión en defensa del libro dominicano” y un “baúl multidimensional de paraíso”.

Dice literatura necesita empuje

Virtudes Uribe exhortó a las autoridades a crear mejores condiciones para promover la literatura nacional, “creando políticas que fomenten actividades educativas que motiven a los estudiantes a hacer investigaciones partiendo de obras de los historiadores dominicanos. Pero también con concursos o exposiciones. Se trata de buscar la forma de rescatar nuestras raíces culturales, que las letras no se pierdan con el tiempo, que no se pierdan en lo digital”. “Es una obligación de nuestra sociedad resguardar ese legado, el esfuerzo creativo de tantos intelectuales que dieron de sí”, dijo.

Responsabilidad
Es una obligación de nuestra sociedad resguardar ese legado, el esfuerzo creativo de tantos intelectuales que dieron de sí”.

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