Los Juegos Nacionales que dejaron sus huellas

Vista aérea de la remozada piscina olímpica de La Vega, escenario que sirvió para las competencias de natación.
Díaz dijo que las obras de estos juegos servirán de beneficio para los atletas de las provincias involucradas en el evento

Los Juegos Nacionales ganan relevancia histórica cuando dejan un legado y la infraestructura y los materiales quedan para el beneficio de los deportistas y las comunidades que fueron parte de ellos. A dos días de la conclusión de los Juegos Deportivos, el Ministerio de Deportes se ha planteado la responsabilidad de aportar un legado social, urbano y deportivo a través de la infraestructura que sellará el impacto de estas justas, en las provincias Hermanas Mirabal, Espaillat, Duarte, La Vega y Monseñor Nouel.

“Es el siguiente paso que vamos a dar junto con la dirigencia deportiva y también el liderazgo social y económico de esas provincias así como estructuras del Ministerio de Educación que la vamos a involucrar y tenemos planes con ellos para garantizar las óptimas condiciones de estas instalaciones”, expresó Danilo Díaz, ministro de Deportes.

Díaz aseguró que la gran mayoría de las instalaciones deportivas serán reutilizadas posteriormente para fines deportivos y no caerán en el olvido como ha ocurrido en otras provincias que han albergado los juegos. “Esas obras q son el resultado de estos juegos, que a su vez permitieron recuperar muchas infraestructuras que quedan para siempre en el legado deportivo de nuestro país”, indicó Díaz, quien desde que asumió el cargo de ministro de Deportes se comprometió con la nación dominicana de reanudar los Juegos Deportivos Nacionales.

El éxito de los juegos se transformó en una huella cultural, deportiva, educativa, turística y de infraestructura que comenzó a ser realidad minutos después de la ceremonia de clausura.

Se construyeron nuevas instalaciones deportivas, como la sala polivalente de Salcedo, donde se pueden practicar más de 11 disciplinas deportivas, la cancha de arena de Villa Tapia que junto al techado de balonmano quedan como parte de los grandes emblemas de estos Juegos Nacionales. Además, se realizaron profundas remodelaciones en instalaciones como la piscina olímpica de La Vega, los multiusos del barrio San Martín de Porres en San Francisco de Macorís, así como las canchas de tenis, que se recuperaron y están como nuevas. “Había un reclamo del movimiento deportivo y la provincia de La Vega, que tenía mucho tiempo. Era una prioridad olímpica la recuperación de la piscina”, sostuvo Díaz, quien explicó que este remozamiento costó alrededor de 20 millones de pesos.

“La Vega ha dado varios campeones en natación, lo que hemos hecho fue recuperar el escenario que ellos habían perdido y que tenían esa frustración. Fue un verdadero placer ver de parte de la dirigencia deportiva y los atletas, la alegría que reinaba de su piscina, que en un momento se convirtió en la cuna de la iniciación, desarrollo y derroche de talento”, dijo el ministro de Deportes acerca de la reapertura de esta infraestructura, que tenía 12 años sin la realización de actividades deportivas.

El rescate de los estadios de béisbol del municipio de Salcedo, Villa Tapia, Tenares y el arreglo y ampliación de la pista de atletismo quedó como parte del legado de infraestructura deportiva. Asimismo, la recuperación de la presa de Rincón en Bonao, que sirvió de plataforma para la disciplina de remo y canotaje. El legado deportivo y social, que incluyó el fortalecimiento de las capacidades deportivas a través de las federaciones deportivas del país segmentadas en las distintas zonas participantes así como las nuevas y remozadas 21 infraestructuras de primer nivel marcaron un nuevo estándar de apertura para las ciudades que en el futuro acogerán los Juegos Nacionales.

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