DGII ha instalado 11,396 soluciones fiscales en 10 años

Las soluciones fiscales han contribuido a reducir la evasión fiscal, permitiendo fiscalizar en puntos fijos donde se efectúa transferencia de productos o servicios. Fuente Externa

A casi diez años desde que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) anunció un plan para colocar impresoras o soluciones fiscales en establecimientos comerciales, se han instalado 11,396 de esas máquinas, a una cantidad de 2,833 contribuyentes.

La DGII asegura que ha logrado mayor control de las ventas a consumidores finales en el sector comercio al detalle y un aumento de la eficiencia recaudatoria del organismo.

Las instalaciones han estado distribuidas de la siguiente manera: en 824 tiendas se han colocado 2,515 máquinas, en 152 supermercados se han colocado 3,909 soluciones, en 460 restaurantes se han instalado 885 y en 145 fast food (negocios de comida rápida) se han colocado 761 máquinas.

También en 126 en colmados y reposterías se han colocado 243 soluciones, en 94 farmacias se han instalado 690 máquinas y en 224 ferreterías se han colocado 690 aparatos. De acuerdo con datos de la DGII, en 92 hoteles se han instalado 126 impresoras fiscales, en 142 talleres se han instalado 245 y en otros establecimientos se han instalado 1,332.

Una Impresora fiscal o IF es un dispositivo que, aunque sirve para imprimir documentos, su objetivo fundamental desde el punto de vista fiscal es registrar las facturas o comprobantes que se emiten y se imprimen en los puntos de venta. En concreto, es un dispositivo electrónico que almacena los datos de cada factura emitida por el comercio que tiene instalada la impresora. Los datos almacenados se convierten en lo que se llama el Libro Diario de Ventas que se genera a partir de los datos almacenados en la IF y luego, mensualmente, como establece el decreto que reglamenta las IF, deben ser enviadas adjuntas a la Declaración Jurada del ITBIS que esos negocios deben realizar. O sea, que las IF desde el punto de vista técnico, son “computadores” que tienen dentro un microcódigo que permite realizar una serie de validaciones fiscales y almacenar datos. Por ejemplo, valida los descuentos, la tasa del ITBIS, que las facturas no se emitan en cero, entre otros datos.

Aunque la “cuestión” de las impresoras fiscales tomó mayor cuerpo desde el año 2007, tres años antes de eso (en 2004) se comenzó a trabajar una serie de medidas dirigidas a obtener la equidad promoviendo la transparencia. El proyecto de colocación de Impresoras Fiscales fue una de esas medidas. La DGII tenía a la vista, principalmente, el tema del ITBIS. Se definió que esa lucha antievasión abarcaría tres procesos básicos. Primero controlar las ventas que el comercio realizaba cuando el consumidor pagaba con medios electrónicos (tarjetas de débito o crédito). Controlar las ventas entre empresas o entre contribuyentes y controlar las ventas en efectivo.

La DGII calculaba que con las impresoras fiscales el primer año de aplicación (en su primera fase) subiría sus recaudaciones en unos RD$6,000 millones. Y estimó que el programa completo alcanzaría entre 8,000 y 9,000 millones de pesos. Los equipos en realidad comenzaron a instalarse en marzo del 2009.

La DGII ha defendido a “capa y espada” la colocación de las máquinas registradoras, especialmente frente a sectores del comercio, asiduos opositores de la medida.

La institución recaudadora, respondiendo a preguntas formuladas por elCaribe, sobre los logros alcanzados, asegura que los resultados muestran que los beneficios superan los costos de la implementación y puesta en marcha del proyecto; reportando un incremento en el número de soluciones instaladas. Las cifras de la DGII indican que se pasó de 4,741 máquinas en el 2013 a un total de 8,737 soluciones para el 2015, mostrando un crecimiento de 84.3%. También se dio un crecimiento de la cantidad de contribuyentes con soluciones fiscales instaladas, al pasar de 534 contribuyentes en el 2013 a 2,027 en el 2015, equivalente a un aumento de 280%.

En general, el proceso de implementación de las soluciones fiscales en República Dominicana contó con cuatro fases: La primera en 2008 tuvo que ver con la fiscalización de contribuyentes seleccionados para la instalación de las soluciones fiscales, a fin de verificar el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Adicionalmente, se realizó un inventario del software y soluciones que utiliza el sector retail y comida rápida para la realización de las operaciones de ventas y el proceso de facturación. La fase II (2009) contempló la instalación de las primeras soluciones fiscales a un grupo de contribuyentes seleccionados según su actividad comercial y el volumen de sus ventas, entre los que se encontraban hipermercados, ferreterías, establecimientos de comida rápida y tiendas por departamentos.

Hubo modificación del nombre y otras medidas

En la fase III (luego de 2010) sobre soluciones fiscales, se amplió la cobertura al resto de potenciales contribuyentes, que debieron asumir los costos iniciales de inversión con la garantía de poder usarlos como créditos del ISR o del Impuesto a los Activos del ejercicio fiscal en el cual hizo la inversión. En la fase IV (a partir del 2013) se modificó el nombre de impresoras fiscales a soluciones fiscales para referirse al nuevo conjunto de opciones o alternativas a disposición del contribuyente para regularizar los negocios y que incluyen desde una impresora fiscal, una caja registradora fiscal, un sistema fiscal.

En otros países ha habido resultados que resaltan

Según dice la DGII, ha habido experiencias exitosas, al implementar este sistema. Puso de ejemplo los casos de China, Italia, países de Europa Oriental, Chile (2003), Argentina (1998), Brasil, Venezuela (1994), Panamá (2012), Paraguay (2009) y República Dominicana (2008). En este último, las soluciones fiscales surgen como una iniciativa del Plan Anti Evasión que presentó la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) a finales del 2004, orientada a establecer un mecanismo de control efectivo.

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