Los casos abundan como la verdolaga. Los prospectos dominicanos que tras ser confirmados con un bono millonario como grandes promesas y se pierden en el lejano camino a las Grandes Ligas son conocidos y fáciles de distinguir.
Todos ellos, sin dudas, tienen algo en común: lo psicológico.
Para el reputado psiquiatra César Mella y la joven psicóloga clínica Kaly Báez no todos los seres humanos son capaces de asimilar un cambio de vida súbito, sobre todo cuando se proviene de estratos sociales muy bajos.
Pero es la presión que ejerce su entorno la que convierte al joven pelotero en una bomba de tiempo.
“El deporte pasa de ser una simple diversión y una experiencia atlética a ser una inversión en la cual te cotizas en función de tu rendimiento, y el mercado norteamericano es tan exigente que se convierte en una verdadera presión que no todos aguantan”, dice Mella.
“Eso, asociado al descuido de la disciplina, al descuido de los entrenamientos y al acostarse tarde y demás constituye una presión social y laboral que no todos están en condiciones de recibir”.
Ambos expertos del comportamiento humano identifican a la familia como responsable directa de la transformación en el patrón de conducta del jugador.
La familia tiene mucho que ver
La propia familia endiosa a estos jugadores tras su cambio socioeconómico, pues toda fama siempre está asociada a un séquito de adulones que aplauden las conductas payasescas de los lideres.
Eso es un problema que no tiene solución y va a depender mucho de la integridad moral y social de la familia de origen.
Porque “por más pobre que sea una familia, hay unas más integradas que otras y va a depender de la consistencia, autocontrol y elementos de autoestima previos que tenga el sujeto que da el salto”.
César Mella La fama potencializa agresividad
“Mucha gente trae de nacimiento, de herencia y de costumbres familiares, tendencias impulsivas y agresivos que pueden ser potenciadas por la fama que te da el béisbol. Cuando la violencia se sale del terreno y se va al plano familiar, al plano sentimental y a otros escenarios, entonces habría que tipificar esto como un trastorno de conducta”.
"La familia, sin querer, a veces los presiona”
Kaly Báez entiende que en sentido general, los dominicanos tienen la creencia que el poder y la bonanza debe manifestarse con la opulencia y el lujo, un aspecto que puede interpretarse como baja autoestima.
¿Háblenos del impacto mental que causa a jóvenes peloteros recibir un gran dinero?
Cuando un joven está acostumbrado a vivir en escasez y ver que en su alrededor se vive de la misma forma, definitivamente crea un impacto psicológico, no sólo al joven recién contratado, sino a toda su familia, que muchas veces, y sin querer, influyen de una manera negativa en el joven, ya sea presionando para que les dé dinero o para que se haga cargo económicamente de ellos, esto se añade a la nueva y gran responsabilidad que tiene con su nuevo contratistas y su dedicación al deporte.
¿Cuáles medidas se recomiendan para amortiguar ese impacto?
Es recomendable buscar orientación de manera integral. Tratamiento psicológico para él y sus familiares con el objetivo de manejar cambios que se presentarán, guías financieros y otros profesionales que los ayuden a organizarse a nivel social y económico sin que altere su desempeño en el juego.
¿Qué fortaleza debe tener un ser humano para resistir cambio de vida?
Lo más importante para estos jóvenes debe ser el jugar pelota; por el amor y dedicación al deporte fue que en primera instancia los eligieron, esto debe tratar de mantenerse así.
¿Es normal que a los peloteros les guste llamar la atención cuando consiguen la firma?
Nosotros los dominicanos interpretamos que el poder y bienestar se manifiestan con ropas, carros, joyas, entre otros lujos, aunque no hay que olvidar a las féminas, que muchas veces son el “objetivo” final de esta llamada de atención. Aunque también es cierto que hay hipótesis que avalan que el que llama la atención por lo que tiene es porque tiene una baja autoestima.
¿Qué tanto influye el entorno y la familia cuando se analizan los fracasos y el mal comportamiento?
La familia es esencial a la hora de analizar un buen o mal comportamiento, los seres humanos dependemos del entorno en que nos manejamos. Si la familia apoya la disciplina y posee valores claros es poco probable que el individuo se vea inmerso en comportamientos inadecuados.
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