Juan Bosch – Pedro María Pimentel y Antonio Imbert – 12

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Primeros meses de 1966

Hoy esta Página continúa con el interrogatorio de la Policía a Pedro María Pimentel y además se inserta una carta recibida en El Caribe firmada por el señor José F. Penson, que se explica por sí sola.

19 de marzo de 1966.
Parte final del interrogatorio de la Policía
c) Que en cuanto al señalamiento de que fue introducido en un hoyo, no se ha podido determinar que sea cierto, pero sí es verdad que existen allí abandonadas una piscina y un horno de quemar cal. (Véanse fotos anexo 2).

d)Que en lo que se refiere a que soldados americanos le ofrecieron a Pedro María Pimentel la suma de US$50 para buscar un lugar por donde ir a la residencia del profesor Juan Bosch sin ser visto, no ha podido comprobarse, a pesar de las indagaciones que en tal sentido hemos hecho, encontrándose con que en el campamento del ejército americano donde él dice que trabajó, haya ningún soldado de nombre William, aparte de ser muy bruto y muy torpe, parece que padece de cierto desequilibrio psíquico, a lo mejor como consecuencia de los mareos que sufrió cuando niño y la tiricia que hasta hace poco tiempo padeció, según él mismo declaró. (Véase interrogatorio anexo 1).

e)Que tampoco, en cuanto a los fines de la posible observación de la residencia del profesor Juan Bosch, se ha podido establecer que personas hayan estado en connivencia con este individuo, para producir al profesor Juan Bosch, ni a su residencia, daño alguno.
f)Que es cierto que la nombrada Mercedes Meyreles García vive en ese sector y que fue mujer del nombrado Agustín Pimentel, hermano del nombrado Pedro María Pimentel, pero que desde hace algún tiempo se separaron, viviendo actualmente con el señor Antonio Guzmán.

2) En fin, nos permitimos señalar, que de la investigación del presente caso, no se ha desprendido un hecho que nos permita apoderar al Tribunal; pero sí, por Pedro María Pimentel haber recogido del botadero de basura el pantalón y la camisa verde olivo, deteriorada y sucia que llevaba puesta, ha cometido infracción a la ley. Recomendamos: que la consultoría jurídica de la Policía Nacional, haga el estudio legal correspondiente y apodere al tribunal competente, si procede.

Antonio García Fernández, ler Teniente, PN; Dr. Luis Arzeno Regalado, Tte, coronel PN; Jesús Núñez García, ler Teniente, PN.

19 de marzo de 1966
El Caribe
Hablando Claro. ¿Por qué fue condenado Pedro María Pimentel?
Por. José F. Penson

La Justicia dominicana ha condenado a Pedro María Pimentel a seis meses de prisión correccional.

El humilde agricultor de 19 años, nacido, como buen hijo de machepa, en un oscuro rincón de nuestro Cibao, no recibió ese castigo por el delito que originalmente se le imputó –espionaje, por cuenta de una potencia extranjera que comisionó a un sargento llamado Guillermo (William) para que encomendara tan peligrosa y delicada misión al pobre campesino con solo nuevo días en la capital.

No, el protagonista inconsciente de uno de los más aparatosos ridículos sainetes de toda nuestra historia política, el hombre que iba a informar a potencias extranjeras cómo se entra, sin ser visto, a la residencia de uno de nuestros más poderosos políticos, fue condenado por el delito de haber usado partes de un viejo y harapiento uniforme, que un alistado soldado brasileño decidió un día arrojar a la basura.

1). A mi juicio, Pedro María Pimentel no ha sido condenado por violar el artículo 259 del Código Penal. ¿Cómo –en buena justicia—se puede confundir con un uniforme brasileño o de cualquier otra nacionalidad, las sucias y raídas prendas que vestía Pimentel el día que fue detenido por los correctamente uniformados hombres rana del campamente del kilómetro siete y medio de la carretera Sánchez?

2). Y para que no haya confusión, pues aquí hay mucha gente uniformada, con insignias y todo, que nadie sabe si tienen o no derecho a andar en esa forma, y que nadie sabe si hasta la fecha han sido sometidas o no a la Justicia, y sería bueno que investigáramos y estableciéramos claramente qué es un uniforme militar. Y esto para bien tanto de los pobres que recogen prendas descartadas en la basura como para aquellos que andan por ahí muy ufanos haciendo uso –a veces abuso—de la autoridad que le confiere su flamante vestidura.

Ahora bien. ¿Qué es un uniforme militar? ¿En qué consiste la diferencia entre un uniforme militar y la ropa de civil? Considero que la diferencia entre uno y otro estriba únicamente en las insignias indicadoras de rango y del cuerpo castrense a que pertenece quien usa un uniforme militar. Despojado de éstas, pierde, automáticamente, su condición de tal. Lo prueba el hecho mismo de ser tirado –como algo inservible para el ejército—en un basurero.

Pedro María Pimentel, como numerosas personas que carecen de dinero, no solo para comprar ropas, sino para comer –ya que es uno de los miles de desempleados de este país—acudió a un basurero en busca de algo de utilidad para él. Y allí encontró unos viejos pantalones y una chamarra ya desteñida por el uso. No era un uniforme militar. Pero, por usar estas prendas, Pimentel ha sido condenado a seis meses de prisión.

En todas las tiendas del país venden tela de la misma clase utilizada para confeccionar uniformes militares. Cualquiera puede comprarla y hacer que un sastre le confecciones un par de pantalones y una chamarra. ¿Se va acusar a esa gente de violar el artículo 259 del Código Penal?

3). Si eso ocurre se establecería en esta tierra una extraña jurisprudencia que podría llevar, por conclusión lógica, a que se sancionara judicialmente disposiciones de tiempos ya idos, que todos creíamos definitivamente superados, en que vestir de kaki era un crimen y también era crimen andar con pantalón negro y camisa roja.

Sé que quienes están hoy contentos de que se condenara a Pimentel se horrorizarían ante la idea expresada en el párrafo anterior. Pero ¿hay alguna diferencia?

4). De todos modos, y ya que la Justicia tiene tanto tiempo para resolver casos tan importantes como el de Pimentel, nos sentimos en el deber de hacer estas preguntas:

¿Por qué no se condenan también centenares de personas que usan pantalones y camisas de policías y miembros de las Fuerzas Armadas? Yo y casi todo el mundo en este país, hemos visto hombres de todas las condiciones sociales vistiendo tales prendas. Y sin embargo, no son sometidos a la Justicia y condenados por ello.

¿Qué crimen, qué delito tan monstruoso puede cometer un infeliz y hambriento campesino que para cubrir su desnudez use un raído par de pantalones y una chamarra que una vez constituyeron –cuando tenía insignias—un uniforme militar?

La verdad es que en todas las naciones civilizadas, las prendas de vestir de los militares (despojadas de sus insignias), lo cual las convierte en prendas civiles, pueden ser usadas por cualquier persona. Y hasta existen tiendas especializadas en estos artículos.

5 y 6 ). Pero aquí, hasta en eso somos diferentes; se puede andar por ahí, abusando de la autoridad, en flamante uniforme, con insignias y todo, sin que a nadie le importe. Pero es delito usar partes de un viejo uniforme arrojado en la basura. Este es nuestro país: dominicanos.

Continuará la próxima semana