Museo de la Dignidad

251
El Museo de la Dignidad fue inaugurado hace tres años, y funciona bajo la dirección del historiador Amaury Pérez. Edward Roustand.
La sala está ubicada en la Ciudad Colonial y procura honrar la memoria y los ideales de héroes y mártires que participaron en diversos hechos patrióticos

Con el objetivo de rescatar el valor histórico de las gestas heroicas registradas en la historia reciente de nuestro país, hace tres años la Fundación Testimonio inauguró el Museo de la Dignidad, donde se recoge a través de láminas el último medio siglo doloroso y glorioso, hasta este presente en el que consideran, todavía, no han cristalizado los ideales por los que lucharon tan aguerridos protagonistas de esos procesos, aunque muchos sobrevivieron a los desafueros. “Estamos organizando un capítulo académico e histórico que no estará sesgado por militancia política, porque nuestra intención es recrear el concepto de que la cultura es plural por naturaleza. La cultura no molesta, instruye, educa… Y estos proyectos tienen un gran potencial cultural”, comentó el director del Museo, Amaury Pérez, quien a través de un programa educativo busca motivar a los estudiantes que asisten al centro a aprender más sobre estos hechos históricos mediante una especie de examen escrito, cuyas respuestas se encuentran en las láminas de las exposiciones.

A partir de cada imagen es que se han elaborado las preguntas que conforman los cuestionarios cuyas respuestas se encuentran inscritas en las narrativas que aportan las mismas imágenes. A partir de la documentación que disponen en el Museo, han elaborado más de 100 cuestionarios diferentes basados en cada hecho histórico, enfocado desde diferentes perspectivas.

Esta iniciativa está ligada a la labor docente universitaria, “desarrollando mecanismos que permitan una comunicación efectiva con los docentes y un aprendizaje eficaz por parte del estudiante”.

La Fundación Testimonio

inauguró hace tres años el “Museo de la Dignidad”, en conmemoración del alzamiento del Movimiento Revolucionario 14 de Junio por seis regiones montañosas del país en el año 1963.

En este centro de información, a donde decenas de estudiantes universitarios acuden mensualmente a realizar sus prácticas de historia, muestra a través de fotografías documentadas las sucesivas gestas patrióticas ocurridas en los últimos 70 años.

Este espacio tiene una galería de fotos de los héroes y mártires dominicanos participantes en dichas gestas durante los más diversos momentos de dificultades y represión política vividos en República Dominicana.

El museo está ubicado en la calle Isabel La Católica, es de entrada libre y está abierto de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, de lunes a sábado. Está dirigido por el historiador Amaury Pérez, y el periodista Raúl P. Peña (El Bacho).

Pérez explicó que dentro de las reliquias que poseen se encuentra uno de los vehículos utilizados por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), y una réplica del tipo de silla eléctrica que se utilizaba en los años de dictadura del tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina para torturar a los presos políticos.

“El Cepillo es otro de los objetos más preciados, porque es uno de los que más atractivos genera”, dice Pérez, quien agrega que además se procuró realizar una maqueta que representara la Cárcel de la 40, uno de los más mencionados centros de tortura de la dictadura.

Uno de los hechos que procuran resaltar es lo ocurrido con el Movimiento 14 de Junio, con Manolo Tavárez Justo al mando, que produjo el levantamiento armado en reclamo del restablecimiento incondicional de la Constitución de 1963.

Pérez destacó que más de 220 militantes y simpatizantes catorcistas estuvieron involucrados en las acciones de la insurrección en las sierras de Las Manaclas, en las lomas de Bonao, Barahona, La Berrenda y Altamira en Puerto Plata.

El encargado del centro explicó que lleva el nombre de “Dignidad” porque procura reivindicar el sacrificio de los miles de mártires que registra nuestro pueblo en las sucesivas gestas patrióticas, desde la Independencia, la Restauración, la primera intervención yanqui en 1916, las expediciones de Luperón, Constanza, Maimón y Estero Hondo, la Guerra de Abril y las luchas que siguieron.

En la casona, que no se encuentra en muy buen estado, trabajan sin recursos, a pesar de ser sede de una exposición permanente sobre acontecimientos relacionados con estas gestas.

Está concebida como un recorrido histórico que va desde la guerrilla de Tavárez Justo, pasando por las luchas contra la dictadura de Trujillo, el martirio de las hermanas Mirabal, el Gobierno de Juan Bosch, el coronel Caamaño y la Guerra de Abril de 1965.

De acuerdo con Pérez, este es un esfuerzo enfocado a conservar la memoria histórica nacional, en procura de que sirva de ejemplo a las nuevas generaciones sobre el sacrificio que ha costado al país la democracia que hoy posee.

“La historia debe ser siempre un tema actual, porque a través de ella podemos entender todo lo que sucede actualmente. Quisimos destacar estos fragmentos de la historia en el Museo, porque entendemos que fueron muy trascendentes y son de algún modo la causa de lo que somos hoy, de todo lo bueno que tenemos como nación, pero también, de todo lo malo que todavía cargamos”, comentó Raúl Pérez Peña.

Pasajes de la vida y muerte de las principales figuras emblemáticas del pasado reciente de la literatura, las artes y la historia contemporánea, las gestas patrióticas que dieron pie a la invasión de Luperón, en 1994, siguiendo con la Raza Inmortal de Constanza, Maimón y Estero Hondo, en 1959, la lucha clandestina contra la dictadura y el derrocamiento de Bosch, el 25 de septiembre del 1963, están plasmados en gráficas a todo color, colocadas en murales.

Otras de las figuras que se resaltan en este espacio son el coronel Rafael Fernández Domínguez y Juan Lora Fernández, reseñando las acciones heroicas de esos mártires dominicanos que se levantaron en armas representando “la más férrea resistencia y el mejor ejemplo de la dignidad que hizo posible el regreso a la democracia”, indicó Pérez.

La infraestructura es una barrera

A pesar de los esfuerzos que han hecho sus administradores, el Museo de la Dignidad enfrenta un reto que sin dudas afecta en gran medida su potencial para posicionarse como un espacio donde la historia sea reivindicada. La infraestructura, afectada por los años, amerita apoyo de las entidades que están llamadas a mantener vivos los hechos que forjaron nuestra libertad y democracia. Sin embargo, es notable, no la falta de mantenimiento ya que continuamente los murales son acondicionados, sino de colaboración. “Estamos intentando captar recursos y colaboración porque el proyecto es muy valioso. Lamentablemente nos enfrentamos al tema de que la casona no está en muy buenas condiciones, pero seguimos en pie, porque este tipo de proyecto es el que merece ser resaltado, y asumido por diversas entidades, ya que no solo trata los temas históricos del país, sino aquellos cuya trascendencia fueron y son significativos”, expresó en ese sentido Amaury Pérez. “Las imágenes muestran la historia de 50 años de lucha contra las injusticias, la corrupción y el autoritarismo”, puntualizó.

Raúl P. Peña
Quisimos destacar estos fragmentos de la historia, porque entendemos que fueron muy trascendentes y son de algún modo la causa de lo que somos”.

Amaury Pérez
El nombre del museo procura reivindicar el sacrificio de los miles de mártires en las diferentes gestas patrióticas”.