Ley de partidos seguirá dando bandazos por lucha de poder en PLD

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Danilo Medina y Leonel Fernández en una pasada reunión del Comité Político del PLD.
La insistencia de Danilo Medina por incluir las primarias abiertas y de Leonel por evitarlo frustró intento de consenso

La lucha por el poder entre los sectores de Leonel Fernández y Danilo Medina en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se reflejó en otro fracaso en el nuevo intento por lograr un consenso que permita la aprobación del anhelado proyecto de ley de partidos políticos y coloca las elecciones del 2020 a un tris de que se hagan sin esa legislación.

Mientras Fernández y Medina batallan el tiempo pasa y esta legislatura concluye en julio y ya la Junta Central Electoral ha advertido que si no se aprueba ahora no podrá aplicarse para las próximas elecciones porque el calendario electoral arranca el 18 de septiembre.

La historia de los bandazos que ha dado el proyecto en el oficialista PLD es larga. Solo en los últimos nueve meses, desde mediados de septiembre hasta la fecha, los sectores de Fernández y Medina han puesto en escena al menos ocho acciones cada uno en busca de tumbar el pulso de su rival.

La última jugada fue del presidente Medina que envió una carta al Congreso pidiendo la conformación de una comisión bicameral, una solicitud inviable institucionalmente y que el tiempo se ha encargado de poner en evidencia que se trató de una acción para ganar tiempo, convencido de que no contaba con los 127 votos que necesita en la Cámara de Diputados para aprobar el proyecto con las primarias abiertas y simultáneas, que Fernández y otros sectores políticos y sociales, rechazan.

El proyecto de ley de partidos en esta última etapa fue conocido por el Comité Político por primera vez a mediados de septiembre del 2017. Entonces, el tema de las primarias quedó sobre la mesa con plazo fijo para conocerse en una reunión fijada para el 2 de octubre de ese mismo año. En ese encuentro se decidió consultar un grupo de cinco juristas para que emitieran una opinión jurídica de si las primarias abiertas y simultáneas violan varios artículos de la Constitución como señala Fernández.

El proceso de búsqueda de los juristas duró más de cuatro meses y finalmente fue descartado porque no lograron ponerse de acuerdo para elegir cinco profesionales del derecho en base al consenso. Incluso, en una ocasión el sector de Medina trató de subir el número a seis o siete y fue rechazado de plano por Fernández. El 5 de febrero del 2018 se produjo la primera reunión del Comité Político de este año y desistió de la propuesta de consultar constitucionalistas y dejó a los legisladores en libertad de decidir sobre las primarias partidarias.

Desde entonces, las diferencias tuvieron como escenario el Congreso, después que perimiera el proyecto y fuesen sometidas dos versiones, una en el Senado y otra en la Cámara de Diputados.

El presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, en lugar de retomar la Comisión Bicameral que estudiaba el proyecto, dijo que para acelerar el conocimiento de la pieza se designaría una Comisión Especial, que presidió Arístides Victoria Yeb. El 12 de abril la comisión rindió un informe que incluyó una modificación a la propuesta de la Junta Central Electoral (JCE) para incluir las cuestionadas primarias abiertas y simultáneas y fue aprobado en primera lectura. Ocho senadores, dos del PRM y seis seguidores de Fernández, abandonaron el hemiciclo.

La repulsa del leonelismo a los senadores que aprobaron la pieza incluyó una campaña por las redes sociales encabezada por Franklin Almeyda, que hasta dijo que sus perros escuchan más que los senadores. El proyecto fue aprobado en segunda lectura el 18 de abril y fue eliminado el párrafo II del artículo 42 que mandaba a elaborar un registro de concurrentes por cada partido, lo que fue denunciado por los leonelistas y la oposición.

Ley no pasa prueba de Cámara

El proyecto llegó a la Cámara de Diputados el 26 de abril y seguidores de Fernández y Luis Abinader atacaron la pieza aprobada por el Senado. La primera sesión fue convocada para el 2 de mayo, pero los diputados danilistas se ausentaron en pleno y con el apoyo de siete seguidores de Hipólito Mejía en el PRM, lograron boicotear la sesión.

La acción de esos legisladores fue una estrategia para evitar que la ley con las primarias abiertas y simultáneas fuera rechazada ese día. Supuestamente ese era el plan de los seguidores de Fernández y Abinader. Luego de una crisis en el PRM, los legisladores lograron sesionar el 9 de mayo y el proyecto fue enviado a comisión por el voto unánime de los presentes en esa sesión.

La reunión de la comisión especial de la Cámara Baja prevista para el 15 de mayo no pudo realizarse por la ausencia de los diputados danilistas. No se logró el quórum. El sector del presidente Medina está en minoría en la Comisión Especial, el leonelismo y la oposición suman siete integrantes y los danilistas y el PRD seis de los trece que la integran.

Al día siguiente, el 16 de mayo, el presidente Medina envió una carta al Congreso en la que reconoció que el proyecto no contaba con los votos suficientes para ser aprobada con primarias abiertas y simultáneas y fue cuando sugirió una solución alternativa y consensuada. La propuesta de Medina contó con el respaldo inmediato de Fernández, Abinader y sectores políticos y sociales.

¿Qué ocurrió después de la carta?

La comisión de alto nivel que se integró atendiendo a la solicitud presidencial se reunió en tres ocasiones.

En la segunda reunión realizada en el despacho de Rubén Maldonado, presidente de la Cámara de Diputados, Pared Pérez presentó una propuesta que incluye primarias simultáneas obligatorias para los partidos mayoritarios, que el tipo de padrón lo decidan los máximos órganos de los partidos, el Comité Central en el caso del PLD.

Esa propuesta fue rechazada por el sector de Fernández por considerar “que era mantener las primarias abiertas y simultáneas”. Igualmente, los partidos de oposición hicieron lo mismo y en una reunión efectuada la noche del pasado lunes ratificaron la propuesta que han presentado desde hace seis meses. La propuesta del Bloque Opositor recibió el respaldo de los leonelistas, pero no del sector del presidente Medina.

Lo que queda claro es que las diferencias entre los leonelistas y danilistas ha imposibilitado la aprobación de la ley de partidos, sin que se divise una fórmula que salve el tranque.

Estrategias y contraestrategias

Consultar juristas. No funcionó por los cuestionamientos de vinculación con un sector y otro dentro del PLD de la mayoría de abogados sugeridos.

Dejar en libertad legisladores. La postura de Fernández en el Comité Político fue tan firme que a pesar de estar en minoría no pudieron imponerle primarias abiertas por temor a dividir el PLD.

Comisión especial en lugar de bicameral. Una estrategia danilista llevada a cabo por Reinaldo Pared para facilitar la inclusión de las primarias abiertas y simultáneas y aprobarla en el Senado sin mayores traumas.

Comisión especial con danilistas en minoría. Una jugada leonelista concretizada por Rubén Maldonado, que hábilmente pone a la oposición y el leonelismo en mayoría y además la preside Henry Merán, incondicional de Leonel.

Proyecto a comisión. Estratagema del danilismo con ayuda de Hipólito Mejía para ganar tiempo.

Carta de Danilo Medina. Una jugada política maestra para ganar tiempo y hacer una propuesta que divida la oposición y leonelistas.

Apoyo de Leonel a propuesta opositora. Salida estratégica para evitar dividir el voto que mantiene parada la ley con primarias abiertas sin caer en contradicción, pues la redacción de esa propuesta no es contraria a lo que ha defendido sobre dejar en libertad a los partidos elegir el método.

Cuestiona “rejuego de dilación” del proyecto

El vicepresidente ejecutivo de la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), Servio Tulio Castaños Guzmán, sostuvo que desde la sociedad se cuestiona que en el Congreso es evidente el rejuego y dilación con el proyecto de ley de partidos. Insistió que los sectores sociales sean escuchados y que la ley que se apruebe sea producto del consenso y sirva para fortalecer la institucionalidad democrática. “Los actores que tienen en sus manos la posibilidad de aprobación deben escuchar los reclamos sociales y permitir que el consenso permita fortalecer la institucionalidad y lograr avances significativos”, dijo.