Juan Pablo Duarte de carne y yeso

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Primer retrato de Duarte, hecho por Alejandro Bonilla Corre-Cruzado en el año 1887.

Juan Pablo Duarte había sido representado gráficamente de diferentes formas, según la imaginación de los artistas, hasta que apareció la única foto en vida del patricio: la fotografía de Próspero Rey.

Bonilla

El primer Duarte conocido lo hizo Alejandro Bonilla Corre-Cruzado en el año 1887, de memoria, porque Duarte nunca posó para el artista. Se dice que Bonilla, a su paso por Venezuela se cruzó con Duarte. Cuatro años más tarde, Bonilla murió a los 81 años en Santo Domingo, sin dejar grandes obras, aunque se le reconoce como buen pintor por el retrato de Rafael de Marchena y de Sola.

Urdaneta

El segundo retrato de importancia lo hizo Abelardo Rodríguez Urdaneta en el 1890 por mandato del escritor Manuel de Jesús Galván, quien era secretario de Relaciones Exteriores del presidente Ulises Heureaux, a quien Luperón le llamara cariñosamente Lilís. Ese retrato fue reproducido luego y colocado en las principales oficinas públicas del país por mandato del mismo presidente.

Y es que ya, seis años atrás, Lilís había hecho las gestiones con el gobierno venezolano para trasladar los restos del general Juan Pablo Duarte y declararlo oficialmente y por primera vez como Padre de la Patria junto a Sánchez y Mella.

El retrato de Urdaneta, se convirtió en un busto de tamaño normal y luego en una escultura dos veces más grande por el año 1913, moldeado originalmente en escayola y después en mármol, el cual fue obsequiado por el gobierno dominicano a la Galería de Próceres del Palacio de la Unión Panamericana de Washington.
También por petición del presidente Heureaux, el escultor francés Gilbert realizó la estatua de Colón, colocada en el parque de igual nombre. Sin embargo, tampoco Urdaneta conoció a Duarte y menos ningún retrato del ilustre dominicano. Ocurrió, como ocurría con esos personajes bíblicos que había que ilustrar inventándolos. Así, el Duarte de Urdaneta hereda el peinado del Duarte de Bonilla y la figura del mismo Abelardo. En una investigación de Ylonka Nacidit Perdomo del 26 de enero 2015 se ofrecen más detalles.

Desangles

Luis Desangles (Sisito) fue profesor de Abelardo, al igual que de Leopoldo Navarro; realizó un óleo, “Duarte soñando con la Patria”, donde se ve al trinitario en una playa y a lo lejos, entre nubes, la Puerta del Conde, símbolo de la ciudad. Es de Desangles otro óleo de Duarte en la goleta Leonor procedente de Saint Thomas en marzo del 1844. Desangles también moldeó en yeso un busto que se conserva en el Museo Bellapart y que carece de fecha.

Próspero Rey

Aunque para 1857, Próspero Agustín Rey Medrero ya sacaba retratitos para medallones y otros experimentos en daguerrotipos, no es hasta 1860 ó 62 que inicia, en la llamada esquina de Pajarito en Caracas, Venezuela, como fotógrafo profesional. En ese momento Duarte cuenta con 57 años de edad por lo que la otra foto del supuesto “Duarte a caballo” no encaja con ese joven que no tiene más de 30, por tanto, es imposible que fuese Duarte. Por otro lado, aunque Bonilla no hizo su retrato de manera directa, sí lo conoció y de su memoria salió que el pelo de Duarte era liso y abundante, no rizado, como ocurre con las mezclas de negro con blanco y que nosotros llamamos jabaos o mulatos como el muchacho de la foto, por tanto, no puede ser Duarte. En 1873 Duarte tiene 60 años y ya el estudio de Rey está establecido de manera estable. Cuando Duarte llega a donde Rey, este le pone el flu para la foto y lo inmortaliza en la única fotografía del patriota dominicano. Es un Duarte muy pobre y para su edad muy acabado. En la foto parece que tiene más de 70 años cuando solo cumple 60.

Arturo Tomagnini

La escultura colocada el 16 de julio de 1930 por mandato del gobierno del Lic. Rafael Estrella Ureña es un vaciado en bronce fundida en Italia entre el 1928 y 1929 por Arturo Tomagnini que puede apreciarse en el Parque Duarte de la Zona Colonial. Sin duda, fue inspirada en la de Abelardo. Ese parque fue, en la colonia, una pequeña arena de toros que deleitaba a los gobernadores, señores importantes y curas de la época que se sentaban cómodamente en los balcones de la Iglesia del frente. Para la ocupación haitiana fue el lugar de reuniones conspirativas de los Trinitarios.

Los demás Duarte conocidos son los siguientes:

•La escultura colocada en la Plaza Duarte en la entrada de la capital a 3.5 kilómetros del puente Duarte. Obra realizada en el exterior a petición del presidente Joaquín Balaguer. Esta obra fue inspirada en la fotografía de Rey como muchas que se reprodujeron repetitivamente de manera artesanal.

•La escultura de New Jersey, muy próxima a la que se colocó en el mausoleo del Parque Independencia, popularmente llamado el cenicero. Es aproximadamente la misma que existe al lado del Ayuntamiento de Santiago.

Debo mencionar el Duarte de Frank Almánzar, una obra gráfica que parte del Duarte de Urdaneta y que la Secretaría de Educación (hoy Ministerio) patrocinó junto a la de otros próceres.

Finalmente, hay que destacar el Duarte encarnado en una obra de teatro por el actor Iván García.

Mi libro preferido sobre Duarte es el que escribió Guido Riggio bajo el título de “La Historia al Revés”.

El falso Duarte

No hace mucho circuló por las redes sociales una fotografía del actor de teatro José Ferrer y atribuida como si fuera Duarte. Luego la misma fotografía fue, caprichosamente, bautizada como la de un hijo de Mella o de un nieto. El artista venezolano del teatro, Oscar Acosta, es quien logra aclarar el origen de la foto. De hecho, es una foto que existe en el Archivo General de la Nación y que varios años atrás todavía estaba sin identificar, como muchísimas donaciones que le llegan.

Para 1841, José Ferrer y Cecilia Baronis se presentaron en Bogotá y luego vienieron al país donde participan en el movimiento independentista junto a Duarte y la compañía teatral de La Trinitaria que contribuía con sus presentaciones a despertar la consciencia y necesidad de la Independencia como lo reseña el historiador Pedro Troncoso.

Duarte fue de carne, hueso y yeso imaginario.