El muralismo, parte clave de nuestro legado artístico

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“Mural Fresco”, en el Banco Central de la República, realizado por el reconocido José Vela Zanetti. Kelvin Mota.
Expertos consideran a José Vela Zanetti como el más destacado muralista en RD, quien realizó más de cien obras en diferentes puntos del territorio nacional

El actual patrimonio cultural dominicano es el resultado de más de 150 años de producción artística continuada, que sorprende a quienes visitan el país, ya que se dan cuenta de que República Dominicana no es solo reconocida por sus playas y el béisbol, sino también por decenas de figuras con un sólido potencial artístico que a través de la historia ha ido dejando sus huellas.

Tal es el caso del muralismo, un movimiento artístico iniciado en México a principios del siglo XX, que consiste básicamente en pintar en una pared completa algo que refleje algo; algo que esté sucediendo; o una pintura que haga referencia al futuro.

De acuerdo con historiadores, el origen del muralismo en República Dominicana, comienza a registrarse en 1940.

José Vela Zanetti, Antonio Guadalupe, Claudio Espejo, Omar Puente, Carlos Hinojosa, Cándido Bidó, Jesús Desangles, Ed Vásquez, Leslie Jiménez, y Eligio Pichardo, son quizás los personajes que más destacan en el muralismo dominicano. Unos por sus técnicos, pero otros por las temáticas que tocaban en sus obras.

Algunas de las obras más destacadas son la de la Asamblea Nacional del Congreso de la República, realizado por el pintor español Aurelio Crosiet en 1957, que consta de cuatro obras simbólicas. Fue restaurado en 1991 debido al deterioro provocado por la humedad que dejó el ciclón David, que dañó la parte derecha, vista frente al público. Esta obra fue elaborada en dos colores simbólicos: sepia y grana sobre oro de ley, que cubre el fondo de todo el trabajo.

Esta obra representa a Dios dándole la Ley a Moisés y en el lado derecho a Pablo dándole la carta a Onésimo en que le dice a Timoteo que lo reciba no como un esclavo, sino como un hermano. En el de la derecha era la imagen de Trujillo, que después de la dictadura se le cambió el rostro y se le puso el de Luperón.

Hubo uno de esos pintores que no solo fue reconocido por las obras que creó, sino también por sus vínculos con uno de los episodios más funestos de nuestra historia: la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

Se trató de José Vela Zanetti, un pintor español que dejó la huella de su arte y de su oficio en varios puntos de la geografía dominicana.

Este gran artista vivió en el país más de una década, durante su exilio americano entre 1933 y 1960, y se cree que pintó más de cien murales en todo el país. Aunque sus lienzos forman parte de las mejores colecciones del arte nacional, infortunadamente son pocas las que quedan conservadas en la actualidad.

Vela Zanetti es el autor de murales en el Monumento en Santiago y en el Banco Central, entre otros. En 1953 se inauguró en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el mural “La ruta de la libertad o La lucha del hombre por la paz”. Fue un regalo de la República Dominicana a la ONU y es una de sus obras más destacadas y reconocidas internacionalmente.

Otra de las obras más destacadas de Zanetti, a pesar de que no está en Santo Domingo, sino en la provincia de San Cristóbal, está en la parroquia Nuestra Señora de la Consolación, que consta de 26 murales.

Construido en 1947 durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, el templo es un regio edificio con influencias de la estética neoclásica. Tiene forma de cruz latina, tres naves con bóveda de cañón y arcos de medio punto.

Críticos de arte consideran a Zanetti el pionero y mayor muralista que ha conocido el país.

Otros murales importantes en la zona metropolitana se encuentran en el Palacio de Bellas Artes Freddy Beras Goico, al subir al salón Cúpula, sobre la Galería Nacional. Fueron realizados por José Ramírez Conde, el “Condesito”, primer muralista al fresco del país, dibujante y pintor, creador plástico y militante político de izquierda nacido en Peravia.

Ramírez Conde incidió en gran medida en la vida artística y política de la nación, de acuerdo con historiadores. A pesar de su cercanía con la vida militar, se reveló contra sus propios padres y mantuvo sus ideales políticos antitrujillistas, lo que trajo como consecuencia su apresamiento y reclusión en la Isla Beata y en la cárcel de la 40.

Luego de la muerte de Trujillo, hizo causa común con otros importantes artistas, como Silvano Lora, Antonio Toribio, Bello Belardi y Ramón Oviedo y crearon un grupo llamado “La juventud contestataria”, luego formaron la agrupación “ Arte y Liberación”, cuya misión era ser el instrumento de adiestramiento y preparación del pueblo en armas.

Sus obras muralistas más destacadas fueron, aparte de la de Bellas Artes, las del pabellón administrativo del Parque Mirador Sur y los del Palacio de Justicia de San Francisco de Macorís.

Asimismo, otro de los grandes murales en la capital es el de la Biblioteca Pedro Mir de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), realizado por Amable Sterling, llamado “Misión Prometeica”, y que, al igual que las decenas de murales que engalanan esta alta casa de estudios, forma parte del patrimonio pictórico nacional, que está dividido en murales y obras de caballetes.

Sin dudas, el muralismo, al igual que otras manifestaciones de nuestra herencia cultural, forman parte importante de nuestra identidad como dominicanos.

El Obelisco de Santo Domingo

Otro mural relevante es el Obelisco de Santo Domingo ubicado en la George Washington, es otro de los murales emblemáticos de la ciudad. Esta estructura de 40 metros de altura fue diseñada en el año 1936 por Alfredo González Sánchez, y construida por el ingeniero Rafael García Bonnelly. La obra fue oficialmente inaugurada el 11 de enero de 1937 para conmemorar el cambio de nombre de Santo Domingo a Ciudad Trujillo. El mural que tiene data el año 2011 se llama “Alegoría a la Libertad”, realizada por Dustin Muñoz, y honra a las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal. En sus cuatro lados están elementos del Escudo Nacional: un ramo de palma, un ramo de laurel, el libro de los Evangelios, una cinta azul ultramar con el lema: Dios, Patria y Libertad, una cinta roja bermellón con las palabras República Dominicana.