“Cambié la revolución violenta por la del amor”

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Enrique Féliz cuenta que tuvo un encuentro personal con Jesús. Kelvin Mota
El “predicantor” Enrique Féliz afirma que encontró en Jesús los ideales por los que expuso su vida en la izquierda

Antes, a finales de los años 70 y a lo largo de los 80, se pavoneaba sabiéndose un cantautor exponente de la Nueva Canción, o canción de protesta, que en Latinoamérica y el mundo promovía La Nueva Trova cubana, con Silvio Rodríguez a la cabeza. Hoy, Enrique Féliz se define como un Predicantor: un apóstol que predica la palabra y el amor de Dios con el canto.

Su vocación por el canto la descubrió en su escuelita primaria de su natal Tamayo, en la provincia Bahoruco, cuando en un Viernes de Canto entonó, al estilo ranchera mexicana, un artículo del padre Vinicio Disla que salió en la revista Amigos del Hogar, y se ganó un 100 en la nota escolar.

Es cuando le nace el entusiasmo por el canto, para luego aprender a tocar los acordes básicos de guitarra con un vecino que tenía una, con la que el maestro también le enseñaba.

Para entonces, las canciones de protestas estaban muy en auge en el país, y poco a poco se fue inclinando hacia lo social. “Me enrolé en el movimiento estudiantil a través de la Unión de Estudiantes Revolucionarios, la UER, que luego se transformó en la Unión Nacional de Estudiantes Revolucionarios, la UNER, que era la rama joven de la Línea Roja del 14 de Junio.

Su popularidad e incidencia en la juventud lo colocó en el ojo de los organismos de represión, y contra él se preparó una trama bajo la acusación de matar a dos personas en un asalto, pero lo alertaron, y fue entonces cuando se vio forzado a mudarse hacia la ciudad de Santo Domingo.

Ya en la Capital trabajó como profesor y se inscribió en la UASD a estudiar pedagogía y periodismo, carreras que abandonó por sus compromisos con el grupo MCU Canta, perteneciente al Movimiento Cultural Universitario, y desde el cual recorrió todo el país llevando el mensaje de la revolución a través de su canto. De ese entonces, Féliz recuerda su tema Palabras Inconclusas, la que popularmente se conoció como Yanikeke con Mabí.

“En medio del fragor de la lucha revolucionaria comencé a observar comportamientos de muchos camaradas que me hicieron reflexionar y preguntarme qué sería de este país si esas personas llegaban a alcanzar el poder político, si ganábamos, y comencé a alejarme del movimiento, y me fui enfriando hasta que renuncié. Fue difícil, porque ahí estaban todos mis amigos de años, de lucha”.

Salto al cristianismo

Enrique Féliz cuenta que su salto al cristianismo no fue difícil, ya que “mi ideal siempre fue darme a los demás, y en la izquierda uno se preparaba para la guerra y estaba dispuesto a morir por la gente, que fue lo que hizo Jesús”.

En 1990 se fue a vivir a Estados Unidos, específicamente a Nueva York. “Se creó un vacío muy grande en mí, ya que vivía sin saber hacia dónde iba, fueron años difíciles… y estando en Nueva York un pastor evangélico, que vivíamos puerta con puerta en el Bronx, me regaló una Biblia, y en los evangelios encontré que el que mejor encarnaba mis ideales era Jesús, pues Jesús nos enseña a que cada persona puede ser una bendición y una luz para el mundo, porque transforma interiormente”.

“Ahora tengo a Jesús como mi maestro, mi guía, mi salvador, mi Dios, y es por ello que he puesto todos mis dones a su servicio, pues no son míos, sino de él, ya que él me los dio con la vida. Al descubrir los dones con los que uno nace, que Dios nos dio al nacer, uno descubre sus propósitos de vida”, reflexiona.

Versátil

Enrique Féliz es ganador ganador de tres estatuillas en los premios El Casandra, en el renglón Mejor Espectáculo Infantil del Año, por sus producciones “La casa del Tío Enrique” y “Los duendes y el Tío Enrique”, respectivamente; así como también en el renglón Bachata del año por su canción “La pared”, en la voz de Joe Veras. Les ha compuesto a Gilberto Santa Rosa, Olga Tañón, Jhonny Ventura, Tito Nieves, La Toro Band, Kinito Méndez, Luis Vargas y Sophy, entre otros grandes artistas. Uno de sus temas más conocidos es El Melao de Mireya, que tiene arreglo de Juan Luis Guerra.

También es autor de los libros “Soy mejor/ Being the baest I can be”, un libro bilingüe orientado a la niñez, para una educación en valores, “Remesas Espirituales”, reflexiones; y “El Profeta Em-K-Puchao”, de humor sagrado.

Contra la violencia de género

Como cristiano católico, a Enrique Féliz le preocupa la violencia contra la mujer. Por eso, como un aporte de la Renovación Carismática Católica, de la cual es miembro de su dirección nacional, y director de música y animación, ha grabado el tema La Quiero Viva. “Es un tema con el cual queremos llevar conciencia al hombre, decirle que hay que amar y respetar a la mujer”, precisa. Ya el tema fue grabado por Joe Veras y Enrique Féliz está a la espera de que otros bachateros lo graben. “El Ministerio de la Mujer se ha mostrado interesado en el tema”, dijo.

Salmos, cuerdas y tambores

Desde que está “tirando para la banda del Señor”, como él mismo dice, Enrique Féliz ha tenido excelentes producciones musicales cristianas, como son Emigrando hacia mí, Cuando el Cristiano soy Yo, Yo soy el que Soy, Vivo para Ti, Iluminados, El Mensajero, Mi Adoración, Celebrando, Mi Testimonio, Remesas Espirituales (audio) y El Profeta Em-K-Puchao (audio), entre otros. En estos momentos está inmerso en la producción “Salmos, Cuerdas y Tambores”, la cual será lanzada en un concierto en el Aula Magna de la UASD el sábado 17 de marzo. Considera “Salmos, Cuerdas y Tambores” su producción cumbre, y asegura que en el mundo cristiano no existe una producción con tanta unción y espiritualidad. Afirma que el Espíritu Santo lo llevó a estudiar los 150 Salmos de la Biblia, de los que escogió once, y luego compuso otro con versículos de otros ocho salmos, por lo que la producción tendrá 12 temas. “Los salmos no tienen rima ni tienen métrica, y el patrón de la música popular está ausente, y yo le he puesto música a estos salmos”, afirma. “Nunca antes había puesto tanta música en una producción como les puse a los salmos, es lo máximo”.