Senador republicano a favor de golpe militar en Venezuela

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En esta foto de archivo del 25 de enero de 2018 el senador republicano Marco Rubio, de Florida, habla con los periodistas al dejar la oficina de la senadora republicana Susan Collins, por Maine, que modera las negociaciones bipartidistas sobre inmigración, en el Capitolio en Washington. Rubio intensificó su retórica contra el gobierno venezolano el viernes 9 de febrero al sugerir que el ejército debería alzarse contra el presidente Nicolás Maduro. (Foto AP / J Scott Applewhite, Archivo)

WASHINGTON (AP) — El senador republicano Marco Rubio se manifestó el viernes a favor de un golpe de las fuerzas armadas venezolanas para derrocar al presidente Nicolás Maduro.

“El mundo apoyaría a las fuerzas armadas en #Venezuela si deciden proteger al pueblo y restaurar la democracia removiendo al dictador”, reza uno de los siete mensajes publicados en la cuenta de Twitter del republicano de Florida la mañana del viernes.

Tres de los mensajes incluyen citas atribuidas al prócer de la independencia latinoamericana Simón Bolívar, tales como “siempre es noble conspirar contra la tiranía”.

The Associated Press llamó a la oficina de Rubio para consultarlo por sus declaraciones pero no obtuvo una respuesta inmediata.

Los comentarios de Rubio ocurren justo una semana después de que el secretario de Estado Rex Tillerson asomara la posibilidad de que los militares venezolanos impulsen lo que calificó de “transición pacífica” en la nación sudamericana.

“Si eso ocurrirá o no, no lo sé”, dijo Tillerson la semana pasada durante una sesión de preguntas tras pronunciar un discurso sobre América Latina en la sede de Universidad de Texas en la ciudad de Austin.

Rubio y Tillerson no son los primeros en abordar esta posibilidad. El presidente Donald Trump dijo en agosto que “no voy a descartar una opción militar” para hacerle frente a la crisis venezolana.

El gobierno de George W. Bush reconoció inmediatamente a un gobierno civil que se instaló brevemente tras un alzamiento militar contra el entonces presidente Hugo Chávez en 2002.

Pero el presidente del Diálogo Interamericano Michael Shifter piensa que la postura de Rubio “es marginal y no tendrá acogida en el Congreso” pese a la influencia que el republicano ha ejercido en la política exterior estadounidense hacia Venezuela y Cuba.

Al consultarle el viernes sobre los tuits de Rubio, el subsecretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental Francisco Palmieri dijo no haberlos leído y agregó que “primero y principal nos gustaría ver una transición pacífica y ordenada hacia el orden democrático en Venezuela”.

Rubio ha sido un crítico constante de Maduro y fue uno de los principales promotores de las sanciones a funcionarios venezolanos acusados de violar derechos humanos e incurrir en actos de corrupción. También gestionó que Trump recibiera el año pasado en la Oficina Oval a la esposa del dirigente opositor encarcelado Leopoldo López.

El economista venezolano Ricardo Hausmann, director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, escribió el mes pasado en www.project-syndicate.org -una página de internet que publica columnas de opinión de líderes políticos, académicos, empresarios y activistas- a favor de una intervención militar internacional que deponga a Maduro de una manera semejante a como los países aliados desterraron al nazismo de Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

El Departamento de Estado rechazó la víspera la convocatoria de las autoridades venezolanas a celebrar elecciones presidenciales el 22 de abril, en las que Maduro buscará la reelección.

La convocatoria a elecciones sepultó la posibilidad de un acuerdo entre el gobierno y la oposición que era promovido por la comunidad internacional como una salida a la crisis política y económica del país que amenaza con agravarse por el eventual endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea.

La emigración venezolana se ha disparado después de que Maduro adoptó medidas para consolidarse en el poder mientras la economía nacional se ha reducido a la mitad durante los últimos cinco años.