¡Ante todo, lealtad!

Escuché decir que el temor es el interés que se paga por una deuda que no se tiene y definitivamente es el roedor de conciencias de quienes temen más a los hombres que a Dios.

Cuando el temor al repudio de alguien es más fuerte que el amor y la lealtad a tu prójimo, engañar y simular integridad requerirá tanta de tu energía creativa que tendrás que trabajar el resto de tus proyectos con fuerzas promedio. Ser leal requerirá de lo mejor de ti, pero atraerá lo mejor de Dios, pues cuando a Él le agrada la conducta de un hombre hasta a sus enemigos los hace estar en paz con él.

Mientras tu coeficiente de inteligencia se mantenga por encima de tu nivel de integridad estarás destinado al fracaso.