Jossie Esteban: “Me arrepiento de cosas que no fueron buenas ante los ojos de Dios”

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El cantante, que alcanzó fama internacional con la orquesta La Patrulla 15, nos cuenta cómo conocer a Dios le hizo cambiar su forma de ser y vivir

El joven Esteban Grullón soñaba con llegar a ser un gran cantante. Cada vez que podía, y en cualquier escenario, interpretaba las canciones de sus artistas favoritos.
Esteban quería ser un cantante romántico, como Leo Dan o Nino Bravo, y estaba dispuesto a luchar para lograr cumplir ese propósito.

Atraído por la música y los artistas se acercaba lo más que podía a los centros de diversión de la época, pero su corta edad y no tener una vestimenta adecuada se convertían en los principales impedimentos para poder entrar a las discotecas y centros de baile.

Un día, tras muchos intentos, consiguió la oprtunidad que tanto esperaba y que sabía sería el comienzo de su andar hacia la fama.

La única diferencia entre los sueños y la realidad, era que en vez de un aclamado baladista, se convirtió en el líder de una de las orquestas de merengue más populares de la década de los 90: La Patrulla 15. En este tramo, no solo renunció a sus aspiraciones de ser solista, sino que también tuvo que adoptar un nombre que se adaptaba más a una chica, algo que al principio no le hizo mucha gracia, pero que terminó asimilando.

Un día encontró a Dios y su vida cambió. Tomó otro rumbo.

1. Herencia paterna
Nací como Esteban Grullón, en Río Verde Abajo, en La Vega. Ese lugar está después del Santo Cerro. Mi padre se llama Rafael Grullón Alba y mi madre María Virgen Merejo. Ambos viven. Tengo 21 hermanos, de parte de mi mamá son nueve, conmigo somos 10, y de parte de mi papá son 11 y conmigo somos 12. Mi mamá me mandaba al río a cargar agua en un burro. Así me crié. Sembraba maíz, yuca y batata. De eso es de lo que más me acuerdo. Mis padres están mayorcitos y los sigo honrando con todo. Desde antes de leer la Biblia he honrado a mis padres. Tú sabes que la Biblia dice que hay que honrar a su padre y a su madre, para que tus días se alarguen en la tierra. Lo bromista lo heredé de mi mamá, y el dejo de tristeza y seriedad es de mi papá. Mi papá es un hombre que no le gusta casi hablar. Nunca lo vi bailando, ni bebiendo, parece que por la misma situación de tener tantos hijos y poca entrada, se quedaba en la casa para no gastar los chelitos. Lo llevé a una fiesta cuando ya yo era profesional, para que me viera. Mi mamá es gozosa, en eso me parezco mucho a ella. Tiene 35 años en el evangelio. Soy una mezcla de los dos, soy tranquilo como mi papá y alegre como mi mamá.

2. Trabajador
A los nueve años, más o menos, me fui a La Vega a estudiar. Mi papá no nos podía mantener a todos, porque el dinero no le daba; entonces, compró neveras y cajas de helados y nosotros vendíamos helados. Es decir, que yo era heladero, limpiaba zapatos, era paletero, lechero, dulcero, canillita. Eso fue todo lo bueno, porque eso nos enseñó el amor al trabajo. Uno piensa que cuando uno está pasando trabajo está mal, pero no es así, cuando pasamos trabajo es que estamos en buen camino.

3. Dificultades
Desde chiquito, desde que me conozco, me gustó cantar. En ese tiempo yo cantaba las canciones de Leo Dan, Los Ángeles Negro, Nino Bravo. En La Vega, visitaba a un amigo mío que tenía una guitarra. Mi mayor problema para entrar a los centros de diversión era, que era muy muchacho y no tenía ropa adecuada. Cada vez que quería entrar el portero me devolvía, porque no iba bien vestido. Después yo me iba con ese amigo, escondido de mi papá, nos íbamos para Navarrete y ahí era que menos me dejaban entrar. Desde siempre me gustaba la música, la música siempre me motivaba. Siempre estaba cerca de los lugares donde había música. Después, me fui a San Francisco de Macorís y allá había un sitio que se llamaba “La Güira” y ahí me iba detrás de la malla de alambres, hacíamos un hoyo, un grupo de jovencitos, para ver a Johnny Ventura, Wilfrido con Sandy Reyes, Bonny con Kenton, Fernandito Villalona en sus comienzos, es decir, que yo vi a todos los cantantes habidos y por haber, de gratis. Fui el último que comencé.

4. Una oportunidad
Yo me sentaba con los músicos en el parque de San Francisco de Macorís. Ellos salían de tocar y se sentaban ahí y yo me sentaba con ellos. Ellos me preguntaban que de dónde yo era, y yo les respondía que de La vega, entonces me preguntaban que si yo cantaba y les dije que sí, pero embuste que yo nunca había cantado con ninguna orquesta. Por ahí comencé. Un día, el güirero me dijo: “Yo te he visto siempre por aquí, siempre estás con nosotros en la esquina. Ven conmigo, vamos”. Le dije que yo no podía ir, que no me iban a dejar entrar. Entonces, me dijo que agarrara la güira, y así lo hice; pero cuando llegamos a la puerta, no me dejaron pasar. Entonces él le dijo al portero que me cobrara la entrada, que él me la iba pagar. Así entré. Como yo no estaba vestido de forma adecuada, me quedé en una esquinita. Seguí yendo y entonces los músicos me preguntaron que cuál era mi tono y yo les dije que no sabía, pero que podía cantar “Volveré”. Me invitaron a ir el martes, para probarme y para que el domingo yo cantara. Así lo hicimos. El domingo me presentaron. Yo estaba nerviosísimo cuando me presentaron. Canté una canción de Los Ángeles Negros y la gente aplaudió muchísimo y me pidió otro, pero yo les dije que no tenía más nada montado. La gente dijo que tenían que meterme en el grupo. Ese grupo se llamaba Los Mandamientos.

5. Merenguero por necesidad
Cuando canté la primera vez, que la gente insistió para que me metieran al grupo, apareció otro muchacho, amigo mío, y nos metieron a los dos. Él tocaba el piano con una sola mano. Ese muchacho, que recibió esa oportunidad, se llama Ringo Martínez, con quien más tarde, en Puerto Rico, formamos el grupo La Patrulla 15. Después de Los Mandamientos, surgió otro grupo que se llamaba Enriquillo Tejada y su Orquesta, y yo era uno de los cantantes, pero yo no cantaba merengue, yo era el baladista, había un merenguero. No era que no me gustara el merengue, era que no lo sabía cantar. Lo mío era la balada, pero cuando me fui a Puerto Rico como baladista, ¿quién iba a pasar con esos cantantes que había en aquel tiempo?. Entonces, un día el cantante de merengue en Puerto Rico faltó, y Alberto, Ringo, me dijo que yo iba a tener que cantar “Dolorita”, me preguntó que si yo me la sabía. Esa noche nos pasamos la noche cantando “Dolorita”, y así empezamos. La necesidad me llevó a cantar merengue en vez de balada y la gente pensó que yo era merenguero. Siempre yo quise ser cantante. De niño, cuando me preguntaban que qué yo iba a ser, decía que me gustaba la contabilidad o la economía, pero no era muy bueno en los números, entonces me puse a estudiar psicología, pero me fui metiendo en la música y a los 20 años me fui a Puerto Rico.

6. A Puerto Rico
Alberto, Ringo, Martínez y yo, de niños, hacíamos planes de que si uno de los dos se iba primero, ayudaba al otro. Quedamos en eso. Él era más pudiente que yo, y la mamá y una tía lo ayudaron a conseguir la visa y el pasaje. Él se fue a Puerto Rico a estudiar. Dos años después yo me fui. Pero en esos dos años siempre nos llamábamos. Un día vino un primo de él con su esposa y una amiga, y me la presentó. Nos casamos y me fui a Puerto Rico. Aunque antes de eso, yo había ido a Nueva York, porque cuando yo estaba en San Francisco de Macorís, Vicente Pacheco y Víctor Waill, cuando salieron de la orquesta de Wilfrido Vargas, me fueron a buscar para que los acompañara a Nueva York, me metieron en el grupo, ahí estaba Sony Ovalles. Imagínate un campesinito en un grupo con todas esas estrellas. Tocamos dos o tres fiestas.

7. La vida en Puerto Rico
Al llegar a vivir a Puerto Rico fue que comenzó la batalla grande. Ahí estaba sin amigos, sin nadie. Pasé de todo. Ya en San Francisco de Macorís, habíamos formado el grupo La Patrulla 15, porque Wilfrido Vargas estaba formando grupos. Él quería invertir. En San Francisco de Macorís, él tenía un primo que se llamaba Montañita, Néstor Montaño, y Wilfrido le preguntó que si tenía algún grupo por allá, y él le dijo que sí, pero que había que ponerle un nombre. Entonces, en eso, Montañita dijo que le iba a poner La Patrulla 15 y yo le dije que me integraba al grupo si le ponían Jossie Estaban y La Patrulla 15 y así empezó todo.

8. Un nombre de mujer
Un amigo mío, periodista, un muchacho que tenía una visión demasiado adelantada, él fue el que me dijo: te voy a poner Jossie Esteban. Entonces comenzaron a relajarme, y a poner la voz de mujer para llamarme. Me decían: “¡Ay Jossie!”. Porque ese era un nombre de niña. Entonces yo no quería, pero él me dijo: eso es lo que yo quiero. Ese es el nombre que te va a dar billete. Yo le decía que estaba fuerte eso de que me llamaran así. Tú sabes, uno privando de machito. Y él dijo, lo que yo quiero es que la gente se sorprenda. Así fue. Yo me sorprendía cuando la gente comenzaba a llamarme Jossie, pero me fui acostumbrando y también la gente, al punto de que cuando me fui a hacer ciudadano americano, el oficial me dijo que si quería ponerme Jossie, y le dije que si me quitaba el Esteban Grullón mi papá me mataba.

9. Los años en la patrulla
Todos esos años fueron buenos. Todo lo que pasé lo tenía que pasar. Algunas cosas convenían y otras no. La gente dice que se siente bien cuando tiene dinero y se siente mal cuando no lo tiene, y no debe ser así. Hay que estar gozoso todo el tiempo, porque cuando uno está mal tiene la fe y la esperanza de que vendrá algo bueno. Todo sucedió como tenía que suceder. Solo me arrepiento de algunas cosas que no fueron buenas ante los ojos de Dios, pero en general no me arrepiento de nada. Me arrepiento de haberle mentido a las mujeres, diciéndoles que no tenía novia, teniendo, pero eso lo hemos hecho todos.

10. Ocho hijos
Soy padre de ocho hijos. Antes la gente tenía muchísimos hijos. Tú sabes que cuando uno es famoso, pasan esas cosas, las fiestas, las discotecas, pero es el precio de la fama que después le duele a uno mucho por no poder estar con todos sus hijos juntos. Eso atormenta mucho a uno, pero ya después los hijos crecen. Tengo 11 nietos. Ya mi hijo menor se graduó de cineasta en Nueva York. Ha realizado muchos trabajos. Aquí ha trabajado con Archie López. Tiene 23 años.

Decisiones difíciles, pero necesarias

“Cuando salí del grupo, La Patrulla 15, fue muy difícil. Yo no me quería ir, llevaba mucho tiempo ahí. Estábamos tratando de que las oficinas funcionaran en otro lugar, porque estaban en la casa de mi amigo y hermano Alberto Ringo, entonces nunca quisieron sacarla de ahí. Hasta que yo me ofrecí a pagar la oficina completa, pero nunca se quiso sacar de allí. Me tuve que ir, porque pasaban muchas cosas y no me las informaban. Por eso me fui. A los 20 años me fui de la Patrulla 15. Les di indemnización a todos los músicos y quedé bien ante todos ellos. Me respetan, me admiran, son mis hermanos todos. Nos separamos, pero Alberto Ringo es mi hermano. Lo admiro, lo quiero, es un hombre muy inteligente. Él cuando es amigo es amigo y me lo ha demostrado, y yo también le he demostrado que soy su amigo y su hermano. Pero a nivel de música no podemos estar juntos, ahora vivo aquí y él vive en Puerto Rico; además, yo tengo otra onda. La gente está loca porque hagamos un reencuentro, pero yo lo he parado, porque yo primero oro al señor, para ver qué Dios me dice. Yo no voy solamente por dinero a los lugares, yo voy con un propósito. Antes no sabía lo que era eso, pero ahora sí. Yo no canto por casualidad, yo canto porque Dios quiere. El sonido que sale de mi voz es por la voluntad de Dios. Dios quiso que fuera otra cosa, yo quería estudiar otra cosa, pero me incliné a cantar. En cuanto a las emisoras, Dios tenía un propósito con ellas y conseguí las finanzas en el mundo. Conseguí el dinero cantando, en todos los lugares donde ustedes saben que nosotros nos metemos a cantar. Yo, reconociendo que Dios fue que me dio el talento, puse la emisora “Pura Vida” para Dios, porque reconocí que la gente necesita escuchar de Dios. Sigo siendo la misma persona, solo que ahora conozco la verdad, y para conocer la verdad hay que leer la biblia y actuar conforme a lo leído en ella”.

Gozoso
La gente se siente bien cuando tiene dinero y se siente mal cuando no lo tiene, y no debe ser así. Hay que estar gozoso todo el tiempo, porque cuando uno está mal tiene la esperanza de que vendrá algo bueno.

Respetuoso
Respeto a todo el mundo. Respeto y admiro a todos mis compañeros cantantes, porque todos hemos hecho un enorme esfuerzo para salir adelante. Respeto mucho el trabajo de los periodista y sus criterios.

El camino
Puse la emisora “Pura Vida” para Dios, porque reconocí que la gente necesita escuchar de Dios. Sigo siendo la misma persona, solo que ahora conozco la verdad”

Dios
El favor de Dios está sobre la tierra. La gente acude a Dios cuando tiene problemas o necesidades, pero a Dios hay que acudir siempre”.

La fe
Mi relación cercana con Jesucristo comenzó cuando estaba pasando por algunas cosas en Puerto Rico y mi esposa me dijo que fuéramos a la iglesia”.

Pacífico
No me gustan las contiendas. Siempre me ha gustado, que aunque hablen de mí y digan lo que digan, callarme. Mejor me quedo herido antes de herir a otro”.