Flor de Pascua, un símbolo tradicional de la Navidad

La flor de Pascua no soporta grandes cambios de temperatura, ni tampoco la humedad.

Esta flor, que embellece nuestros hogares durante la temporada decembrina, no requiere grandes cuidados, pero es importante recordar que se trata de una planta de interior y que es extremadamente sensible al frío.

Cuando llega la Navidad, las tiendas y los hogares se llenan de flores de Pascua, o poinsettias, alegrando los espacios con sus colores navideños rojo y verde. Esta planta se ha convertido en uno de los íconos más representativos de nuestras fiestas y es raro el hogar que no tenga una para esas fechas. Su éxito se debe a sus brácteas u hojas de color rojo en forma de estrella, las cuales, pasados los meses se vuelven verdes para luego volver a resurgir rojas (también las hay de color crema, blancas o rosas).

Sin embargo, con el tiempo, al pasar las fiestas, empiezan a perder las flores, a marchitarse, y al cabo de uno o dos meses mueren. Y es que la flor de Navidad es una planta muy fuerte, pero si no tenemos en cuenta los cuidados básicos que necesita, no conseguiremos mantenerla siempre bella y florida.

¿Qué cuidados debemos dedicar a nuestra Flor de Pascua para que se mantenga viva y flamante el máximo tiempo posible? Para mimarla de forma adecuada deberás revisar dónde la vas a ubicar. Las plantas de Pascua necesitan bastante luz y un lugar fresco, nada de frío ni de vientos. El exceso de agua y la falta de luz también pueden acabar con ella, pero un ambiente excesivamente seco hará que caigan sus hojas. Es aconsejable pulverizar aquellas que estén verdes frecuentemente con agua templada durante la época de floración, pero sin mojar las brácteas rojas. Para crear a su alrededor un ambiente más húmedo, se puede colocar la maceta sobre un plato con agua y arlita o tierra volcánica, pero sin que el agua toque la maceta.

En cuanto al sol, la planta se podrá exponer en los meses de invierno y de primavera, pero en verano y en otoño será mejor que no reciba sol de forma directa. Una vez terminada la floración, esta planta requerirá que se le añada fertilizante líquido al agua con la que será regada, una vez cada diez riegos. Una buena opción también, si dispones de terreno, es trasplantarla al jardín cuando se le hayan caído ya las hojas, aunque si vives en una zona fría es mejor que la dejes dentro de casa. Será mejor dejarla reposar después de la caída de las hojas, pero sigue siendo necesario regarla al menos una vez por semana.

Los tallos de la flor de Pascua son muy quebradizos y se pueden romper, por lo que debes tener cuidado de que no sufra golpes o roces.

Cómo elegirla

Selecciona una planta en buen estado. Las flores de Pascua en buen estado deben tener un follaje verde y brácteas de colores llamativos (estas son hojas rojas modificadas que se ven como pétalos). No deben tener signos de marchitez ni hojas caídas o amarillas. Evita comprar las que estén envueltas en papel o plástico. Es posible que la planta haya sido exhibida de esta forma por algún tiempo. Si este es el caso, las hojas pueden volverse amarillas y caer mucho antes de lo esperado.