Guardias fronterizos pasan “penurias” en defensa del territorio nacional

Paulino Sem admite que pese a las debilidades de la frontera, la mayor fortaleza son sus hombres. De niño Kelvin Pérez Ventura era limpiabotas. Acudía diariamente al destacamento Los Pinos del Edén, en Jimaní, provincia Independencia a buscarse el peso.

Paulino Sem admite que pese a las debilidades de la frontera, la mayor fortaleza son sus hombres

De niño Kelvin Pérez Ventura era limpiabotas. Acudía diariamente al destacamento Los Pinos del Edén, en Jimaní, provincia Independencia a buscarse el peso.

Los superiores lo echaban de ahí cada vez que podían y él siempre volvía. Así se enamoró de la Guardia. Con 17 años se mudó en casa de su abuela en San Isidro, en la ciudad capital, y tuvo la “suerte” de entrar en ella.

Hoy es el 1er teniente Pérez Ventura y tiene a su cargo ese puesto militar con más de 15 hombres bajo su mando. “Cuando me vieron la primera vez con el uniforme, dijeron, oh! Pero ese es Kelvin y ahora es guardia”, relata a elCaribe.

Allí formó familia, esposa, dos hijos y ahora nietos. “Y lo que le agradezco a mi Guardia, mi trabajo, tengo una gran cantidad de amigos y me permite servir”.

Pérez Ventura tiene 28 años en el Ejército Nacional. Con agrado se levanta día a día a realizar sus funciones como centinela de uno de los 34 puestos que tiene desplegado el Ejército en la frontera sur entre República Dominicana y Haití. Hombres como éste, abundan en la franja fronteriza, dedicados a servir y ofrecer sus vidas por la insignia tricolor. Pero también hay otros que no se adaptan y desertan a un mes del traslado.

Y es que cuidar la frontera no es tarea fácil, aunque los soldados tengan la mayor disposición. En zonas apartadas, lejos de sus familiares, sin comodidad, y en las condiciones más inhóspitas trascurren sus días, con la responsabilidad de impedir el cruce de indocumentados por las montañas que dividen un país de otro.

En mulo o a caballo, los agentes apostados en Jimaní vigilan diariamente unos 50 kilómetros en un terreno rocoso que no permite el paso vehicular. Su trabajo no siempre lo pueden cumplir y se les escapan inmigrantes que atraviesan la sierra buscando llegar a suelo dominicano y tener una mejor vida.

Esta parte limítrofe no es la de mayor flujo migratorio, por la dificultad del acceso terrestre, explicó el ministro de Defensa, teniente general Rubén Darío Paulino Sem, durante un recorrido de dos días con un grupo de 14 diputados que se trasladaron a ver la condición de la frontera y la forma de vida de sus soldados.

En puestos como el de la 204, en Hondo Valle, Elías Piña, pueden pasar días donde los guardias solo ven sus compañeros de labores. Sin energía eléctrica ni comunicación, sale y se oculta el sol.

Para los hombres oriundos de la zona sur del país es menos traumático, que los que llegan desde barrios de la capital. Estos últimos, anhelan que los saquen “rápido de ese monte”. “Es como si uno estuviera olvidado por aquí, no es fácil, porque a uno le gusta la guardia y hay que aguantar”, comentó un raso del destacamento Puerto Escondido en Duvergé, Independencia. “Aquí uno no tiene como crecer en el Ejército, eso se hace por amor”.

Encima de eso, los destacamentos están en mal estado con filtraciones y deterioro en las paredes por el paso del tiempo, la mayoría construidos en la época de Trujillo.

Los guardias están expuestos a enfermedades propias de la humedad y de los cambios de temperatura ya que en la zona, los microclimas varían cada kilómetro. Y si alguno sufre un malestar repentino corre el riesgo hasta de morir por las distancias que hay entre los puestos de vigilancia y los centros de salud, y la dificultad del acceso.

Parte de la estrategia del Ministerio de Defensa para incentivar a los soldados a que trabajen en la frontera es aumentar el salario y construir viviendas en sus alrededores para que estos puedan ir con su familia y asentarse.

Estos ya están cobrando un incentivo por servir allí, según refirió el comandante general del Ejército, mayor general Braulio Alcántara. También han iniciado un proceso de reparación de los destacamentos.

La frontera está llena de debilidades

La zona fronteriza entre la República Dominicana y Haití es vulnerable al tráfico ilegal de mercancías y el paso de indocumentados a lo largo de su franja de 391 kilómetros. En pocas palabras, la frontera está desprotegida.

El ministro Paulino Sem reconoce las debilidades que tiene la zona en materia de vigilancia. Allí faltan hombres y equipos tecnológicos.

“La principal debilidad que detectamos es la distancia que hay entre un puesto y otro, a veces de 10 a 20 kilómetros, además de que es una frontera abierta, que conecta con cinco provincias: Montecristi, Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales. Pero tenemos una gran fortaleza, que son nuestros hombres”, sostuvo.

Paulino Sem manifestó que están preparando un plan a largo plazo donde se usen drones militares que permitan la vigilancia a distancia y el aumento de las patrullas motorizadas. Así como dotar en puntos específicos cámaras de seguridad alimentadas con paneles solares.

En los puestos de paso formales, en las provincias donde se da el mercado binacional, la responsabilidad está a cargo del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (Cesfront), aunque en las provincias recae sobre el Ejército. El director del Cesfront, general de brigada Sugar Frugis Martínez, explicó que la principal mercancía que los traficantes intentan pasar es ajo, cigarrillo, marihuana y alcohol.

Diputados piden mayor presupuesto

El presidente de la Comisión de Interior y Policía de la Cámara de Diputados, Orlando Espinosa, advirtió que para aumentar la vigilancia, es necesaria una mayor asignación presupuestaria que la designada en el proyecto de presupuesto del 2018 de RD$29,854,583,204, un aumento de RD$6,290,571,758 en relación al presente año. Dijo que esto solo alcanza para el pago del aumento salarial a los agentes y raciones alimenticias.

Implementación de la Operación Escudo

El ministro de Defensa explicó que se realiza la “Operación Escudo”, junto a personal de otras instituciones del Gobierno, y el relevo cada 15 días de los soldados asignados “para evitar que se puedan contaminar con los que están fijos”.

Dijo que producto de ese remozamiento se ha impedido el acceso al territorio nacional de más de 80 mil indocumentados, la incautación de importantes cantidades de marihuana procedentes de Jamaica y la incautación de cigarrillos.

4,500
Soldados. El Ministerio de Defensa ha aumentado el personal en la frontera, tiene desplegados unos 4,500 agentes.

En algunos destacamentos los soldados cosechan sus propios alimentos.

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