Depresión endógena: una enfermedad sin “causa” aparente

La depresión endógena es provocada por desequilibrios químicos en el cerebro, la cual puede tener un origen hormonal o biológico.

Entre los factores que pueden desencadenar esta enfermedad mental se encuentran los hereditarios, los hormonales y otros que intervienen en las emociones

Sin saber la razón, hay personas que de la “nada” amanecen tristes, con agotamiento físico; con falta de interés por las actividades que, por lo general, le producen placer; problemas con el sueño, sentimientos de desvaloración, pensamientos negativos, falta de concentración o distracción constante. Además, llegan a padecer síntomas somáticos como dolores lumbares o cefaleas, explica la psiquiatra Yasury Borromé del Centro Vida y Familia Ana Simó.

“Este tipo de depresión es denominada endógena, la cual no es provocada por un evento estresante negativo o traumático como la depresión exógena, sino que existen múltiples causas que engloban este tipo de depresión, entre las que se encuentran factores genéticos hereditarios y biológicos”, dice la especialista.

Por ejemplo, Borromé destaca que los cambios hormonales que pueden desencadenar este tipo de trastorno mental son la menopausia y el hipotiroidismo, entre otras. También, la alteración de neurotransmisores (serotonina, dopamina, catecolaminas, norepinefrinas).

Otros factores que resalta la especialista son los cambios estructurales y funcionales en el Sistema Nervioso Central, como la disminución del volumen de estructuras (hipocampo, amígdala)que intervienen en las emociones, los recuerdos y la forma de procesar lo que ocurre en nuestro medio, que crean vulnerabilidad para predisponer al individuo a padecer depresión.

Independientemente del tipo de depresión, Borromé señala que un factor común compartido en ambos casos (exógena o endógena) es la tristeza grave y profunda.

Problemas de conducta

Regularmente, este tipo de depresión se presenta a largo plazo, puesto que es una enfermedad que afecta tanto el estado emocional como el sentimental y físico, y por supuesto el mental.

Quienes la padecen pueden mostrarse irritables en ocasiones, poco sociables, con mucho sentimiento de culpa o minusvalía injustificada, actitud pesimista ante la vida y, ante todo, tener una conducta descuidada en cuanto a su propia persona o con quienes tenga a su cuidado, ya sean sus hijos o algún otro familiar; de igual forma, llegan a ser inestables en sus relaciones o en el trabajo, por frecuentes inasistencias o falta de productividad, tornándose una vida de caos, la que empiezan a ver sin sentido, comenta la psiquiatra.

“Lo más nefasto que puede suceder, de no tratarse a tiempo y de la manera adecuada, es que el paciente tenga ideas suicidas”, dice Borromé.

Tratamiento

Dependiendo de la gravedad de la enfermedad existen tratamientos farmacológico y psicoterapéuticos, según la especialista.

“Que el paciente no admita que tiene una depresión puede provocar que éste no quiera adherirse al tratamiento o dar continuidad a su manejo, llegando a pasar años antes de que acepte el padecimiento y haga conciencia de la enfermedad”, expresa.

Psicoeducación

Protocolarmente, la psicoeducación a los familiares está incluida en el plan de tratamiento, ya que la compañía, la tolerancia y empatía hacia el paciente es de gran ayuda.

Al ser una enfermedad que se puede tornar crónica, es un reto para las familias, sin embargo, Borromé indica que algunos seres queridos llegan a cometer el error, en un intento de ayudar creyendo que lo hacen bien, de decirle al afectado o la afectada que ponga “de su parte”, frase que es muy usada, pero que hace daño.

“Ellos están ante una enfermedad con la que no pueden lidiar, en la que han puesto todos los recursos que tienen para intentar salir, y solos no van a poder, al decirles así querrán hacer el esfuerzo y al no ver el resultado esto creará en ellos un mayor sentimiento de culpa o minusvalía, agravando más la situación”.

Borromé recomienda escucharlos, apoyarles, estar alertas a conversaciones de contenido “como si fuera de despedida”, o a cambios bruscos en sus comportamientos, porque pudieran estar frente a alguien que se esté preparando para morir.

Conducta
Las personas que son diagnosticadas con depresión endógena pueden tener una actitud irritable, poco sociable y pesimista,de igual foma, su vida es inestable tanto en las relaciones de pareja como en los trabajos.

Yasury Borromé, psiquiatra.