Manuel Campos: “De niño, yo cambiaba mis juguetes por libros”

A sus 100 años, Manuel Campos está al tanto de las últimas noticias del país y del mundo.

Manuel Campos se define como un amante de la lectura y el buen uso del lenguaje. Por eso, aunque estudió Ingeniería Civil, siempre estuvo vinculado al mundo de la literatura

Manuel Campos Navarro se graduó de contador, luego de ingeniero civil, carrera que ejerció durante toda su vida; pero desde hace más de un cuarto de siglo, su pasión por el uso correcto del idioma lo llevó a incursionar en una nueva tarea: Hacer crucigramas para diversas publicaciones nacionales e internacionales.

Don Manuel acaba de cumplir 100 años, por eso es impresionante su lucidez, la exactitud en las fechas y la claridad con la cual expone los recuerdos que conforman su historia de vida.

Recuerda como el primer día cuando su familia se fue a vivir a Colombia, y de los aprietos en que se vio metido cuando su padre le pidió realizar una diligencia, con una fuerte cantidad de dinero, que por tener que trasladarse a otra ciudad, debía pasar la noche solo en una posada. “Esa noche dormí con un solo ojo y dejé el dinero debajo de la almohada”, rememora entre risas.

Valora y agradece la larga vida que ha disfrutado, rodeado de sus seres queridos, a pesar de que una larga estadía es sinónimo de muchos momentos tristes, pero también de muchas alegrías, por lo que ha sabido sobrellevar unas y saborear las otras.

Cada mañana, en la sala de su casa, al comenzar el día se sienta a leer los periódicos, con su pluma roja en las manos, como un corrector de estilo, para subrayar los errores. Este ejercicio, no solo le permite tener una idea de cómo anda la calidad en las redacciones, sino también estar informado de los acontecimientos noticiosos del país y del mundo.

Además se encuentra inmerso en la organización de la biblioteca de la Academia Dominicana de la Lengua y en la corrección de un libro.

1. Punto de partida
Nací en Palmar, en Santiago, en 1917. Eso está cuando uno llega a Villa González, que antes se llamaba Las Lagunas. Hay una carretera que llegaba hasta Palmar, pasando por Arroyo Arrenquillo, que era un arroyo seco, pero cuando llovía traía piedras y arrasaba. Hace más o menos un año, en una excursión a Puerto Plata, yo quería volver al lugar donde yo había nacido, pero todo ha cambiado mucho y tuvimos que devolvernos. Imagínate, yo salí de allá a los 17 años. Mi padre era Manuel de Jesús Campos Pérez y mi mamá Luz Navarro de Campos.

2. Diez hermanos
Yo soy el mayor de mis hermanos y siempre me ocupé de ellos. Mi hermano Fernando es quien dirige la Asociación de Cronistas de Espectáculos en Nueva York, y Rafael Campos, Faelo, que fue el primer actor dominicano en trabajar en Hollywood. Yo nací un nueve de julio y él murió un nueve de julio. Otro de mis hermanos, era Tony, José Antonio Campos Navarro, que murió en la invasión de Constanza Maimón y Estero Hondo. Le decíamos Toñito.

3. Lector voraz
Recuerdo de mi infancia, una mata de limoncillo que había en el patio de mi abuela. Yo me subía en esa mata a leer todo lo que encontraba. Esa es la época en la que yo más he leído. Yo era un devorador de todo lo escrito. Encontré la Aritmética de Rollo, la cogí y resolví todos los problemas, los logaritmos, y cuando llegué a Puerto Plata me ponía a discutir con el profesor. Recuerdo que le replicaba al profesor. En esa mata me ponía a leer la revista Carteles, dirigida por Alfredo Tequiles. En esa revista aprendí a hacer los crucigramas. Un día pensé lo curioso que era, que años más tarde terminé viviendo de hacer crucigramas. Es más, de niño, yo cambiaba juguetes por libros. Me pasé la infancia leyendo. Era un apasionado del idioma. En siendo cosas del idioma yo lo recortaba.

4. A Colombia
Cuando tenía 10 años mi familia y yo nos fuimos a Colombia. Mi papá era muy amigo del señor Ramón Silva en Colombia, ese señor tenía un negocio de cine, entonces mi papá decidió viajar allá para buscar mejoría. Salimos para allá. Recuerdo que estuvimos como 17 días en Haití esperando un barco y al fin cruzamos el Canal de Panamá, llegamos a Buenaventura, etc, etc. Allá, desde muy jovencito tuve muchas responsabilidades con los negocios de la familia. En una ocasión mi papá me mandó a que fuera a Cali a comprar un giro, yo tenía 11 años. Me fui solito en un tren, tenía que llegar, buscar una posada para pasar la noche. Recuerdo que coloqué el dinero debajo de la almohada y esa noche dormí con un solo ojo. Era un recorrido muy largo para un niño muy pequeño y además tenía que ir a hacer un trámite en un banco. Mi papá me tenía mucha confianza. En Colombia vivimos tres años.

5. De Vuelta al país
Regresamos con motivo de los acontecimientos de 1930. Papá decidió regresar al país. En Colombia mi papá administraba cines y cuando regresó al país incursionó en ese negocio. Recuerdo que en Colombia, yo ponía los proyectores al revés. Me ponía a inventar con eso, expuesto a que ese aparato me diera un corrientazo. Allá se acostumbraba lo que eran los convites, que consistía en un grupo que salía con una bocina a promocionar la película de esa noche. Yo era el jefe de la cuadrilla.

6. Los crucigramas
Con la Revista Carteles aprendí a hacer los crucigramas. Como me apasionaba todo lo relativo al idioma, me entretenía mucho haciendo crucigramas, y con el tiempo llegué a estandarizarlos de manera tal que los que hago son silábicos y me limito a rellenarlos. Son unos crucigramas especiales. Pero ya tengo a mi sucesora, que es mi nieta Karina. Ella tiene una letra preciosa. En un momento me vi impedido de escribir, tuve dos semanas interno y llegó un momento en que me resultaba muy difícil escribir. Es más, tuve que asistir a terapia. En esa situación mi nieta comenzó a ayudarme. Llevo más de 25 años haciendo crucigramas como trabajo.

7. Trabajo en el Estado
Yo soy de los muchachos del 46. Era un grupo de jóvenes que nos llamábamos Los Muchachos del 46, porque en ese año nos graduamos de ingeniero civil. Recuerdo nuestra reunión en 1996, cuando cumplimos 50 años de graduados. Trabajé en el Estado en el INDRHI y Obras Públicas, donde ejercí mi carrera de ingeniero civil. Fui constructor de diversas obras de gran importancia, entre ellas la cárcel de Moca. Trabajé como socio accionista de la empresa de Construcciones Civiles y Marítimas CxA, – Cocimar- . Mi socio era Mario Penzo, y ahora estoy trabajando en las correcciones del libro de uno de sus nietos, que lleva su mismo nombre.

8. Ratón de biblioteca
Hoy en día, salgo todos los martes a la Academia Dominicana de la Lengua, donde estoy organizando la biblioteca. Yo organicé la biblioteca del Listín Diario y de la Gran Logia de República Dominicana. Yo digo que soy un ratón de biblioteca. Hace un cuarto de siglo que ingresé a la Academia Dominicana de la Lengua. Yo publicaba una sección que se llamaba “Homofonía y Ortografía”. Entonces yo recopilé todas las palabras homófonas, con la idea de editar un libro, al cual he llamado “El muerto”, porque no hay manera de que lo termine, porque cuando estaba a punto de terminarlo, llegó el nuevo diccionario y me dije que tenía que actualizarlo.

9. Adiós a la compañera
Enviudé hace mucho tiempo. Conocí a mi esposa donde su hermana Altagracia. La conocí en la Ciudad Colonial. Tuvimos seis hijos, tres hembras y tres varones. Mi esposa estuvo muy aquejada de salud y ya en los últimos años empeoró. Me dediqué a cuidarla y lo dejé todo. Ella se llamaba Dolores Nivar de Campos. Falleció en 1997. Estuvimos casados por 50 años, así es que su enfermedad me cambió por completo, a tal punto que yo, que no sabía nada de las cuestiones caseras, me convertí en un experto en cuestiones del hogar. A principios mi familia se asustó mucho, porque al haberme entregado en cuerpo y alma a cuidarla, ellos pensaron que no iba a soportar su ausencia.

10. Preocupaciones
De las cosas que más me conmueven y hacen sufrir son los feminicidios, la falta de seguridad y la delincuencia. Me duele ver a lo que ha llegado mi país. Esa incertidumbre y atrocidades que se ven en el país son muy preocupantes, y te puedo decir que me hacen sufrir mucho. Uno no se atreve a salir por los atropellos. Me duele mucho ver niñas de 12 años que ya son madre. Todo eso a uno le duele en el alma porque uno quiere su país, su tierra.

La lectura: Una pasión de siempre

“Tengo por costumbre, bañarme a las cinco de la mañana. Tan pronto concluyo mi baño, comienzo a leer los periódicos, eso sí, con mi pluma roja en las manos, y en siendo errores los voy marcando todos. Luego me desayuno y me pongo a trabajar en los crucigramas. Mi nieta Karina me ayuda a hacerlos y yo se los corrijo, pero ella me ha superado con creces.

Pero siempre me vas a encontrar leyendo cualquier cosa, porque es algo que me gusta desde que tengo uso de razón. Eso sí, no me pongo a leer si no es con mi pluma roja en las manos. Siempre estoy corrigiendo todos los escritos, sin importar que sea un libro, periódico o revista”.

Muchachos
Yo soy de los muchachos del 46. Era un grupo de jóvenes que nos llamábamos Los Muchachos del 46, porque en ese año nos graduamos de ingeniero civil. Recuerdo cuando cumplimos 50 años de graduados.

País
De las cosas que más me conmueven y hacen sufrir son los feminicidios, la falta de seguridad y la delincuencia. Me duele ver a lo que ha llegado mi país. Todo eso a uno le duele en el alma.

Árbol
Recuerdo de mi infancia, una mata de limoncillo que había en el patio de mi abuela. Yo me subía en esa mata a leer todo lo que encontraba”.

Pasión
Me pasé la infancia leyendo. Era un apasionado del idioma. En siendo cosas del idioma yo lo recortaba todo”.

Regreso
Papá decidió regresar al país. En Colombia mi papá administraba cines y cuando regresó al país incursionó en ese negocio”.

Aprendiz
Con la Revista Carteles aprendí a hacer crucigramas, me apasionaba lo relativo al idioma, me entretenía mucho haciendo crucigramas”