Doctor Juan Alfonseca y Arvelo

Para sostenerse durante sus estudios, aprendió zapatería y se empleó en un comercio frente al hospital Padre Billini.

Este famoso “médico de París”, nació en Santo Domingo el 28 de marzo del 1846. Sus estudios básicos los hizo con el maestro Carlos Alonzo, luego ingresó al Seminario Conciliar de Santo Domingo, en donde se graduó de bachiller en Filosofía el 28 de diciembre del 1867, ante un jurado presidido por el rector, don Emiliano Tejera.

Para sostenerse durante sus estudios, aprendió zapatería y se empleó en un comercio frente al hospital Padre Billini.

Ingresó al Ejército Nacional, y allí le tomó amor a la medicina, ya que fue asignado al Hospital Militar en donde practicaba. Ingresó de nuevo al Seminario Conciliar, para estudiar medicina en el 1869, y fueron sus profesores, los doctores Pedro Delgado, Pedro Piñeyro y Manuel Durán. Estudiante excelente, recibió su título de licenciado en Medicina y Cirugía y médico titular de Primera Clase, el 25 de septiembre del 1874.

Formó parte del único grupo de médicos graduados en el Seminario Conciliar. Recibió su exequátur del presidente de la República el 26 de septiembre del 1874. Durante sus estudios y en diversas ocasiones dio muestras de elevado patriotismo, al enfrentarse firmemente a las aspiraciones de arrendar la Bahía de Samaná a los Estados Unidos de Norteamérica.

Al año siguiente, 1875, se convirtió en el primer dominicano becado por el gobierno para estudiar en el extranjero, ya que haría su doctorado de Medicina en París. Durante su permanencia en aquella ciudad francesa, pasó múltiples necesidades, ya que el cambio de gobierno en el país le privó de la beca, y llegó a pasar hambre, pero su afán de superación le impulsó a seguir adelante.

Dominicanos que viajaron a París contaban de sus necesidades y se organizó en la ciudad de Santo Domingo una colecta para reunir el dinero con el que terminar sus estudios.

En París se destacó también por su dedicación y excelentes calificaciones y llegó a ser monitor de cátedra. En mayo del 1879 fue nombrado Miembro Asociado Extranjero de la Sociedad Francesa de Higiene. Recibió su título de doctor en Medicina el día dos de julio del 1879.

En 1880 la Gaceta Oficial publicaba una nota sobre el regreso del doctor Alfonseca, quien siempre firmaba sus indicaciones como “Dr. Alfonseca de París”. En ese mismo año fue nombrado catedrático del Instituto Profesional en Medicina, Cirugía y Farmacia.

Ejerció siempre en Santo Domingo, y era considerado como uno de los médicos más famosos de la época. Era un profesor nato, además de un excelente clínico, generoso además, ya que ofrecía clases particulares de Medicina de forma gratuita, entre ellos a profesionales como el doctor Narciso Alberti.

De carácter introvertido y excéntrico, sobre él se crearon muchas anécdotas, se dice que paseaba en un coche y llevaba un grupo de gansos que le acompañaban.

Honrado hasta el extremo, se cuenta que había una familia de apellido Alemar, que le pagaba una iguala para atenderles.

En una ocasión se enfermó gravemente un joven de esa familia y el doctor Alfonseca luchó por semanas para finalmente salvarle.
El padre agradecido, quiso pagarle, pero el doctor Alfonseca lo rechazó ofendido, ya que ese servicio era parte del acuerdo. En ocasiones viajaba al interior del país para casos extremos en que era llamado por su excelencia.

Siempre tuvo consultorio en la esquina de las calles Separación ( hoy el Conde) con la calle Santomé.

En el 1888, recibió un reconocimiento de la Cruz Roja Francesa, y en el 1892, fue presidente de la Asociación Médica de Santo Domingo. Participó activamente en una campaña en Azua contra la fiebre tifoidea, pero en abril del 1900, falleció a causa de una epidemia de influenza.