Carlota Carretero:“No me quedo anclada a amores que ya no pueden ser”

Carlota Carretero no descarta regresar a la televisión.

Carlota Carretero siempre se sintió atraída por el arte, y aunque en principio quería ser pintora, por esos azares de la vida, terminó siendo actriz de teatro

De niña le gustaba pararse frente al espejo a personificar a otros. Eso era lo que más disfrutaba jugar. Así, sin saberlo, aquella niña rebelde e inquieta comenzaba a desarrollar su potencial como actriz. Inventar diálogos y personalidades muy diferentes a sí misma, les permitió a algunos en su entorno darse cuenta de que Carlota llevaba la actuación en sus venas.

Sin embargo, su sueño era convertirse en artista plástica, amaba pintar y tan pronto como le fue posible se presentó en la Escuela de Pintura de Belllas Artes, para comenzar a aprender las técnicas del dibujo y la pintura, pero, se encontró con que la escuela estaba cerrada. Fue cuando el portero de la institución cultural le dijo que ella era muy joven para asistir a esa escuela y que además ésta estaba cerrada. Es entonces cuando le sugiere que se matricule en la Escuela de Teatro. Y así lo hizo.

Muchos años después, diversos escenarios recorridos y cientos de personajes puestos en escena, Carlota afirma que encontrar la escuela de pintura cerrada, fue definitivamente para bien, pues la de actriz es una carrera que ha disfrutado en grande, así como cada uno de los personajes a los que le ha tocado representar y que les han permitido ser otra, vivir sus vidas y contar sus historias.

1. De La vega
Soy hija de Juan José Carretero Gómez y de Violeta Galán de Carretero. Tuvieron cinco hijos, de los cuales yo soy la tercera. El primero es un varón, se llama Juan José; después está Violeta, luego, sigo yo, después Maite y la última, Irina. Todos viven gracias a Dios. Nací en La Vega y cuando yo tenía cinco años nos trasladamos a la capital, la única que nació en la capital fue Irina. Siempre me pasaba las vacaciones en La Vega y en Jarabacoa. Los carnavales en La vega son inolvidables. Iba mucho de visita donde mi abuela Carlota. Eran otros tiempos. Vivíamos en la calle Nouel con Duarte, en un edificio, ahí jugábamos basquetbol, fútbol, porque mi padre y mi hermano son deportistas natos. Esos eran los juegos, aunque yo jugaba mucho con mis barbies, pero desde niña me gustaba mucho la soledad y crear personajes frente al espejo, cuando aún no sabía que quería ser actriz. Esos eran mis juegos básicamente. Mi hermana Violeta, que es médico, era la más tranquila.

2. Educación en valores
De los ejemplos del hogar valoro mucho la honestidad, el nivel cultural que hay en mi casa, que cuando nos estaban formando mis padres tuvieron muy en cuenta la importancia de la cultura, del buen decir, de la buena educación, las cosas elementales para una buena inserción en la sociedad y la forma en que mis padres siempre mantuvieron su familia unida, cómo preservaron ese lazo entre nosotros. Hemos tenido momentos difíciles como todas las familias, pero siempre hemos encontrado el camino de la armonía y de la tolerancia. Somos muy unidos y nos apoyamos unos a otros. Yo soy a la que menos le gusta ir a las fiestas, pero en general mi familia es de reunirse a cenar, celebrar los cumpleaños. Esa es una parte muy linda. Éramos y seguimos siendo una familia muy unida y con muchos valores. Valores que todavía conservamos. Cuando dije que quería ser actriz, la idea no gustó en mi casa, pero eran muy amantes de la cultura, mi mamá era declamadora y mi papá escribía poemas y pintaba, ambos leían mucho, al final entendieron y me dejaron ser. Les agradezco infinitamente que me dejaran ser, porque sé de mucha gente que no la dejaron ser. Sé que ellos sienten satisfacción de haberme permitido lograr mis sueños.

3. Rebelde
Era muy traviesa, pero más que traviesa, era muy rebelde. No me dieron muchas pelas, pero sí me dieron mis pelas. Yo era muy rebelde, cuando me daban las pelas, yo decía: “No me dolió. Ya, ¿terminaste?”. Ya tú sabes lo que eso traía. Pero en general recibí mucho amor, porque mi papá, después que me daba la pela, buscaba conversar conmigo muy amorosamente, me explicaba lo que había faltado por explicarme y me daba mucho cariño. A él era que le tocaba esa parte de dar la disciplina más fuerte, porque mi mamá solo decía: “se lo voy a decir a tu papá”, y casi nunca le decía nada. Éramos cinco y mi papá nos las iba anotando, nos decía: “Va una, va otra”. Entonces un día recogía todo y nos decía: “El corte parejo”. Era un par de correazos por las piernas, pero yo ganaba más por ser tan rebelde.

4. Formación artística
Estudié teatro en Bellas Artes, en la Escuela de Teatro. Fue una casualidad, porque yo iba para la Escuela de Pintura, porque lo que me gustaba era pintar. Pensé que sería pintora, pero cuando llegué a la Escuela de Pintura, la escuela estaba cerrada. Entonces el portero me dijo que yo era muy joven para estar en esa escuela, y que además estaba cerrada. Entonces, me fui a Bellas Artes y encontré que daban clases de teatro, además, Silvia, una amiga de mi hermana, me había dicho que yo daba para estudiar teatro, porque a mí me gustaba estar imitando a la gente, era muy chistosa y muy extrovertida. Me llevé del consejo. Fui a ver una obra en Casa de Teatro y me gustó. No me gustaba tanto como la pintura en ese momento, pero luego me di cuenta de que sí. Hay cosas que yo entiendo que la pintura me hubiera ahorrado, como por ejemplo, la constante exposición al público. A mí me gusta mucho la soledad y en el teatro tengo que trabajar con mucha gente.

5. En el escenario
Fuimos a un festival de teatro en Santiago y ahí presentamos una obra que habíamos ensayado en la Escuela de Teatro, que se llama “La Maestra”, una obra de un autor colombiano que se llama Enrique Buenaventura. Era una obra de corte social, de una maestra que había sido torturada. Es uno de esos episodios latinoamericanos muy interesantes, un personaje que yo viví con mucha intensidad. Ese fue mi primer encuentro con el público. Luego hice otras obras, como Dos Viejos Pánicos, La Gaviota. Esas fueron mis primeras obras a nivel profesional.

6. Los retos
Me gustan los personajes difíciles, los fáciles no me gustan para nada. Me gustan los retos, pero cuando me embarco en esos retos, no me parecen tan difíciles. El grado de dificultad se da si es un personaje muy físico, no sé. Ninguno me ha resultado muy difícil, porque yo voy viviendo el personaje día a día, desde que me embarco en los ensayos, y voy construyéndolos durante el proceso de trabajo junto al director y los demás actores. No me he encontrado ninguno difícil. Uno tiene un radar. Lo primero es que hay un personaje que no tiene que ver si le gusta o no le gusta al público, además no soy yo quien tiene que conquistar al público, es el personaje que estoy interpretando el que debe conquistar al público. No me puedo salir de lo que ya hemos ensayado para gustarle al público. Quien se la juega es el personaje.

7. Blanco y negro
Lo bueno de ser actriz, es poder ser otra, tener la habilidad de meterse en otra piel, explorar esa otra vida y ver cómo pensaba esa persona y lo que eso te aporta. Tienes que pensar como esa otra persona y abrir tu mente, porque no todo el mundo se parece a ti, pero por no parecerse a ti no es peor que tú. Es otro ser humano y eso te abre y aumenta tu sensibilidad para comprender el ser humano en toda su dimensión. Eso te permite ser más tolerante, más respetuoso de las creencias y del pensamiento de los demás. Tener la posibilidad de ver cómo piensan los demás, es lo que más me ha hecho crecer como ser humano. Lo que menos me gusta es cuando tengo que estar en lugares muy concurridos, cuando tengo que asistir a algún lugar, cuando lo que quiero es quedarme en la casa leyendo un libro o ensayando o haciendo otra cosa. Me gusta la soledad.

8. Personajes
Los personajes que más me gustan, por lo que yo aprendo de ellos y por lo que aprende la gente, son las heroínas. Esas mujeres que tienen la capacidad de darse completamente a la sociedad. Son personas que de una manera discreta van desarrollando una obra, una manera de pensar, van cambiando los espacios, como Salomé Ureña que transformó la educación y el pensamiento de la mujer y sobre la mujer. Quizás pude desarrollar más a Minerva Mirabal, que siempre que la he interpretado siento esa gran fuerza de una mujer valiente. Admiro en ella la intrepidez y hay momentos de su historia que me conmueven profundamente. Igualmente me conmueven personajes como Mamá Tingó, María Trinidad Sánchez y otras mujeres que han transformado de manera positiva los espacios en los cuales han estado viviendo.

9. De los amores…
El amor, como siempre, viene y va, y yo no he sido distinta en ese aspecto. Como soy una persona que me gusta vivir con mucha honestidad mis momentos, mis etapas, he tenido mis altas y mis bajas. Me casé, de ese matrimonio nacieron dos hijas lindísimas, maravillosas, Fiora y Renata, que han sido mi razón de estar aquí. Que cuando no tenía muchas ganas de levantarme, porque soy muy propensa a la melancolía, ahí estaban mis hijas que me alegraban y me impulsaban a continuar. Ese matrimonio no prosperó, pero nos dejó esas dos maravillosas hijas y una muy buena experiencia de crecimiento. No soy una persona que se queda en los viejos amores. Luego de que me divorcié tuve la oportunidad de explorar y conocerme a mí misma y en esa búsqueda finalmente encontré. Tuve mis amores, los cuales disfruté y crecí muchísimo con ellos. No me quedo anclada a amores que ya no pueden ser. En eso tengo inteligencia emocional. Hace 20 años, encontré a mi compañero Miguel Hiraldo, con el cual tengo una unión libre, porque ya me quedé que no creo en el matrimonio y vivimos de una manera muy particular, porque cuando me encontré con él, ya él tenía sus hijos y yo a mis hijas, entonces decidimos mudarnos en el mismo edificio, yo en el apartamento de arriba y él en el piso de abajo. Hacemos mucha vida en común, pero los espacios están bien definidos y establecidos. Él es muy creativo, es publicista y músico, por ese lado nuestros mundos profesionales se vinculan mucho.

10. Melancólica
Soy muy melancólica, cualquier cosita me hace llorar, sobre todo cuando era más joven. Y aunque no he cambiado mucho, puedo decirte que esa parte emocional de mi naturaleza puedo manejarla mejor. Sufro por muchas cosas, sufrí, por ejemplo, con el divorcio, un proceso difícil de superar y de asumir; por ejemplo, cuando veo a mis padres, que ya no están tan jóvenes y los he visto afrontar algunas enfermedades. Me afecta ver la decadencia de ellos. Mis hijas no me han dado mayores complicaciones. Me afectan los problemas sociales. Me duele cuando veo a la gente pasando trabajo. Me indigna el terrorismo.

Heroínas
Los personajes que más me gustan, por lo que yo aprendo de ellos y por lo que aprende la gente, son las heroínas. Esas mujeres que tienen la capacidad de darse completamente a la sociedad.

Fuerza
Siempre que he interpretado a Minerva Mirabal, siento esa gran fuerza de una mujer valiente. Admiro en ella la intrepidez y hay momentos de su historia que me conmueven profundamente.

Educación
Cuando nos estaban formando, mis padres tuvieron muy en cuenta la importancia de la cultura y de la buena educación”.

Rebeldía
Yo era muy rebelde, cuando me daban las pelas, yo decía: “No me dolió. Ya, ¿terminaste? Ya tú sabes lo que eso traía”.

Casualidad
Estudié en la Escuela de Teatro. Fue una casualidad, porque yo iba para la Escuela de Pintura, pero cuando llegué la escuela estaba cerrada”.

Difíciles
Me gustan los personajes difíciles, los fáciles no me gustan para nada. Me gustan los retos y cuando me embarco en ellos, no me parecen tan difíciles”.