“La cultura debe ser la verdadera escuela de una sociedad”

En su faceta de escritor, lo que más le satisface a Odalis G. Pérez es describir espacios, lenguajes y cimientos de creación.

Su primer libro de poesía lo escribió en 1987, luego de haber ganado el segundo premio de Poesía Casa de Teatro, recuerda el escritor Odalis G. Pérez, el cual “tuvo gran posicionamiento de lectura desde que salió”, lo que dio lugar al lanzamiento de un segundo libro de poesías que tituló “La pirámide en el hombre del Dios un año después”. “Habitácula fue un libro marcado por una antología de huella, la voz y el lenguaje poético mismo, luego de pasar varios años escribiendo poesía en otra lengua, debido a mis años de estudio en los Balcanes (Bucarest-Rumanía)”, expresa el también investigador, educador y crítico de arte. Indica que si pudiera cambiar algo en apoyo para nuevos escritores, les facilitaría modos de trabajo intelectual y educativo, a través de la integración de sus productividades, reconociendo sus formas y dinámicas de vida y creación. En tanto, que “a los jóvenes que empiezan a escribir poesías les aconsejaría trabajar la lengua, los diversos lenguajes de comunicación y significación; trabajar la poesía y su propio imaginario desde la creación verbal”.

¿Cómo se inició en la escritura?
Escribía en soledad en mi pueblo, San Cristóbal, donde asistía como participante y colaborador a instituciones culturales, grupos de teatro y poesía (Acción Católica, Grupo Teatral la Rueda, Grupo de teatro La llave y a la Agrupación Coral Calíope fundada por el profesor Servio A. Uribe. El teatro, la declamación y la escritura poética ocuparon mis comienzos, entre 1972 y 1977, publicando también en los suplementos y revistas de entonces (suplemento del Listín Diario, Artes y Letras, suplemento Aquí Cultural de La Noticia, Revista Liberación). Me gradué en la Escuela de Arte Escénico de Bellas Artes en 1975, pero como estudiante fui asistente del profesor Marino Hoepelman, de Salvador Pérez Martínez y de Pericles Mejía. Luego de graduarme pasé a ser profesor de la escuela. A solicitud de Salvador Pérez Martínez, fui nombrado profesor de Laboratorio e Introducción al teatro, pero más tarde tuve que tomar las materias de Historia del Teatro y la Literatura dominicanos que impartía el profesor Narciso González, quien tuvo que dejar la Escuela de Arte Escénico para enseñar en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Ya siendo profesor en la Escuela de Arte Escénico de Bellas Artes un grupo de actores decidimos ponernos bajo la orientación del maestro Iván García Guerra para fines de re-aprender la profesión de teatro (dirección, actuación, vestuario, escenografía dramaturgia), bajo perspectivas más contemporáneas.

¿Qué respuesta tuvo de sus padres o familiares?
Mis padres no querían que estudiara teatro ni literatura. Más bien, deseaban que me graduara de Perito Agrónomo o Perito Técnico en el Instituto Politécnico Loyola, donde fui educado hasta el Primero de Bachillerato Técnico, cuando decidí abandonar aquellos estudios y optar por el Bachillerato teórico en el Liceo Manuel María Valencia de San Cristóbal, de donde fui expulsado por razones políticas. Concluí el Bachillerato en Filosofía y Letras en 1975 en el Liceo Manuel Rodríguez Objío de Santo Domingo. Mis padres no aceptaron por aquellos años mi decisión, pero luego se resignaron.

¿Qué género escribe?
Poesía, cuento, teatro y ensayo.

¿Cuál ha sido su libro más vendido?
La ideología rota (2002), aunque también Principios de estética y educación artística (2005).

¿Qué poeta o escritor cree que ha influenciado su escritura?
Han sido varios: Dante, Góngora, Lezama Lima, Edmond Jabès.

¿Un escritor debe ser sentimental?
No. Debe ser “sentiente”.

¿Cómo considera el papel que le atañe a la cultura?
Integrador, orgánico, dinámico, decisivo y comprometido.

¿Cómo ve la literatura, y en particular la poesía en América Latina?
Entre fundación y crisis. Entre incidencia y disidencia. Entre creación y lenguaje. La poesía es el estado natural de la literatura en América Latina. Tengo una tesis alrededor de dicha problemática.

¿Puede la cultura aportar algo a los cambios que viven sus sociedades?
¡Claro que sí! El sentido de toda cultura está en sus capacidades de creación, acción e imaginación fundante y dialogante. Todo movimiento cultural, si lo es realmente, genera valores productores de conciencia y obras que constituyen ejes, formas y fuerzas de comunicación, relación y movimientos de creación e instrucción. Pero todo eso no se ha entendido claramente en algunas sociedades de América Latina, el Caribe, ni en muchos lugares donde algunos Estados intervienen en los problemas y asuntos culturales de manera negativa, quebrantando y dañando perspectivas, pero también borrando horizontes, metas serias y útiles del sujeto crítico y productor de nuestros días.

¿El Estado debería pagar para que los escritores escriban?
Ese sueño sería la mayor conquista social de los escritores, no solo en República Dominicana, sino en todo el mundo.

¿De qué trata su más reciente libro titulado “Planetario”?
Planetario es un libro con un lenguaje englobante de líneas creacionales. Es también un acto de autopoiesis. Sus fuerzas de expresión se producen a partir del intercontacto público-autor y quiere ser varios ejes de comunicación poética. Todo lo demás debe advertirlo y pensarlo el lector y la crítica literaria.

¿Qué actividades realiza como escritor y cuáles son sus proyectos?
Escribir mis libros, leer los libros de los colegas escritores. Dictar conferencias, cursos y ofrecer programas educativos sobre las letras y las humanidades. Sobre mis proyectos literarios debo decir que no creo tener la suficiente vida para llevarlos todos a cabo.

Libro
En mi nueva obra presento una visión rítmica del texto verbal incidente en una concepción unificante del poema como experiencia de lenguaje”.