Gualey promueve desarrollo inclusivo con la educación

El Instituto Politécnico Parroquial Santa Ana educa a 720 jóvenes en diferentes áreas.

Los residentes en el barrio de Gualey están enfocados en desarrollar la comunidad aprovechando el talento y potencial de su gente. Quienes se integran de cierta forma a alguna de las más de 100 organizaciones sociales que buscan mejorar diariamente las condiciones de todos.

Gualey está ubicado en el litoral oeste del río Ozama, en el Distrito Nacional, fue fundado en el año 1957 por un grupo de familias pobres que fueron desalojadas de Farís, hoy ensanche Luperón y Espaillat, así como por emigrantes de zonas rurales empobrecidas del país, a quienes el dictador, Rafael Leonidas Trujillo Molina, cedió los terrenos que hoy ocupan los habitantes de esta barriada.

A principio de su fundación, tuvo por nombre Pinar del Río, en honor a la provincia cubana del mismo nombre; luego se le llamó San Rafael para resaltar la figura del sátrapa gobernante de la época, Leonidas Trujillo y más tarde, fue renombrado como Gualey.

Protección a los más necesitados

Una de las entidades más reconocidas en este barrio es la Junta de Desarrollo Gualey (Judegu), que promueve el cuidado de los adultos mayores y el crecimiento personal y profesional de los jóvenes y niños de esta comunidad que tiene una población de 21,147 habitantes. Está bajo la dirección de Arelys Morán, quien por más de 20 años ha luchado por el bienestar de los ancianos, brindándoles comida, medicamentos, y entretención, así como formación para los jóvenes en ámbitos como las artes, las lenguas extranjeras, y formación técnica.

Comenzó en 1997 junto a su fallecido esposo, Radhamés Curiel, a poner su mirada en el servicio a la comunidad con tan solo 25 envejecientes. Actualmente recibe diariamente a más de 100 ancianos que se encuentran en condiciones vulnerables y no encuentran qué comer, además les brinda un ambiente tranquilo en el que disfrutan con sus contemporáneos.

“Estamos comprometidos con todos ellos, porque apostamos a un Gualey mejor, por eso aportamos desde hace dos décadas con nuestro granito de arena, que se ha convertido en una felicidad incuestionable para muchos de nuestros favorecidos. Nuestros frutos se están viendo, lo mejor es que son valorados”, asegura Morán.

Esa valoración la externa con emoción Ismael Lorenzo, quien lleva doce años yendo día tras día a la Junta de Desarrollo Gualey en busca de comida y tras las conversaciones que por horas sostiene con “buenos amigos” que ha conseguido allí.

Lorenzo expresa que el apoyo que ha recibido de la Junta le ha causado “mucha felicidad” y afirma que no cambiaría su visita a ese espacio “por nada del mundo”.

La Junta de Desarrollo Gualey además de brindar cuidados especiales a los adultos mayores, también ofrece orientación en diversos temas a jóvenes a través de charlas y conferencias.

“Por lo general son charlas de prevención de embarazos en la adolescencia, la violencia intrafamiliar, la prevención del cáncer, el tema de las drogas, y hasta la resolución de problemas. Hacemos que nuestros jóvenes aprendan lo mejor a través de esas actividades, porque sabemos que tienen el potencial para desarrollar la comunidad y les damos ese empujón para que vayan detrás de las cosas que realmente son importantes para su crecimiento personal y profesional”, afirma Morán.

Educando para el desarrollo

Otra organización que trabaja por el progreso de Gualey es el Instituto Politécnico Parroquial Santa Ana (Ipopsa), el cual realiza una labor ejemplar a favor de la educación y la formación técnica de cientos de jóvenes residentes en la zona.

El Ipopsa, fundado como politécnico en 1988; antes fue la escuela Santa Ana, abrió sus puertas el 16 de enero de 1990, iniciando su área técnica un año después; ha graduado a más de cuatro mil bachilleres en las áreas de electrónica, electricidad, artes gráficas, administración y comercio, mención contabilidad y finanzas, corte y confección e informática.

Otro elemento resaltable, es que es el único centro escolar del país que contempla en su agenda curricular el bachillerato en Artes, donde se imparten, además de las materias básicas, las clases de música y artes visuales.

La subdirectora de esta institución es Geovanna Rodríguez, del Instituto Secular Nuestra Señora de la Altagracia, quien afirma que Ipopsa se enfoca en sacar lo mejor de sus estudiantes, “jóvenes dedicados y entregados a su crecimiento en todos los aspectos”.

Rodríguez tiene diez años viviendo en esta comunidad, y dice que allí solo ha tenido buenas experiencias. “Hay mucha gente que trata realmente de ser buena y digna, porque es un lugar que tiene todas las condiciones para eso”.

El centro, que también funciona en conjunto con la Parroquia Santa Ana, cuenta con 720 estudiantes actualmente.
Una de ellas es Raquel Méndez, estudiante de música desde hace dos años. Tiene 16 años, y dice que su pasión por este arte es lo que la mantiene feliz, “motivada para salir adelante”.

“Antes me recomendaron estudiar comercio, pero por haber iniciado mi formación en música hace 10 años, preferí continuar con mis estudios en esa área, porque es lo que realmente me apasiona. Además la calidad de los maestros aquí me sorprende cada día, porque te dan la oportunidad de crecer y te van puliendo poco a poco para que seas una profesional de valores y comprometida”, expresa Méndez.

Esta pequeña quiere ser “alguien grande en la música”, y está convencida que la enseñanza que se le está brindando en este centro la está llevando por ese camino de éxito que tanto anhela.
De acuerdo con la encargada de pasantías del centro, Yuselis Pérez, un promedio del 60% de los estudiantes de ese centro es contratado por las empresas en la que hacen sus pasantías, “lo que evidencia que la formación que se brinda es de calidad y promueve el mejoramiento de los jóvenes de Gualey”.

Cultura y deporte

Asimismo, otra organización conocida por todos los que viven en esta comunidad es la Asociación de Grupos Deportivos y Culturales de Gualey (Agrucudegua), una entidad sin fines de lucro fundada en 1974, que desde entonces se ha mantenido trabajado a favor de los niños y jóvenes que aman la recreación sana, como el deporte, la cultura y las artes plásticas.

Desde clases de danza del vientre (Belly Dance), karate, ajedrez, música, entre otras, han sido cientos los jóvenes de Gualey que han recibido el apoyo de esta entidad para el crecimiento de sus aptitudes, y resaltan el valioso interés de Agrucudegua de aportar a la mejora de esta comunidad a través de estas áreas.

“Nada malo puede salir de ahí. Los instructores se esmeran para que aprendamos y crezcamos como personas. Sabemos que estamos en un ambiente complejo, pero eso no quiere decir que nos dejemos afectar por esta circunstancia. Elegimos estar y crecer aquí, porque sabemos que Gualey tiene lo mejor en su gente, trabajadora, entregada y luchadora”, dice Iván Jiménez, estudiante de Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), e integrante de un grupo deportivo en la institución.

Luis Mena, uno de los dirigentes de Agrucudegua, señala que este centro ha sido fruto de innumerables talentos “que han resultado victoriosos en distintas olimpiadas y concursos, y ponen muy alto el orgullo del sector”.

Asimismo, Félix Castillo, presidente de la entidad, precisó que uno de esos jóvenes es Carlos Mella, quien quedó en segundo lugar en la categoría de karate en unas olimpiadas celebradas recientemente en Argentina.

Además, esta comunidad también cuenta con la Escuela de Formación Técnica de Gualey (Esfotegua), que desde hace 20 años viene formando a madres solteras con charlas de superación personal, violencia de género, equidad de género, empoderamiento femenino, entre otros temas.

Esfotegua igualmente capta donaciones de varias organizaciones nacionales e internacionales para distribuirla a los más necesitados del sector.

“Compartimos todo lo bueno que Dios nos ha dado, con la gente que más lo merece. En el barrio de Gualey se siente el optimismo y las ganas de luchar, por eso ayudamos y aportamos de nuestro tiempo para que siga creciendo y se note lo grande que somos como comunidad”, comenta Doris Portorreal presidenta de la institución que ha ayudado a miles de comunitarios a mejorar sus condiciones de vida.

Tal es el caso de Carmen Rodríguez, quien participó en una de las charlas sobre empoderamiento femenino, y considera que “el aporte que hace Esfotegua a Gualey es demasiado. Nos muestran que podemos empoderarnos y sacar adelante el barrio con lo que tenemos.”

Todas las instituciones de este barrio están integradas en la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo de Gualey (Coodegley), quien supervisa que todas cumplan con sus objetivos.

Arelys Merán
Apostamos a un Gualey mejor, por eso aportamos desde hace dos décadas con nuestro granito de arena. Nuestros frutos se están viendo”.

Geovanna Rodríguez
La educación es lo que nos está garantizando que nuestra comunidad salga adelante, y los pobladores comiencen a sobresalir”.

Geovanna Rodríguez, Comunitaria
En el Club Héctor J. Díaz van jóvenes a jugar diferentes deportes.
Arelys Morán, Comunitaria.