Impedidos físicos se refugian en el baloncesto

Acción del encuentro de ayer entre las selecciones de República Dominicana (franela blanca) y Nicaragua. Johnny Rotestán

Atletas relatan del cambio que le ha dado a sus vidas la práctica de este deporte. También hablan de las precariedades.

Junior Rafael Tavares Santos es oriundo de Santiago de los Caballeros. Nació sin la babilla en sus rodillas. A pesar de esa situación, no bajó la cabeza ni tampoco se quedó “tronchado” en su casa. En vez de eso, decidió echar hacia adelante y hoy su vida es otra. Jugar baloncesto en silla de ruedas ha sido el mejor “remedio” para curar ese tipo de situación con la que nació en términos mentales.

“Nunca le he dado mente a mi limitación física”, expresa Taveras Santos. “Ese ha sido mi motor de arranque. Ya tengo varios años jugando baloncesto y eso me ha cambiado mucho la vida. Tengo mi esposa (Yamilet Pimentel), quien ha sido un soporte en todo esto y además que en las próximas semanas me dará el mejor regalo de mi vida: un bebé”, agregó. Junior Rafael forma parte de una de las selecciones de República Dominicana que accionan en el primer torneo internacional de baloncesto en sillas de ruedas, inaugurado ayer con la participación, también de atletas de Nicaragua y Venezuela.

“Es grande la motivación que tienen cada uno de estos atletas en seguir superándose a pesar de registrar situaciones físicomotoras en sus cuerpos, en especial las piernas, donde muchos de ellos han sufrido de polio o que desde pequeños les amputaron una pierna”, relata Edén Cristian Carvajal, secretario general de la Federación Dominicana de Baloncesto sobre Sillas de Ruedas (Fedobasir) y quien también sufre de una deformación en una de sus piernas.

Reconoce que muchos de estos atletas viven en precarias situaciones y no cuentan, incluso, con la suma de dos mil dólares para comprar una silla. Entiende que eso no es obstáculo para que ellos sean entes que le sirvan a la sociedad, como es el caso de Luis Almeyda, de 20 años, quien fue víctima de la poliomielitis, y que, al igual que Tavares Santos, también tiene el baloncesto como una vía de superación. “Me motivé a través de un amigo que me invitó a jugar. De eso hace casi cuatro años. En principio mi mamá no quería que jugara, pero mi abuela sí. Gracias a Dios que me dieron luz verde para esto. En mí no hay barrera, no hay obstáculo. También estudio, a pesar de mi discapacidad”, relató Almeyda, quien en la actualidad cursa el tercero de bachillerato en el liceo secundario Virgilio Casilla Minaya, de Los Alcarrizos.

El baloncesto en silla de ruedas es uno de los deportes más populares del programa paralímpico. Se juega bajo las mismas modalidades que el de pie. La única diferencia consiste en que los jugadores deben tirar o pasar el balón después de empujar la silla dos veces.

“Este es un grupo de jóvenes que le dicen a la sociedad, que cuando la voluntad existe, no hay discapacidad que se interponga y esto no nos deja de enviar un mensaje claro a todos. La limitación física de una persona no implica que deba dejar de hacer las labores que realiza cualquier otra, por el contrario, una persona con alguna dificultad suele desarrollar habilidades superiores o diferentes a las de un individuo que no tiene ningún impedimento físico”, dijo Rafael Uribe, presidente de la Federación Dominicana de Baloncesto (Fedombal).

Junio Rafael Taveras Santos representa al equipo de Santiago en el torneo.