¡Sácale el jugo a la guanábana!

La guanábana se distingue, tanto por sus propiedades como por su sabor.

La guanábana es una de esas frutas que han sido subestimadas por años. La gente suele imaginarla solo como jugo, y cuando mucho en un helado. Los más fanáticos la aprecian en un bizcocho, pero desconocen que de ella pueden aprovecharse el fruto, las hojas, las flores, el tallo, la corteza y las raíces, sobre todo, para fines medicinales.

La pulpa de la fruta puede consumirse en jugo, y suele ser muy diurética. Las hojas se pueden consumir en té, al igual que la corteza del árbol. Las semillas pulverizadas sirven como repelente de insectos al untarse en la piel. Hay personas que licúan las hojas con un vaso de agua y se toman el zumo en ayunas, porque es desintoxicante.

Tiene más usos en la cocina de lo que aparenta. Y es que su sabor y textura se presta para elaborar múltiples platos. También para mixología y la repostería, para marinar y rostizar. Como fruta procesada, se puede encontrar su pulpa al natural, congelada, concentrada, formando parte de mermeladas, néctares, jaleas y purés.

La pulpa blanca, cremosa y dulce proporciona sales minerales, potasio, fósforo, hierro, calcio, lípidos, vitamina C, A y B. También, es deliciosa en batidos, jugos y tortas. Además, es una moderada fuente de fibra, y su pulpa contiene glúcidos de fácil metabolización. La guanábana es antimicrobiana y su escaso aporte calórico y graso hace de ella una aliada para personas que desean bajar de peso o simplemente mantenerlo. Igualmente, al poseer fibra soluble, comparada favorablemente con otras frutas tropicales, como las naranjas, presenta como ellas propiedades laxantes y aporta saciedad.