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“Desde niño me enamoré del sonido de la trompeta”

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Armando Beltré no sabe a ciencia cierta cuándo escuchó por primera vez las notas de una trompeta. Y más difícil le es recordar a quién escuchó tocar, por primera vez, ese instrumento.
Lo que sí sabe con exactitud es que desde ese instante haría todo lo necesario para tocar igual o mejor de lo que lo hacía la persona que escuchó tocar ese día. Con entusiasmo, participaba en las clases de música que le impartían en la escuela, ansioso porque llegara el momento en que le fuera entregado un instrumento musical, que de acuerdo a sus expectativas, no podía ser otro que una trompeta. Sin embargo, no fue así.

Para su sorpresa, lo que le entregaron al concluir sus clases de solfeo fue un clarinete, el que recibió sin ocultar su decepción. Más tarde, logró la trompeta que tanto anhelaba.

Su pasión por el arte y el sonido de su inseparable compañera, le ha permitido destacarse en los escenarios en los que ha acompañado a exponentes de la canción romántica, tanto del país como del extranjero. Su trompeta ha hecho la diferencia en las fiestas y grabaciones de las orquestas de merengue, música por excelencia de los dominicanos. En estas líneas, Armando hace un recuento de su historia de amor con la música.

1. Azuano
Nací en Azua. Mi papá, Luis Emilio Beltré, y mi madre Altagracia Ozema de Beltré. Mi papá no era muy fácil, éramos 32 hermanos. Con mi madre tuvo 12, pero murieron tres. Fui muy intranquilo cuando niño. Mi mamá tenía un colmado y cuando yo era pequeño, ella me subía en el mostrador a bailar y a la gente le gustaba mucho, pero algunas personas le decían que no me subiera ahí que la gente me iba a hacer mal de ojo. Mi papá era músico, tocaba el contrabajo. Era director de la banda de música de Azua. Mi mamá era muy romántica, cuando mi papá y ella compartían algún traguito en la casa, ella recitaba poesías.

2. Por mi trompeta
A los 12 años ya yo tenía una trompeta en las manos. Yo lloré bastante para poder llegar a tener esa trompeta en mis manos y en mis labios. En la escuela de música, cuando un estudiante ya estaba avanzado en el solfeo, le daban un instrumento, y yo estaba loco porque llegara ese momento, porque toda la vida anhelaba una trompeta. Desde niño me enamoré del sonido de la trompeta. Entonces, cuando me gradué en el solfeo, ya me correspondía un instrumento, pero lo que me entregaron fue un clarinete. Eso para mí fue como que me entregaran un tizón. Llegué a mi casa llorando muchísimo y mi mamá me preguntó que qué era lo que me pasaba, y le dije que yo no quería eso. Ella se lo dijo a mi papá. Mi papá me preguntó, y le dije que yo no quería eso. Entonces mi mamá le dijo a mi papá: “Si él no lo quiere, deja eso ahí”. Mi papá fue a la escuela de música y entregó el clarinete. En la escuela le habían dicho que no quedaban más instrumentos, pero apareció una trompeta toda destartalada y por eso no me la querían dar, pero yo le dije que me la diera así que yo la arreglaba. Entonces cogí cera de vela, la derretí y le cubrí las grietas que tenía, hasta que la arreglé y comencé a tocar, y así seguí estudiando.

3. Serenatas
Con el paso del tiempo me comenzaron a llamar para dar serenatas, y ahí me hice famoso, pero también tenía problemas porque mi mamá se negaba a que yo saliera de madrugada a exponerme a que me entraran a pedradas, pero a mí me gustaba salir a dar serenatas. Me encantaban esas canciones que estaban de moda en esa época. Seguí en Azua, dando serenatas y toqué en una orquesta de allá, que dirigía mi hermano mayor que era trompetista también, ahí fue que me enamoré realmente de ese instrumento musical. Decidí irme para la capital, ya tenía 16 o 17 años.

4. A la guardia
Cuando llegué a la capital, tenía que buscar dónde vivir. Me recibió una hermana de mi papá, que yo no conocía. Estuve en su casa como una semana. A la semana, ya yo estaba vestido de guardia. Ingresé como trompeta a la banda de música del Ejército Nacional. Me trataban con mucho respeto y admiración. Como a los tres meses me mandaron a buscar para trasladarme a la Fuerza Aérea, que se llamaba Aviación Militar Dominicana. Ahí fue donde en realidad estudié ese instrumento.

5. Arrestado
Recuerdo que una vez me arrestaron por 10 días, porque en la guardia se respetaba mucho la hora de reposo, después de la comida, pero yo no descansaba, me iba directo debajo de una mata a ensayar con mi trompeta y uno de los guardias me denunció, dijo que yo no dejaba descansar a los guardias después del almuerzo. Entonces un sargento me llamó la atención y yo le dije que a mí no me importaba, que yo estaba estudiando mi trompeta. Entonces él me dijo: “pues mire, vamos a la jefatura, para que usted repita eso que me dijo”. Cuando fuimos me arrestaron por 10 días. Había un coronel que era muy amigo del grupo de Ramfis, que su mamá era cantante y yo iba a su casa a cantar con su mamá, y por eso él me tenía aprecio. Cuando él se enteró que yo estaba detenido, fue a la cárcel y le conté lo que había pasado. Él se fue y ese mismo día llegó la orden para que me soltaran. Él me mandó a buscar y me dijo: “Mira, el general dio la orden de que te sacaran de la cárcel, pero a un superior tienes que respetarlo”. Seguí en la Fuerza Aérea, estuve cerca de cuatro años y conseguí mi baja y me fui para Venezuela.

6. En Venezuela
En Maracaibo viví tres años, en Caracas realicé algunas grabaciones con Billo Frómeta. En Maracaibo vivía un tío mío, un cantante, de nombre Alcibíades Sánchez Beltré, le decían Alci Sánchez, él me consiguió trabajo y por eso me fui para Maracaibo. Después él se fue y me dejó botado. En esos tres años, trabajé con un grupo donde habían dos venezolanos, todos los demás eran italianos. En ese grupo estuve dos años. Visitaba el país, pero me decidí a venir y quedarme para integrar la orquesta del maestro Rafael Solano, a la que aun pertenezco.

7. Más que un músico
Yo he acompañado a grandes artistas nacionales e internacionales que han cantado en el país. Uno de ellos fue Raphael de España, hicimos juntos el tema “Balada de la Trompeta”, en donde él hacía un sonido como una trompeta. Yo le dije a él que no iba a acompañarlo desde atrás, sino que bajaría y me pondría junto a él. En el caso de José José, las veces que venía aquí a cantar, en sus contratos, él pedía que en la orquesta el primer trompeta fuera yo. Siempre lo llamo para saber de su salud y para decirle que el pueblo dominicano está orando por él. En tres ocasiones lo llevé a mi casa en el ensanche Luperón. Para mí este es un don que Dios me dio. Tocar la trompeta es mi vida. Yo nunca tocaba sentado, siempre me pongo de pie. El director de la orquesta no me mandaba a sentar. Esta trompeta es mi vida, la llevo a todas partes, no la dejo nunca.

8. El amor de Rosa
Conocí a mi esposa cuando estaba en una época de mucho trabajo. Nos enamoramos y nos casamos. Ella se llama Rosa Nelly Sosa de Beltré, pero yo le quito el Sosa. Tuvimos cinco embarazos, de los cuales perdió dos, así que tenemos tres hijos. Ya somos abuelos. Ella es una mujer muy especial que supo entender mi carrera y por eso nos hemos mantenido juntos.

9. Viajes
La primera vez que viajé en un avión fue con la orquesta de Rafael Solano, fuimos a Nueva York. Nunca olvidaré los viajes con la orquesta de Solano. Después realicé un viaje a Madrid, con una delegación artística acompañando a Casandra Damirón, ella nunca me dijo Beltré, me decía Belcuatro. En ese viaje, en España estuvimos con Radhamés Trujillo, ya habían matado a Trujillo y ellos estaban todos allá. Rafael Solano decía que no iba a ir donde estuviera ese señor, pero Francis Santana lo convenció, pero tanto Solano como yo, nos quedamos de lejito. Ahora, no tocamos como antes, pero me gustaría tocar bachata. Algún día lo haré. Nos mantenemos realizando grabaciones, fiestas y actividades privadas.

10. Primera trompeta
Una vez estaba trabajando con una orquesta que era muy popular, era la número uno en el país, era la Orquesta del Maestro Antonio Morel. Cuando comencé a tocar con esa orquesta, él se sintió muy impresionado con mi trabajo, pero yo era guardia, entonces él me dijo que me iba a ayudar para que yo consiguiera mi baja de la guardia. Yo entré como tercera trompeta y eso a mí no me gustaba. Quería ser primera trompeta. Al poco tiempo pasé a ocupar esa posición por órdenes del director. Ya era el líder. l

“¿Dónde está mi trompeta?”

“Mi trompeta me acompañaba en el accidente donde murió Catarey, en una gira que tenía Juan Luis Guerra en Venezuela, hace ya 28 años. Entre las presentaciones, había una en Maracaibo y de ahí íbamos para San Cristóbal, y cuando íbamos en el camino el vehículo en el que viajábamos impactó con otro. Yo había vivido en Maracaibo, durante dos años y medio, antes del accidente, y como es natural dejé muchas y buenas amistades, y hubo una persona que me dijo: “Francisco, así me decía, vete conmigo en mi carro”, yo le dije que no, que prefería irme en el autobús con los demás. Me fui y ahí fue que ocurrió el accidente. Aquí llegaron informaciones de que me habían cortado una pierna y que yo estaba grave. En ese entonces estábamos fijos en el Show del Mediodía y Freddy Beras me llamó y me preguntó que si era cierto lo de que me habían cortado la pierna. Le respondí: “No. Yo estoy paradito”, pero en realidad estaba en cama muy mal. Juan Luis Guerra se había ido por avión y se enteró después que aterrizó su vuelo. Él nos apoyó mucho. Yo estuve tres meses en un hospital en Maracaibo. Estaba loco por regresar a mi país. Mi trompeta sufrió  mucho en el accidente. Yo preguntaba que dónde estaba mi trompeta, y cuando me la llevaron al hospital me la llevaron con otra nueva que me había enviado de regalo Billo Frómeta, pero yo no dejaba a mi viejita por nada en la vida. Esa trompeta tiene conmigo 33 años. La compré en Nueva York y la quiero, la adoro. Yo la abrazo y la beso. Para referirme a ella le digo: “La muchacha aquella” o “La abuela”’.

Inseparables
“Esa trompeta tiene conmigo 33 años. La compré en Nueva York y la quiero, la adoro. Yo la abrazo y la beso. Para referirme a ella le digo: “La muchacha aquella” o “La abuela”’.

Padres
“Mi papá era músico, tocaba el contrabajo. Era director de la banda de música de Azua. Mi mamá era muy romántica, cuando mi papá y ella compartían algún traguito en la casa, ella recitaba poesías”.

Lealtad
José José, las veces que venía aquí a cantar, en sus contratos pedía que en la orquesta que lo acompañara el primer trompeta fuera yo”.

Militar
Ingresé como trompeta a la banda de música del Ejército Nacional. Me trataban con mucho respeto y admiración”.

Anhelo
A los 12 años ya yo tenía una trompeta en las manos. Yo lloré bastante para poder llegar a tener esa trompeta en mis manos y en mis labios”.

Alegre
Mi mamá tenía un colmado, y cuando yo era pequeño ella me subía en el mostrador a bailar, y a la gente le gustaba mucho verme”.