Félix Benítez Rexach – 1

Estudiando y buscando documentación interesante para la Página Retro de esta semana, encontramos una carta que Félix Benítez Rexach le escribió al arquitecto José Antonio Caro en 1969. La carta se explica por sí misma, por lo que la incluimos sin muchas explicaciones. Sin embargo, conociendo la autora de Retro del historial de Benítez Rexach en República Dominicana, se buscaron documentos acerca de su actuación en este país, complicada, no muy clara, no siempre bien explicada, que referiremos a grandes rasgos, luego del texto de la carta, publicada en espacio pagado en el Listín del 1 de marzo de 1969, como sigue:

1 de marzo de 1969
Señor arquitecto José A. Caro Álvarez

Estimado señor Caro Álvarez:
Permítame decirle que la pronta intervención de un caballero, persona muy respetable, allegado a usted, ante el licenciado Rafael Ortega Peguero, evitó que tuviese usted que comparecer ante la Justicia a responder de las calumnias que sin razón alguna lanzó usted contra mí en la prensa local hace unos días.

Pero como vuelve usted a añadir a las falsedades anteriores, otras más, encaminadas a manchar mi intachable honradez profesional, me coloca usted, en la desagradable posición de situar a usted ante la opinión pública, en el mayor de los ridículos. La culpa es suya.

Veamos: dice usted en el “Listín
Diario” que:
“Siendo usted secretario de Obras Públicas y Comunicaciones en el año 1961, se recibió en esa secretaría un oficio de la secretaría de la Presidencia participando que el gobierno dominicano había firmado un contrato con el ingeniero Félix Benítez Rexach para el dragado, limpieza y canalización del Río Yuna”.
El gobierno no firma contratos. Eso lo saben hasta los chinos de Bonao. ¿Qué lo lleva a usted a ocultar la verdad?
Paso a reproducir la última parte del aludido contrato. ¿Reconoce usted
su firma? ¿No fue usted quien firmó el contrato?

No. 5.-
En testimonio de lo cual las partes contratantes firman de su puño y letra al pie y separadamente el presente contrato, el cual está sujeto a la aprobación del Congreso Nacional, en Ciudad Trujillo, Distrito Nacional, a los 9 días del mes de abril del año 1961, Era de Trujillo, en cuatro originales del mismo tenor y efecto.
Firmado:
José Antonio Caro Álvarez, Secretario de Estado de Obras Públicas y Comunicaciones.
Dr. Manuel Reyes Tineo, Director del Servicio de Economía y Coordinación para los Gastos del Gobierno
Ingeniero Félix Benítez Rexach,
Contratista

No. 33
Fecha reg. 10 de abril 1961
Continúa usted diciendo:
“Anexo a la carta había un contrato, pero no había ni planos, ni especificaciones ni presupuesto detallado…”
Tiene usted frágil memoria; o tal vez piense usted que yo no conservo records. Veamos: el contrato firmado por usted como Secretario de Obras Públicas y Comunicaciones y por el Doctor Manuel Reyes Tineo como Director del Servicio de Economía y Coordinación para los gastos del Gobierno empieza como sigue:
“… la Segunda Parte, dominicanos, mayores de edad, de este domicilio y
residencia;
“Se ha convenido y pactado lo siguiente:
“Art. 1. La Segunda Parte se compromete a realizar a todo costo, el dragado, limpieza y canalización de los ríos Yuna y Barracote, de conformidad con los datos, planos y especificaciones debidamente preparados por las partes contrayentes por la suma de cuatro millones setecientos mil pesos—- (RD$4, 700,000.00), según el siguiente detalle:”

¿Cómo, es posible que usted ahora niegue la verdad? Continúa usted diciendo que:

“El ingeniero Haím López-Penha se apareció con un mapa de la República en el cual había unas líneas en lápiz trazadas indicando en qué sitio iba el canal. También una perspectiva de un barco saliendo de un muelle”.

Aunque el Artículo 1 del contrato firmado por usted desmiente lo que ahora usted expresa, refresque su memoria, y recordará que lo que el Ingeniero Haím López-Penha llevó a usted fue el proyecto del muelle en Santa Paula, Samaná, y en nada se refería al “Yuna”.

No creo necesario continuar comentando su desgraciada carta, puesto que existe un axioma Jurídico que establece: “Falsus in unum, falsus in totum” o sea, falso en uno, falso en todo.

Voy a darle un consejo. La próxima vez que usted tenga interés en juzgar mi honrada intachable vida profesional con la intención de manchar mis actos en la República Dominicana, búsquese mejores consejeros.
Atentamente,
F. Benítez Rexach

La historia de Benítez Rexach en República Dominicana es larga, se inició en 1935, y este personaje tuvo vigencia en la prensa hasta 1975, año de su fallecimiento, lo que significan 40 años, (10 más que Trujillo) y todavía en 1976 su viuda siguió con demandas al Estado dominicano, que en el año 2014 fue que pudieron resolverse.

Haciendo corta la historia de Benítez, en 1935 Trujillo decidió que la ciudad capital necesitaba un puerto. Por avatares del destino, la construcción del mismo recayó en “el aventurero puertorriqueño y pesudoingeniero Félix Benítez Rexach” (descripción de José Almoina en Una satrapía en el Caribe). Sigue diciendo el mismo Almoina, que al concluirse el puerto, Rexach le sugirió a Trujillo que llevara su nombre, pero se tropezó con el problema que la ciudad se llamaba Santo Domingo, y que el puerto sería siempre el de Santo Domingo. La solución obvia era que el nombre de la ciudad debía cambiarse, lo que se materializó en 1936, por “iniciativa” de Mario Fermín Cabral.

En 1937, la prensa nacional reseñaba que “el escritor Juan Bosch estaba en desacuerdo con la propuesta de don Félix María Nolasco de celebrar un homenaje al ingeniero Félix Benítez Rexach: No porque los trabajos del puerto no sean siempre suficientes para ganar lauros;… sino, en primer término, porque Benítez Rechach (sic) no nos está regalando el oro de su ingenio y la riqueza de sus energías en desprendida ofrenda de amor, sino que está cumpliendo un fin comercial del que espera sacar ventajas que ya quisieran muchos para sí”. La negativa de Boch no surtió efecto, puesto que en 1938 Benítez fue condecorado por el gobierno.

En vista de la multiplicidad de datos interesantes de este muy controversial personaje, dedicaremos la próxima Retro a relatar los numerosísimos pormenores de su larga y peculiar incidencia en este país.