“He hecho todo lo que puede hacer un locutor”

Rubén Darío Aponte comenzó su carrera de locutor hace ya 45 años. Un tiempo durante el cual se ha desempeñado como ejecutivo de diferentes estaciones de radio del país.En estas más de cuatro décadas, Aponte, ha recibido múltiples reconocimientos de diversas entidades vinculadas al mundo de la radiodifusión nacional, pero de todos, el mayor y más valioso es el que a través de su trayectoria le ha entregado el pueblo dominicano.

Se declara un fiel amante de la carrera que eligió cuando aún cursaba sus estudios secundarios.

Además de ser un locutor exitoso, el llamado “Gordo Gordo”, se entregó a otra de sus pasiones, el Derecho.

1. Orgulloso de su origen
Nací el 22 de febrero de 1953, en Santo Domingo. Mi mamá se llamaba María Mercedes Mendoza y mi papá Agustín Aponte, ella era de Santiago de los Caballeros y él de un poblado llamado La Victoria, que está a 20 o 30 minutos de la capital. Yo nací en la Clínica Internacional, de la avenida Méjico. Al principio vivíamos en el sector de San Carlos, después en Villa Juana y finalmente en Villa Consuelo, donde desarrollé toda mi vida. Me siento muy orgulloso de ser del barrio de Villa Consuelo, porque de ahí ha salido mucha gente buena y muchos profesionales. Mi papá y mi mamá, como pareja, tuvieron tres hijos. La mayor falleció, queda mi hermano mayor que se llama José Aponte. Entonces, mi papá tuvo otro matrimonio donde procreó ocho hijos. Amé mucho a mis padres. La muerte de ellos ha sido lo más difícil en mi vida. Mi mamá era mi apoyo, no puedo hablar mucho de eso. Murió en el año 2005.

2. Tiempo de estudios
Realicé mis estudios en la Escuela Hogar, cerca de mi casa, donde uno iba con su sillita y nos daban la clase en el patio. Después pasé al Colegio Don Bosco, luego pasé al Colegio Loyola, en el año 1961, estuve allí hasta el año 1965, cuando comenzó La Revolución, porque ese hecho, paralizó todas las actividades escolares. Los norteamericanos tomaron el patio del colegio en la avenida George Washington, frente al Malecón y allí aterrizaban los helicópteros. De ahí pasé al Colegio Evangélico Central, que funciona en el mismo local donde estaba la Clínica Internacional, donde yo nací. En el año 1971, terminé el bachillerato, pero desde el año 1970, me había inscrito en la Escuela Nacional de Locución y terminé la locución el día primero de noviembre de 1971.

3. Vocación
Desde el colegio descubrí mi vocación por la locución. Los profesores del Colegio Evangélico Central me ponían a leer los trabajos de los compañeros que eran más tímidos. Yo era un poquito más arriesgado. Me ponían a realizar tareas de animación en las actividades escolares. En el colegio siempre teníamos encuentros deportivos frente a los colegios evangélicos de Santiago, también animaba las veladas que se realizaban. Ahí me dije que podía ser locutor. Además yo tenía una amiga m uy buena, que conocí en casa de mi papá, ella era comadre de mi papá y era locutora, se llama Carmen Alonso. Ella me incentivó. A partir de ahí y hasta hoy, soy locutor.

4. Graduado de locutor
Después de graduado me fui a buscar trabajo en las emisoras, pero en ese tiempo mi papá me presionaba mucho para que estudiara en la universidad. Él quería que yo fuera médico. Entré a la universidad en el año 1976, en la UNPHU, pero entré a estudiar Derecho, no Medicina. Me gustaba más. Hice varios semestres, pero la paré, porque comenzaron a nacer mis hijos, los de mi primer matrimonio, y necesitaba trabajar más. Entré varias veces a la universidad y detenía los estudios, hasta que al fin me gradué. Soy abogado de la Universidad Tecnológica de Santiago, porque la UNPHU no daba clases de noche y yo, por el trabajo, tenía que estudiar en la noche. Ya yo era director de Radio Comercial.

5. Una escuela
Como comencé en la radio de los años 70 no habían tantas emisoras, entonces las que habían eran muy buenas y los dueños eran muy exigentes y uno tenía que cumplir una serie de requisitos, no se podía decir malas palabras. Además teníamos que estar informados, porque la gente tiene la creencia de que el locutor es un maestro. El público piensa que llamando al locutor y haciéndole una pregunta el locutor le puede contestar eso, y la palabra del locutor es para esa persona, palabra de Dios. Yo trabajaba de noche y todos los estudiantes estudiaban escuchando la emisora, y cuando tenían alguna duda me llamaban. Eso me obligaba a estar preparado y listo para cuando me llamaran para hacerme cualquier pregunta. Eso me obligaba a estudiar. Leía todos los periódicos.

6. En la TV
Estuve un tiempo en la televisión, con mi compadre Johnny Ventura, en ¿Cuánto Vale el Show? Y en otros programas de Johnny Ventura estuve como animador, y después cuando salí de ahí, hice mi propio programa en el canal 19 de Cine Visión, que se llamaba “El Show de Rubén Darío”, que también era una revista de entrevistas y presentaciones artísticas. Era una hora diaria. En sentido general, puedo decir que mis años de trabajo han sido muy buenos todos. En esos tiempos me tocó ser animador en las presentaciones populares, incluyendo las presentaciones políticas y las campañas del Presidente Balaguer. Me tocó esa labor, porque yo estaba en Radio Clarín, que era propiedad de Neit Nivar Seijas, que era el jefe de la Policía Nacional. También me llamaban para ser el maestro de ceremonias de las actividades de la Policía. Acompañé al Presidente Balaguer por todo el país y esa actividad me estimuló a estudiar una maestría en Ciencias Políticas.

7. La era de la Web
Estamos en los tiempos modernos. Entonces, ahora mismo los medios de comunicación se han ampliado mucho con las redes sociales y eso ha obligado a hacer un traslado de la radio regular a la radio por internet. En ese sentido, me dije que si eso era lo que había, yo me iba con eso. Entonces mi hijo Rubén Darío Aponte Jr., que es quien siempre me está estimulando a hacer cosas, él es locutor, pero es también administrador de empresas, me dice: “Papi, tenemos que montar una emisora”. Le dije que no había problemas y nos pusimos a investigar los requisitos, cumplimos con todos esos requisitos y pusimos nuestra emisora que se llama igual que el programa, “MerenSalsa RD punto com. Al día de hoy tenemos un récord de tres millones de visitas en todo el mundo. Esas personas llaman y piden un tema de cualquier parte del mundo. Tenemos oyentes fijos en España, Alemania, Panamá, Argentina, Puerto Rico y Nueva York. Son personas que yo me siento en el micrófono y les pido que me llamen y me llaman. Están en sintonía siempre. Ya la emisora tiene cuatro años, con una programación automática de alrededor de 200 horas de música, salsa, merengue y bachata.

8. La familia
Tuve un primer matrimonio, de esa unión nacieron mis tres primeras hijas. Me casé bastante joven, porque yo entendía que quería acompañar a mis hijos, todos son profesionales. De mi segundo matrimonio, que va para los 35 años, tengo dos hijos, un varón y una hembra, es decir, que son cuatro hembras y un varón. Ya todos son mayores y tienen hijos. Mi esposa, María Dolores Álvarez, es española, abogada y administradora de empresas. Nos casamos cuando estábamos en la UNPHU. Hemos llevado una vida buena. En los matrimonios para que no haya discusiones y se lleve una vida buena, en mi caso lo que hago es decirle a mi esposa que ella siempre tiene la razón, pero poca. (Jajaja). En realidad nos llevamos muy bien. Tenemos nuestra propia empresa, somos abogados de impuestos y constitución de empresas. Compartimos mucho como familia, nos reunimos a celebrar los cumpleaños de los hijos y los nietos. Mi proyecto principal en este momento es disfrutar de la vida. A veces me llaman para que haga algunos trabajos y les digo que no, que lo hagan mis hijos. Ya yo voy a cumplir 65 años, en febrero del año que viene, y se supone que ese es el año del retiro, y yo entiendo que uno debe descansar y que los hijos hagan lo suyo.

9. Abogado notario
Soy abogado de varias empresas en Santo Domingo, de varios artistas, consultor legal. Le resuelvo los problemas a la gente sin tener que ir mucho a los tribunales, ni discutir mucho, porque “más vale un buen arreglo que un mal pleito”. Tengo varios artistas a los cuales asesoro, les hago los contratos, reviso los contratos que les envían del extranjero. Soy abogado notario público, que es un privilegio. Soy notario desde el año 1991, por decreto del Presidente Balaguer. Por eso te digo, que soy feliz, porque si no encuentro en una cosa, encuentro en otra.

10. La locución en RD
La locución ha cambiado mucho en el país. En el año 70, cuando yo comencé, éramos gente disciplinada, casi todo el mundo estudiaba y casi todo el mundo trataba de prepararse. A los locutores se les exigía mucho, se les exigía que pasaran por una escuela y que tomaran el examen de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía. Actualmente hay muchos muchachos buenos en la radio, que hablan varios idiomas… (en ese momento de la entrevista lo llama Jonás, un oyente desde Nueva York, para reportarle su sintonía.) Un gran logro fue haber dirigido el Círculo de Locutores Dominicanos, en el año 1990 fui presidente del círculo, lo que me permitió conocer muchos locutores. Después me preparé para escribir la historia de la locución dominicana, basado en algunos apuntes de don Homero León Díaz, que fue quien comenzó a escribir en una revista que se llamaba “El Locutor” y que teníamos en el Círculo de Locutores Dominicanos. Escribí el libro “La Historia de la Locución Dominicana”. Me pasé cinco años investigando, viajando al Archivo General de la Nación a buscar datos. Aprendí mucho escribiendo ese libro y hoy sirve de consulta.

Responsabilidades y satisfacciones

“Inicié mi carrera en Radio HIG, una emisora propiedad del señor Cuco Cordero, pionero de la radio. Ahí me dio una gran oportunidad José Joaquín Pérez, (Jojó), que todavía está activo. Él está en Miami y allá hace un programa en la emisora La 91. Luego me llamaron de radio HIN, que era la emisora de Rahintel. Estando ahí pasé a Radio Cristal, con un turno en la tarde. Es decir, que en la mañana estaba en Radio HIN, por la tarde en Radio Cristal y en la noche en Radio Clarín. Yo vivía el día entero en una emisora.  En Radio Clarín tuve mucho éxito, me sentí muy bien y me trataron muy bien y además era la única emisora que transmitía 24 horas con 50 mil vatios de potencia. Se expandía a todas partes del mundo. Yo recibía llamadas de todo el mundo para reportarme la transmisión y la gente me hacía sentir muy bien con sus llamadas. En esa emisora comenzaron a hacer las Clarinadas Navideñas, que era una caravana que recorría la capital completa todas las navidades, con orquestas y cantantes en cada barrio. Eso me dio mucha popularidad. Desde entonces, y hasta ahora, donde quiera que llego, la gente me conoce, sabe que soy el Gordo Gordo. Además, es una trayectoria de 45 años. He tenido la oportunidad de dirigir varias emisoras. Dirigí Radio Comercial y la Cadena Brea Peña, y dos veces me tocó dirigir la emisora Dominicana FM, que es la emisora del canal cuatro. La primera vez fue en el año 1995 y después en el año 2001. Me mantengo ahí con un programa de radio de música popular que se llama MerenSalsa, que se transmite todos los sábados de dos de la tarde a siete de la noche. Es una revista, porque ahí ofrecemos informaciones de deporte, farándula, comentarios, entrevistas y música. No he tenido muchas decepciones, te lo digo sinceramente, porque me considero un triunfador. En la carrera de locución, he hecho todo lo que puede hacer un locutor. He sido animador de radio y televisión, presentador, entrevistador, he hecho transmisiones desde diferentes países”.

Funcionario
He tenido la oportunidad de dirigir varias emisoras. Dirigí Radio Comercial y la Cadena Brea Peña y dos veces me tocó dirigir la emisora Dominicana FM, que es la emisora del canal cuatro.

Triunfador
No he tenido muchas decepciones. Me considero un triunfador. He sido animador de radio y televisión, presentador, entrevistador, he hecho transmisiones desde diferentes países.

Estudios
En el año 1971 terminé el bachillerato, pero desde el año 1970 me había inscrito en la Escuela Nacional de Locución. Terminé la locución en 1971”.

Estímulo
En el Colegio Evangélico Central descubrí mi vocación. Los profesores me ponían a leer los trabajos de los compañeros que eran más tímidos. ”