Lyndon Johnson, Hal Hendrix y Bosch

Esta semana vamos a interrumpir las reseñas de la Acción Dominicana Independiente para relatar situaciones interesantes que tuvieron lugar en las relaciones entre el gobierno de los Estados Unidos y el gobierno de Juan Bosch.Es llamativo que para la toma de posesión de Juan Bosch, el presidente de Estados Unidos, John Kennedy, delegara su representación personal en el vicepresidente, Lyndon Johnson, y que éste fuera el primero en llegar de todas delegaciones que participarían en estas actividades.

A su llegada al país, Johnson prometió al pueblo dominicano y a sus gobernantes “plena cooperación en la lucha por el progreso económico y por la justicia social” de República Dominicana. Indicó, entre otras muchas alabanzas, que consideraba “un privilegio” visitar este país y expresó que Estados Unidos ha seguido “con gran simpatía y admiración el triunfo de los procesos democráticos locales.” El 21 de marzo, El Caribe publicó la columna “El carrousel de Washingon”, de Drew Pearson, firma colaboradora de este periódico, que escribió:

Washington, 20 de marzo. (EPS).- Los funcionarios del Departamento de Estado guardaron silencio al respecto, pero el hecho es que estuvieron muy preocupados acerca de la visita del vicepresidente Lyndon Johnson a la República Dominicana. Allí ha habido mucho desagrado por la forma en que altos funcionarios de la administración de Eisenhower y miembros del Congreso aceptaron atenciones del dictador Trujillo. El viaje de Johnson para asistir a la inauguración del presidente Juan Bosch era el primero de un miembro principal del gobierno norteamericano, desde que grupos de congresistas fueron a dicho país a costa de Trujillo. Y los funcionarios del Departamento de Estado temían que el Vicepresidente fuera objeto de demostraciones hostiles.

“Empero, he aquí el texto del cablegrama recibido por el Departamento, de la embajada norteamericana en Santo Domingo:

“La embajada considera la visita del Vicepresidente como un notable éxito desde el punto de vista de las relaciones públicas y su impacto en el nuevo gobierno dominicano. El recibimiento dado por el pueblo y su respuesta al mismo constituyeron en nuestra opinión un triunfo para los Estados Unidos. La prensa recalcó el hecho de que el Vicepresidente abrazó al presidente Bosch a la manera latinoamericana”.

¿Qué sucedió en escasos siete meses, que Hal Hendrix escribió la siguiente columna y que fue publicada en El Caribe justo el 25 de septiembre, cuando ya se había dado el golpe, pero todavía no se sabía? Siempre se ha dicho que Hendrix predijo el golpe de Estado.

El artículo completo es el siguiente:
24 de septiembre.
Periodista opina se desintegra la
democracia RD
Por Hal Hendrix
Periódicos Scripps-Howard
La recién ganada democracia en República Dominicana está en peligro de desintegración. El gobierno del presidente Juan Bosch, inaugurado hace solo ocho meses, puede que no sobreviva este año.

Los funcionarios de Estados Unidos niegan que se esté revisando la política de Estados Unidos hacia la República Dominicana, pero es sabido que Washington está examinando de cerca programas y acciones de Bosch. Hay preocupación en particular con crecientes comentarios de diplomáticos occidentales y de dominicanos responsables con respecto al desarrollo de las actividades comunistas allí.

De igual interés son numerosos informes dignos de confianza sobre la incompetencia, aparentemente incontrolable, que ha afectado al gobierno de Bosch desde el palacio nacional hasta las pequeñas oficinas provinciales.

Pero un factor que contribuye a la creciente intranquilidad es el propio presidente Bosch. Fuentes dominicanas señalan en dirección a la ya claramente característica de terquedad, vanidad y falta de talento administrativo.

La incertidumbre y aprensión en el país son subrayadas por el hecho de que casi todos los dominicanos del sexo masculino portan un arma oculta, una pistola, un revólver, o un cuchillo. Las leyes que requieren un permiso para portar armas han sido ignoradas. El respeto general por la autoridad se ha evaporado en meses recientes.

En el nivel económico, el cuadro dominicano, que se consideraba brillante en el momento de la inauguración de Bosch, se está oscureciendo rápidamente. La producción de azúcar, columna vertebral de la economía, ha descendido abruptamente desde niveles del año pasado y cae consistentemente por debajo de los estimados hechos al comienzo de la zafra de este año. En consecuencia, las entradas en dólares descenderán verticalmente este año. Los analistas económicos apuntan hacia la intranquilidad laboral, en parte de inspiración comunista, y hacia la mala administración del enorme complejo azucarero, propiedad del gobierno, como principales razones del descenso de la producción.

Asimismo la intranquilidad política ha alejado a los inversionistas extranjeros de cierta importancia. En más de un año no se ha presentado ninguno.

Algunos expertos financieros han vaticinado para este otoño una crisis de proporciones de casi desastre. Desde el punto de vista político, Washington, que tan recientemente como hace tres meses reiteró públicamente su apoyo al gobierno de Bosch, está ahora preocupada porque el propio partido del presidente, el Revolucionario Dominicano (PRD), ya no lo respalda totalmente.

Algunos funcionarios norteamericanos han empezado a conceder que hubo un mal enjuiciamiento de la victoria abrumadora de Bosch sobre Unión Cívica Nacional (UCN) en las elecciones del pasado diciembre. Se reconoce ahora que Bosch ganó realmente las elecciones como consecuencia de la fuerte votación contraria a UCN en lugar de una expresión abrumadoramente pro PRD o pro Bosch.

Dominicanos responsables han señalado que PRD y UCN podían contar cada uno con una tercera parte de votos en las fases finales de la campaña electoral. El tercio calificado como independiente se lanzó del lado del PRD cuando el liderato ultraconservador de UCN martilleó sobre el tema del castigo de todos los antiguos colaboradores del régimen del dictador Trujillo.

Aparentemente ese bloque independiente consideró en ese momento una votación favorable a Bosch como el menor de dos males.

Ahora el gobierno de Bosch ha propuesto leyes tendentes a instituir severas disposiciones sobre confiscaciones dirigidas a todos cuantos pudieron haberse beneficiado en alguna forma del régimen de Trujillo. Los observadores en Santo Domingo creen que si se pasa esa legislación puede provocar el derrocamiento del presidente Bosch de la noche a la mañana.

También causa preocupación el desencanto con Bosch dentro de su propio partido, porque ha llevado a un creciente número de jóvenes del PRD a afiliarse en partidos y movimientos de la extrema izquierda, especialmente los de tipo castrista.

La cuestión de incompetencia dentro del gobierno llevó a que el mes pasado se ejercieran presiones que forzaron a Bosch a reemplazar a un miembro muy discutido del gabinete, el ministro de Justicia Luis Lambert Peguero. Se informa que están bajo estudio otros cambios parecidos. En cuanto toca a la infiltración comunista en el gobierno, todavía es ignorado públicamente por el presidente Bosch.

El presidente Bosch ha dado completa libertad de acción a las organizaciones y personas conocidas como comunistas. Arguye que las puede observar mejor si actúan abiertamente.

El mes pasado los Estados Unidos advirtieron por lo bajo a Bosch con respecto a la libertad de viajar a Cuba de que gozan los dominicanos, entre ellos algunos líderes comunistas reconocidos.

Un grupo de 30 dominicanos fue a La Habana para las celebraciones de la fecha castrista 26 de julio. La mayoría regresó en agosto sin que las autoridades dominicanas los molestaran, pero algunos se quedaron para “estudiar” y unos cuantos más, según se sabe, han ido a países situados detrás de la Cortina de Hierro.

Mientras tanto, Estados Unidos mantiene su vista sobre las Fuerzas Armadas dominicanas. A Washington no le complacería un golpe militar contra el gobierno constitucionalmente elegido del presidente Bosch, pero el mismo podría ocurrir. Pase lo que pase en los próximos meses, los Estados Unidos han puesto en claro que no permitirán que los comunistas obtengan el control de Santo Domingo.

Altos funcionarios norteamericanos han declarado enfáticamente que no habrá otra Cuba en el Caribe.