La no violencia

La lucha por el respeto y la liberación de la mujer va más allá de la conmemoración del día de hoy, que es una recordación global por superar el síndrome de la violencia contra las mujeres.La lucha de las mujeres ha sido larga. De toda la vida. Viene desde la sociedad patriarcal, en la cual la sumisión de la hembra a los dictados del hombre era la mayor brutalidad que se pueda imaginar.

Primero propiedad del padre y luego del marido. Un verdadero objeto, una cosa similar a la esclavitud. Bajo ese régimen viviría siglos. Todavía en el siglo XIX la mujer era sometida a las más bestiales humillaciones, físicas y espirituales. Hoy predominan tratos vejatorios hacia la mujer que la humanidad acepta en silencio, en atención a rituales de determinadas culturas.

La República Dominicana no ha sido una excepción. Fue en 1942, durante la dictadura de Trujillo, cuando se reconoció el derecho al voto a la mujer. Una decisión conveniente a la dictadura, pero que de todas formas marcaría un hito.
Nos ocupamos de promover valores orientados a impedir la violencia en contra de las mujeres, pero hay tantas situaciones vinculadas que por igual deben ser erradicadas. La sociedad debe entender que es necesario desentrañar un enfoque machista en la conducción del hogar.

No es sólo propiciar niveles de escolaridad que ayuden a las mujeres a estimarse en su justa dimensión, sea en la escuela o en el entorno donde viven. En el hogar, igual deben inculcarse valores fundamentales orientados a reconocer la dignidad del ser humano, hombre y mujer, para que impere el respeto, la consideración y la solidaridad.

Que haya un reconocimiento de la mismidad de cada ser. Esa condición singular, con derecho a una vida, en un ambiente de tolerancia y de libertad, dentro de un orden y un equilibrio fundado en la armonía.

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es importante que construyamos una cultura de paz entre los seres humanos, de recíproco reconocimiento de lo que somos, hombre y mujer, y del valor que encierra la vida, la cual debemos respetar a toda costa.